De Yibuti a Camerún: el milagro del fútbol gambiano

De Yibuti a Camerún: el milagro del fútbol gambiano
Gustave Deghilage en Flickr

Jaume Portell

Periodista

El país más pequeño del África continental ya no tendrá que añorar más el día que ganaron a Brasil. Sus héroes, esta vez, juegan al lado de su casa.

Por Jaume Portell. “En una noche histórica para el fútbol de Gambia, los Baby Scorpions remontaron el marcador para vencer a la actual campeona del mundo y favorita, Brasil, por 3-1 en el Campeonato Mundial Sub-17”. La crónica de Tim Vickery, en la BBC, resumía así el que hasta hace pocas semanas era el mayor hito del fútbol gambiano en 56 años de independencia. En 2005, después de ser campeones de África sub-17, los gambianos se impusieron a Brasil en la fase de grupos del Mundial de la categoría en Perú. Entre los brasileños había dos jugadores que acabaron ganando la Champions League europea: Anderson, con el Manchester United, y Marcelo, el eterno lateral izquierdo del Real Madrid. Todos los jugadores gambianos jugaban en la liga local. La victoria situó al país en el mapa global del fútbol por un día, y su gran actuación fue la oportunidad ideal para llamar la atención de los clubes europeos.

El recuerdo de este partido, con el paso de los años, ha ido adquiriendo un sabor agridulce para los futboleros gambianos. El vídeo de Youtube con el partido entero tiene 95 000 visitas y está lleno de comentarios de aficionados del país. Esa historia, para muchos, es la metáfora de tantas cosas: la mejor generación de la historia del país desaprovechada por la mala gestión de la federación de fútbol local. Si entre los brasileños encontramos a jugadores que acabaron triunfando en la élite del fútbol mundial, entre los gambianos encontramos a trotamundos que han pasado por clubes de Kazajistán, Finlandia, Albania o Eslovaquia. Solamente dos jugadores de la generación dorada del 2005 siguen jugando partidos con la selección, pero su espera, al fin, parece que ha valido la pena. Uno de ellos, Pa Modou Jagne, es hoy el capitán de la selección, aunque ahora mismo está sin equipo.

Primera ronda

Gambia empezó en octubre de 2019 la fase de clasificación a la Copa de África con las siguientes credenciales: el equipo nunca había jugado la fase final de la competición y nunca se había clasificado para un Mundial. Estaba entre los peores equipos del ranquin FIFA del continente y, para hacer la situación todavía más cruel, su vecino Senegal atesoraba a la estrella africana más reconocida, Sadio Mané, campeón de Europa y de Inglaterra con el Liverpool. Mientras Gambia deambulaba en las catacumbas, Senegal había jugado dos Mundiales y había llegado a dos finales de la Copa de África. El momento más recordado en el país de la Teranga sigue siendo la victoria 1-0 contra Francia, la antigua potencia colonial, campeona del Mundo y de Europa, en el partido inaugural del Mundial de 2002. La reciente muerte del autor del gol de la victoria, Papa Bouba Diop, fue descrita en los siguientes términos por la prensa senegalesa: “Papa Bouba Diop fue el primer goleador senegalés en la historia de un Mundial. Marcó el gol de la victoria contra Francia. Un gol que el pueblo senegalés no olvidará jamás”. Gambia había aprendido a vivir sin la épica de sus vecinos, encadenando fases de clasificación fallidas. La diferencia entre los dos países no podía ser más abismal.

Imagen: rbairdpccam en Flickr

Gambia empezó su andadura en Yibuti, en una eliminatoria a dos partidos para clasificarse para la ronda de grupos. Los ocho peores equipos del continente juegan a doble partido antes de poder acceder a jugar contra los demás. Gambia no ganó ninguno de los dos partidos contra Yibuti: empató en ambos, con un gol in extremis en el minuto 90 en la ida. Los Escorpiones –el apodo del equipo de Gambia– solo pudieron superar a Yibuti por penaltis en la vuelta.

Porteros y coronavirus

Gambia era a priori el peor equipo del grupo. Gabón cuenta con Pierre-Emerick Aubameyang, la estrella del Arsenal. La República Democrática del Congo se presentaba como el equipo más fuerte del grupo, y Angola jugó un Mundial en 2006 y es un habitual en las fases finales de la competición. La clasificación empezó hace tanto tiempo que entonces aún había público en los estadios. En el primer encuentro del grupo, un regalo del portero angoleño facilitó la remontada de los gambianos, que se impusieron contra todo pronóstico por 1 gol a 3. En el segundo partido, un gol en el 92 salvó un punto ante los congoleños (2-2). La pandemia paralizó el calendario, y en noviembre de 2020 se reprendió la campaña de clasificación con un doble enfrentamiento ante Gabón. En la ida, los gaboneses ganaron por 2 goles a 1. En la vuelta, el coronavirus jugó su propio papel en el destino de Gambia.

Los gaboneses acusaron a Gambia de no ofrecerles un alojamiento en condiciones al llegar al país. Los gambianos acusaron a los gaboneses de no querer hacerse un test covid a su llegada al aeropuerto. Finalmente, el equipo gabonés acabó durmiendo en el pequeño aeropuerto de Banjul. Pese a sus clamores de venganza en las redes sociales, los visitantes acabaron perdiendo por 2-1, con un error garrafal de su portero regalando el gol inicial a los gambianos. La victoria en el quinto partido contra Angola (1-0) desató las celebraciones en las calles de la capital gambiana. Con 10 puntos en cinco partidos, Gambia estaba clasificada por primera vez para la fase final de la Copa de África.

Con menos de dos millones de habitantes, Gambia se ha convertido en un gran exportador de jugadores al fútbol europeo. El defensa Omar Colley juega en la Sampdoria y Musa Juwara y Musa Barrow se encuentran en las filas del Bolonia. La historia de Juwara, que llegó en patera a Italia siendo un adolescente, llamó la atención de los medios italianos cuando marcó su primer gol en primera división contra el Inter de Milán. El gran milagro de este jovencísimo equipo –la mayoría de los jugadores de la plantilla tiene 22 años– ha sido reenganchar a los gambianos al fútbol nacional, que hasta hace bien poco había sido un motivo de frustración perpetua. Seyfo Signateh, médico, es hincha del Manchester United y nunca se pierde sus partidos. Los videoclubs gambianos se llenan para ver cualquier partido del Barça, el Madrid o el Liverpool, pero los estadios locales están casi siempre vacíos. Esta vez, después de la clasificación, cada vez más gente cree en el equipo. El sorteo de los grupos de la fase final en Camerún será en junio. ¿Dará Gambia la sorpresa en algún partido?

“Claro que lo harán. Estos chicos son buenos”, responde Signateh.

El país más pequeño del África continental ya no tendrá que añorar más el día que ganaron a Brasil. Sus héroes, esta vez, juegan al lado de su casa.

Jaume Portell es periodista especializado en economía y relaciones internacionales, muy vinculado al continente africano. Ha trabajado para varios medios de comunicación nacionales y colabora con Mundo Negro.

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