La crisis del COVID-19 en África es una crisis económica

La crisis del COVID-19 en África es una crisis económica
el virus está reforzando la necesidad de crear puestos de trabajo decentes. Esta sigue siendo la cuestión clave que hay que resolver en África para los jóvenes.Imagen: Mario Matías
el virus está reforzando la necesidad de crear puestos de trabajo decentes. Esta sigue siendo la cuestión clave que hay que resolver en África para los jóvenes.Imagen: Mario Matías
el virus está reforzando la necesidad de crear puestos de trabajo decentes. Esta sigue siendo la cuestión clave que hay que resolver en África para los jóvenes.Imagen: Mario Matías
el virus está reforzando la necesidad de crear puestos de trabajo decentes. Esta sigue siendo la cuestión clave que hay que resolver en África para los jóvenes.Imagen: Mario Matías

Por Carl Manlan. La crisis sanitaria que afectó a las zonas industriales del mundo ha tomado un giro diferente en África.

Con la limitación de la proximidad física hemos visto un aumento de la solidaridad africana con los miembros más vulnerables de nuestras comunidades, en la mayor parte del continente. Esta generosidad debe convertirse en un plan industrial para sostener a los más vulnerables mediante la creación de empleos decentes.

Debemos ser cautelosos, según el Centro Africano de Control de Enfermedades, a pesar de que el virus haya tomado un giro diferente en el continente africano.

Si bien la crisis sanitaria no se puede evitar, el número limitado de muertes por esta causa en el continente está permitiendo a los países replantearse sus estrategias de confinamiento, buscando así un equilibrio entre las respuestas sanitarias y las económicas.

En última instancia, el virus está reforzando la necesidad de crear puestos de trabajo decentes. Esta sigue siendo la cuestión clave que hay que resolver en África para los jóvenes. Por ello, los bancos centrales africanos, al igual que en otras partes del mundo, tienen una misión que cumplir en lo que respecta a la creación de un entorno propicio.

Los encargados de la formulación de políticas deben reconsiderar su papel. Tienen que convertirse en catalizadores del empleo mediante incentivos a las inversiones en innovación e industrialización.

En un mundo en el que COVID-19 ha llegado para quedarse, las cadenas de valor tendrán que ser más cortas y estar al servicio de las poblaciones locales. Así pues, ningún país africano puede permitirse no ser un contribuyente sólido a las cadenas de valor africana, para que la producción africana pueda satisfacer el consumo africano como mínimo.

Y esas estrategias deben consistir en satisfacer la demanda local, apuntando en un primer momento a los mercados regionales y continentales.

Un cambio en la cadena de suministro requiere un aumento significativo de la productividad y de la capacidad suplementaria para transformar localmente y producir para 1.300 millones de personas en África.

Así pues, la Zona Continental de Libre Comercio de África representa una importante oportunidad para que la demanda africana de bienes y servicios reduzca las importaciones y mejore la balanza de pagos de los países africanos.

El auge de los recursos internos para luchar contra COVID-19 significa que los africanos puedan financiar su propia transformación.

 

Carl Manlan es un profesional del desarrollo con más de una década de experiencia en sistemas económicos en África, especializado en la financiación de la salud.

Artículo originalmente publicado en inglés en Portland y traducido al español por Ana Cárdenes.

 

 

 

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