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La difícil tarea de feminizar la innovación (para fortalecer las economías africanas)

La difícil tarea de feminizar la innovación (para fortalecer las economías africanas)
Imagen: Geralt en Pixabay
Carlos Bajo Erro

Carlos Bajo Erro

Periodista cofundador de Wiriko

El emprendimiento del que las mujeres africanas han hecho gala durante toda la historia se traslada ahora al ámbito de las empresas emergentes

Las mujeres africanas han mostrado sobradamente su energía emprendedora a lo largo del tiempo. Actualmente, casi seis de cada diez personas que trabajan por su cuenta en el continente son mujeres y este dinamismo para crear sus propias fuentes de ingresos es muy anterior a que las startups se colocasen en el centro del discurso del desarrollo económico. Sin embargo, esta predisposición y este empuje se enfrentan a obstáculos sociales, culturales, políticos o personales que hacen que las empresas de las mujeres emprendedoras generen beneficios un tercio inferiores a los de los hombres. Lo explicaba la periodista beninesa especializada en innovación tecnológica, Sinatou Saka, en el encuentro de empresas emergentes africanas y europeas, Emerging Valley, que se celebró en diciembre en Marsella. Los motivos de este desequilibrio son diversos, pero se podría empezar por el hecho de que las iniciativas femeninas se encuentran con problemas para acceder a la inversión de manera que en su mayoría se trata de microempresas. El reto que se presenta en el horizonte es conseguir que el nuevo escenario de los ecosistemas digitales permita desplegar todo ese potencial del emprendimiento femenino.

“Cuando las mujeres están en las empresas y, sobre todo, cuando las lideran, forman empresas más rentables y, también, empresas más duraderas. Así que el emprendimiento femenino beneficia a toda la sociedad porque hace crecer economías más sólidas, en caso contrario se está produciendo una pérdida económica concreta”, asegura Fatou Ndiaye, experta en creación de empresas innovadoras y fundadora del colectivo The Wonders que pretende fortalecer la autonomía de las mujeres emprendedoras. Esta joven curtida en el mundo de los negocios emergentes recuerda que las mujeres aportan una diferencia sustancial al ecosistema de las startups: “Las mujeres cuando lanzan sus empresas tienen tendencia a lanzar empresas orientadas al bienestar de la sociedad y del planeta. Por ejemplo, el 75 por ciento de las empresas del sector de la salud y de la acción social están creadas por mujeres”.

El panorama de las empresas emergentes e innovadoras en África demuestra la energía femenina en este sentido. Corine Ouattara, por ejemplo, inició Pass Santé Mousso en Costa de Marfil. Se trata de una plataforma que permite que todos y todas las ciudadanas lleven consigo su historial médico en una pulsera. “Hay una gran dificultad para ocuparse de pacientes que llegan inconscientes a hospitales y también cuando llegan conscientes, pero el personal sanitario no tiene ninguna información sobre el paciente. En nuestro país, el 70 % de las muertes en urgencias se debe a errores médicos y a que siete de cada diez pacientes llegan a los servicios médicos sin sus historiales médicos”, explica Ouattara. Esta emprendedora social marfileña insiste en la importancia de la iniciativa que promueve para la digitalización de todo el historial maternoinfantil. “Para reducir la mortalidad de mujeres durante el embarazo o el parto y de bebés recién nacidos, es importante poder tener toda la información disponible desde la primera consulta prenatal, incluido, por ejemplo, el seguimiento de la vacunación del niño o de la niña”, afirma Corine Ouattara.

Fatou Diop se ha empeñado en revolucionar el sector del trabajo doméstico en África Occidental. “El trabajo doméstico en Senegal es totalmente informal, las empleadas trabajan en condiciones muy precarias, ganan muy poco dinero y no están bien consideradas. Al mismo tiempo, los empleadores se quejan de la falta de seriedad de esas empleadas y de la falta de competencias y de profesionalismo”, asegura en las presentaciones de Calinou’Nou esta emprendedora senegalesa. A través de una nueva forma de sistematizar y formalizar la contratación de las labores de limpieza de la casa, de la cocina y del cuidado de los niños y niñas, Diop pretende dignificar el trabajo doméstico y mejorar la experiencia de los clientes de estos servicios, pero también favorecer la incorporación al mercado laboral de las mujeres que lo deseen.

Sin embargo, uno de los obstáculos que las mujeres se ven obligadas a superar para dar forma a sus empresas innovadoras es precisamente el de adentrarse en sectores especialmente masculinizados. Para Fatou Ndiaye, una de las primeras barreras a las que se enfrentan las mujeres emprendedoras es el lugar que la propia sociedad les atribuye “que no es habitualmente el de estar a la cabeza de las empresas”. Estos corsés se han convertido en límites también psicológicos. “Cuando las mujeres emprenden, lo hacen con menos ambición, por lo que la mayor parte se quedará en pequeñas y medianas empresas”, advierte Ndiaye desde su experiencia. Al mismo tiempo, influye también el acceso a los espacios en los que se toman las decisiones y se distribuyen los recursos para financiar iniciativas innovadoras. “Las mujeres forman parte de menos redes de emprendimiento, por eso también hay cada vez más redes de mujeres que se crean de acceso, de intercambio, de conocimientos y de competencias para permitir a las mujeres llegar a esos recursos”, señala esta joven experta en la dinamización de ecosistemas innovadores. Ndiaye tampoco se olvida, evidentemente, del desequilibrio en la distribución de las tareas de cuidados. “Las mujeres han dedicado más tiempo a ocuparse de los hijos y de las familias, lo que les ha dejado menos tiempo para desarrollar sus iniciativas”, advierte.

A pesar de esta radiografía de inconvenientes, de obstáculos aparentemente insalvables, son muchos los ejemplos de empresas emergentes lanzadas por mujeres que están aportando mejoras a las sociedades africanas a través de sus iniciativas, especialmente en los sectores más convencionales, pero también en otros copados tradicionalmente por los hombres. A finales de 2021, la empresa global de servicios de conectividad y datos Equinix, anunció su intención de adquirir MainOne, una compañía nigeriana líder en el sector en África Occidental, en una operación que supondrá el desembolso de 320 millones de dólares. Al frente de MainOne se encuentra Funke Opeke. La historia de esta ejecutiva del mundo de las telecomunicaciones reproduce el esquema de muchos empresarios que deciden regresar al continente africano después de consolidar su experiencia en el extranjero.

A partir de 2010, Opeke comenzó a edificar la empresa MainOne como una respuesta a la mala calidad de la conexión en Nigeria, su país de origen. Más de una década después, esta empresaria ha construido una compañía que es la propietaria del primer cable submarino de alta capacidad de acceso abierto de propiedad privada de África Occidental, que se extiende desde Portugal hasta la costa oeste del continente africano conectando algunos de los nodos claves en el ecosistema digital, como Dakar, Abiyán, Accra o Lagos. Además de la conectividad, MainOne se ha hecho fuerte en un sector estratégico como el de los centros de datos y todo de la mano de una mujer a la que Forbes considera una de las responsables de la actual potencia digital de Nigeria, un referente en la innovación en África.

Artículo redactado por Carlos Bajo Erro.

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