{"id":10336,"date":"2021-01-13T10:00:07","date_gmt":"2021-01-13T10:00:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.esafrica.es\/?p=10336"},"modified":"2025-09-25T16:06:57","modified_gmt":"2025-09-25T15:06:57","slug":"buenas-noches-principe-koroma-1%c2%aa-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.esafrica.es\/en\/politica-geopolitica\/buenas-noches-principe-koroma-1%c2%aa-parte\/","title":{"rendered":"Buenas noches, Pr\u00edncipe Koroma (1\u00aa parte)"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_10340\" aria-describedby=\"caption-attachment-10340\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-10340\" title=\"Imagen: Boubacar Boris Diop en el portal Dakar-echo.com\" src=\"https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Foto-articulo-Principe-Koroma-300x183.jpg\" alt=\"Imagen: Boubacar Boris Diop en el portal Dakar-echo.com\" width=\"300\" height=\"183\"><figcaption id=\"caption-attachment-10340\" class=\"wp-caption-text\">Imagen: Boubacar Boris Diop en el portal Dakar-echo.com<\/figcaption><\/figure>\n<p><em>Por Boubacar Boris Diop.<\/em> La espera al borde de la carretera comenzaba a parecerme larga. De vez en cuando una nube de polvo rojo por encima de las acacias y un ruido de motor preced\u00edan el paso de un coche. Me levantaba entonces con la esperanza de ver llegar a los visitantes. Viniendo de la capital, no pod\u00edan entrar a la ciudad sino por el norte, por la parte de Kilembe. Poco antes de la puesta del sol, un Volvo azul circulando a marcha lenta apag\u00f3 sus faros y se inmoviliz\u00f3 cerca del banco de madera donde estaba sentado desde hac\u00eda casi dos horas. Se oy\u00f3 un portazo, luego el conductor se me acerc\u00f3. Estaba solo y a pesar de su adem\u00e1n decidido pens\u00e9 primero que se trataba de alg\u00fan viajante extraviado o que andaba buscando un lugar para pasar la noche.<\/p>\n<p>No era ni eso ni aquello.<\/p>\n<p>&#8211; Disculpe el retraso, Se\u00f1or Ngango \u2013 dijo con una voz que me pareci\u00f3 m\u00e1s bien inexpresiva.<\/p>\n<p>Le di la mano, pero, al verme algo perplejo, me pregunt\u00f3 si yo era efectivamente Jean-Pierre Ngango, el m\u00e9dico-jefe del distrito de Yinkor\u00e9. Le dije que s\u00ed con la cabeza mientras continuaba mir\u00e1ndole la cara con insistencia. Era delgado y enjuto, y sus ojos ardientes, como en alerta perpetua, me llevaron a pensar que se trataba de un hombre de car\u00e1cter, acostumbrado a hacerse obedecer a pies juntillas. Desde ese primer contacto, me sent\u00ed molesto sin saber por qu\u00e9.<\/p>\n<p>Se present\u00f3 a su vez:<\/p>\n<p>&#8211; Me llamo Christian Bithege. Ya nos hemos visto en una reuni\u00f3n en el despacho del ministro del Desarrollo rural, en Mezara&#8230;<\/p>\n<p>Le dije que no lo recordaba y su rostro se cerr\u00f3 de inmediato. Hubo entonces un silencio molesto y declar\u00f3 bajando la voz:<\/p>\n<p>&#8211; Vengo a representar al gobierno en la Noche del Imoko&#8230;<\/p>\n<p>En su mente, esa frase era la contrase\u00f1a que deb\u00eda sellar nuestra complicidad. En Yinkor\u00e9, peque\u00f1a ciudad algo apartada y perdida en medio del campo, \u00e9ramos, \u00e9l y yo, los ojos, las orejas, y la boca del Estado. Se supon\u00eda que yo comprend\u00eda que \u00e9l ven\u00eda a dar conmigo en territorio m\u00e1s o menos hostil. Conoc\u00eda bien la mentalidad de esos funcionarios venidos de Mezara y les dec\u00eda a veces que yo era un agente doble trabajando en secreto para nuestros administrados de Yinkor\u00e9. Me amenazaban con llevarme al pared\u00f3n, despu\u00e9s nos re\u00edamos alegremente de mis bromas de mal gusto anti republicanas. Adivin\u00e9, sin embargo, y de inmediato, que el extranjero no era de los que aprecian ese tipo de bromas. Era seguramente alg\u00fan fan\u00e1tico, uno de esos tipos siempre dispuestos a ir hasta el extremo de su locura.<\/p>\n<p>Convencido de que se hab\u00eda adelantado al resto de la delegaci\u00f3n, le dije:<\/p>\n<p>&#8211; Los dem\u00e1s llegar\u00e1n ma\u00f1ana, supongo\u2026<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfLos dem\u00e1s?<\/p>\n<p>-S\u00ed\u2026 sus colegas.<\/p>\n<p>Mi pregunta le molest\u00f3 visiblemente, sin duda porque se la esperaba.<\/p>\n<p>&#8211; Estoy solo, como puede ver \u2013 dijo frunciendo sus labios delgados.<\/p>\n<p>No me cab\u00eda en la cabeza ni un solo instante que pudiera ser \u00e9l toda la delegaci\u00f3n. Era totalmente absurdo.<\/p>\n<p>Insist\u00ed:<\/p>\n<p>&#8211; Hablo de la delegaci\u00f3n oficial enviada cada a\u00f1o por el gobierno a la Noche del Imoko.<\/p>\n<p>Caigo en la cuenta hoy, al intentar recordar esos acontecimientos para poderlos relatar con fidelidad, que fue en ese preciso momento cuando la situaci\u00f3n se me fue de las manos. Se me presentaba una buena ocasi\u00f3n para atrapar al reci\u00e9n llegado, para hacerle sentir que hab\u00eda olido su impostura y que se jugaba mucho. Desdichadamente, pierdo casi siempre todos mis reflejos en los momentos decisivos cosa que no fall\u00f3 tampoco esta vez. Vio que me intimidaba y me lanz\u00f3 una mirada a la vez ir\u00f3nica y compasiva. Me dar\u00eda cuenta posteriormente de que Christian Bithege era un conocedor temible del alma humana.<\/p>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-10341\" title=\"Imagen: Portada de &quot;La nuit de l'Imoko&quot;\" src=\"https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Portada-articulo-Principe-Koroma-194x300.png\" alt=\"Imagen: Portada de &quot;La nuit de l'Imoko&quot;\" width=\"194\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Portada-articulo-Principe-Koroma-194x300.png 194w, https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Portada-articulo-Principe-Koroma-662x1024.png 662w, https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Portada-articulo-Principe-Koroma-768x1187.png 768w, https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Portada-articulo-Principe-Koroma-994x1536.png 994w, https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Portada-articulo-Principe-Koroma-600x928.png 600w, https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Portada-articulo-Principe-Koroma.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 194px) 100vw, 194px\" \/>\n<p>Retomamos el camino de Yinkor\u00e9. Su Volvo ya no estaba en muy buen estado: el techo del coche estaba rasgado, unos cables colgaban por debajo del volante y el interior ol\u00eda a gasolina. Hab\u00eda adem\u00e1s por el piso y entre los asientos c\u00e1scaras de mandarina y botellines de agua mineral Montana.<\/p>\n<p>Permanecimos silenciosos durante todo el trayecto. \u00c9l ten\u00eda cara de pocos amigos y de todos modos yo no ten\u00eda tampoco ganas ningunas de charlar. Todo tipo de preguntas se atropellaban en mi cabeza. \u00bfPor qu\u00e9 el gobierno hab\u00eda decidido enviar a un \u00fanico funcionario a la Noche del Imoko? Nunca antes hab\u00eda ocurrido nada tan raro. Mucho antes de haber sido destinado a esa ciudad, sab\u00eda que cada siete a\u00f1os los ministros, los diputados, los jefes de las grandes empresas y el presidente de la Rep\u00fablica en persona acud\u00edan en masa para hacerse filmar a los lados del soberano de Yinkor\u00e9. Mis lectores saben tanto como yo por qu\u00e9 ha sido siempre tan vital para nuestros pol\u00edticos ser del agrado de ese viejo monarca lun\u00e1tico y avaricioso. No me extender\u00e9 as\u00ed pues sobre el tema. Pero por el contrario s\u00ed me gustar\u00eda que me dijeran por qu\u00e9 la noche del Imoko hab\u00eda perdido de repente su importancia ante los ojos de esas gentes. \u00bfHabr\u00edase decretado sin que yo lo supiera que no se seguir\u00eda votando m\u00e1s en nuestro pa\u00eds? Algo me parec\u00eda en todo caso cierto: los habitantes de Yinkor\u00e9, que hab\u00edan terminado por izar la noche del Imoko a la dimensi\u00f3n de un acontecimiento planetario, habr\u00edan de tomarse muy mal esa decisi\u00f3n. Empec\u00e9 a temer por Christian Bithege y por m\u00ed mismo. Simplemente, no me lo imaginaba en absoluto levantarse y frente a toda la corte real pronunciar un discurso en el nombre del jefe del Estado. Una afrenta de tal gravedad pod\u00eda costarle la vida en el acto. Yo era un funcionario como \u00e9l, \u00e9l se alojar\u00eda en mi casa, y eso me pon\u00eda en peligro a m\u00ed tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>A la llegada a Yinkor\u00e9, le indiqu\u00e9 casi a disgusto el camino de mi casa. Al verlo poner sus cosas en un rinc\u00f3n del sal\u00f3n, no pude evitar volver al tema que me preocupaba tanto:<\/p>\n<p>&#8211; Sabe usted, hab\u00eda mandado preparar varias habitaciones para usted y sus colegas\u2026<\/p>\n<p>&#8211; Con una bastar\u00e1 \u2013 dijo cortante.<\/p>\n<p>Al igual que todos los funcionarios con destino en el interior del pa\u00eds, dispon\u00eda de un alojamiento bastante amplio. Quise instalar a mi hu\u00e9sped en la pieza grande reservada a los jefes de delegaci\u00f3n, pero rehus\u00f3 tras una breve inspecci\u00f3n. Estaba demasiado cerca, para su gusto, de la cocina.<\/p>\n<p>Gilbert, el boy, le prepar\u00f3 otra habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La cena fue triste como me lo esperaba. Mi invitado no toc\u00f3 a penas los platos de carne -brochetas de cordero y de gallina pintada-, pero disfrut\u00f3 con <em>Biraan J\u00f3ob<\/em>, esas mangas harinosas y dulces, que cortaba con cuidado en finas lonchas antes de dejarlas deshacerse en su lengua. Le ofrec\u00ed vino. No beb\u00eda y me lo dej\u00f3 claro se\u00f1alando la botella de Montana que ten\u00eda enfrente. Los remilgos de ese frug\u00edvoro-bebedor-de-agua, era algo que empezaba a fastidiarme seriamente.<\/p>\n<p>Echaba de menos, sobre todo, esa noche, ciertas cenas con otros funcionarios de la capital en misi\u00f3n por Yinkor\u00e9. Esos eran mucho m\u00e1s divertidos, todo sea dicho: armaban un gran foll\u00f3n desde la primera noche en mi casa, pero a m\u00ed eso me encantaba. Volv\u00edan al menos a darle de nuevo vida a la casa, tan triste desde que Cl\u00e9mentine se hab\u00eda largado con Sambou, uno de los enfermeros de mi servicio. Con ellos, a la conversaci\u00f3n no le faltaba nunca picante. Se emborrachaban con <em>tiko-tiki<\/em>, nuestro vino de palma que es muy fuerte como es bien sabido. Los oigo jurarse, con sus voces pastosas de borrachos, moralizar la vida p\u00fablica de nuestro pa\u00eds. Iban primero a poner un t\u00e9rmino a la ronda infernal de las alianzas pol\u00edticas contra natura y de las traiciones y restablecer la pena de muerte, pan\u2013pan contra los cr\u00edmenes econ\u00f3micos. El hospital est\u00e1 mal construido, sus muros se derrumban sobre los enfermos, \u00a1fuego y m\u00e1s fuego contra el empresario corrupto! Ya est\u00e1 bien, esas cosas deb\u00edan ser dichas de una vez por todas, muy claramente, los blancos nos joden con sus derechos del hombre, no tenemos la misma historia, j\u00e9, j\u00e9, que se limpien ampliamente el culo con los d\u00f3lares de su ayuda, ja, ja. Despu\u00e9s de haber desarrollado esos vigorosos proyectos de reforma pol\u00edtica, pon\u00edamos la m\u00fasica a toda leche, las chicas de Yinkor\u00e9 estaban ah\u00ed, nos contone\u00e1bamos todos juntos en una pista improvisada y se quedaban en nuestros brazos hasta la salida del sol.<\/p>\n<p>Recuerdo tambi\u00e9n que mis colegas de Mezara planteaban todo tipo de preguntas, algunas de ellas muy ingenuas, sobre las costumbres de los habitantes de Yinkor\u00e9. Por supuesto, quer\u00edan siempre saberlo todo sobre la famosa noche del Imoko. \u00bfEra cierto que nadie hab\u00eda visto jam\u00e1s al rey de Yinkor\u00e9 comer o beber? \u00bfY esa historia de pasar la noche entre las estrellas? \u00bfEra cierto, eso, que remontaba al cielo con la Reina-Madre que no cesaba de quejarse de su artritis durante la ascensi\u00f3n y de decir que estaba hasta m\u00e1s arriba del mo\u00f1o, que eso no era evidentemente ya una ocupaci\u00f3n propia de su edad? Mis invitados parec\u00edan siempre m\u00e1s bien esc\u00e9pticos, todo eso les parec\u00eda demasiado lindo-lindo, pero yo, yo no quer\u00eda meterme en cosas tan complicadas. Me limitaba a repetirles lo que ellos ya sab\u00edan. En Yinkor\u00e9, cada siete a\u00f1os, los Dos Ancestros se levantan de entre los muertos y durante toda una noche, la noche del Imoko, les dicen a sus descendientes c\u00f3mo deben comportarse durante los siete a\u00f1os siguientes. As\u00ed de sencillo. Es la noche en la que todos los criminales quedan desenmascarados, la noche en la que las mujeres infieles, los maridos indignos y los jefes injustos reciben una llamada al orden por la voz encolerizada y atronadora de los Dos Ancestros. Todo Yinkor\u00e9 queda petrificado por el miedo, porque cada cual teme que en su c\u00f3lera los Dos Ancestros hagan desaparecer la ciudad bajo las aguas o bajo una colada de lava incandescente. El reino aguanta el resuello hasta el alba y, antes de regresar a sus nubes, los Dos Ancestros dan a conocer el nombre del que est\u00e1 llamado a sentarse durante siete a\u00f1os sobre el trono milenario de Yinkor\u00e9.<\/p>\n<p>Como ya lo he dicho, mis hu\u00e9spedes sab\u00edan ya todo eso. Despu\u00e9s de todo, no hab\u00edan sido elegidos al azar para representar al gobierno en la noche del Imoko. Sin embargo, estaban todos con ganas de o\u00edr detalles ins\u00f3litos, el g\u00e9nero de cosas que a uno le gusta contar a sus amigos despu\u00e9s de un largo viaje. Algunos de ellos se extasiaban, por ejemplo, del hecho de que los Dos Ancestros eran hombre y mujer. Ve\u00edan en ello la prueba de un sentido innato de la equidad entre los habitantes de Yinkor\u00e9, una \u201cperspectiva de g\u00e9nero\u201d antes de la letra y, para decirlo sin falsa modestia, una magistral lecci\u00f3n de \u201cbuena gobernanza\u201d para el resto de la humanidad. Me encontraba algo conmocionado por la frivolidad de mis colegas funcionarios, pero los encontraba, despu\u00e9s de todo, bastante simp\u00e1ticos y llevaderos.<\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1n diferente era la tarde con Christian Bithege! Bajo la p\u00e1lida luz del sal\u00f3n, c\u00f3modamente instalado en un sill\u00f3n, hojeaba sus documentos lanzando de vez en cuando una mirada vacua a su alrededor. La atm\u00f3sfera era tan pesada que Gilbert, mi boy, pon\u00eda morros de los d\u00edas malos. Adem\u00e1s, me dijo, despu\u00e9s, que hab\u00eda detestado a Bithege desde el mismo instante en que lo vio salir del Volvo azul.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente fuimos a comprar pl\u00e1tanos y guayabos al mercado. Gilbert hubiera podido hacerse cargo en vez de nosotros, pero Bithege ten\u00eda ganas de descubrir el centro de la ciudad de Yinkor\u00e9.<\/p>\n<p>No faltaban sino cuatro d\u00edas para la Noche y, por cada lado de la calle principal \u2013 de hecho, una amplia banda de laterita -, era el mismo ajetreo de los preparativos de la ceremonia. Bithege y yo nos cruzamos con varios grupos de danzarines montados en zancos, con silbatos en la boca. Chicas j\u00f3venes aventaban o pilaban mijo tarareando viejas melod\u00edas. La noche del Imoko estaba naturalmente en el centro de todas las conversaciones. Algunos echaban pestes contra la subida repentina del precio del az\u00facar y del aceite y otros apostaban a que la Noche traer\u00eda por lo menos dos millones de visitantes a Yinkor\u00e9. Varias personas alzaron la cabeza de su faena para saludarnos a la vez que observaban de reojo a mi compa\u00f1ero. Bithege les contestaba siempre con un vago movimiento de cabeza, pero con la mente puesta visiblemente en otro sitio. Me pregunto hoy, con la distancia, si algunos no hab\u00edan presentido, desde ese instante, la tragedia que iba a ocurrir poco despu\u00e9s. Cabe decir que al acercarse la noche del Imoko, los vecinos de Yinkor\u00e9 no son del todo los mismos. Esperar la llegada de los Dos Ancestros est\u00e1 casi por encima de sus fuerzas y se ponen muy tensos. Una vez de regreso a la tierra, los Dos Ancestros se ven en la obligaci\u00f3n de hablar: \u00bfqu\u00e9 van a decir? Nadie lo sabe de antemano y todo acontecimiento m\u00e1s o menos inesperado \u2013 la presencia de Christian Bithege en Yinkor\u00e9, por ejemplo \u2013 se interpreta con una mezcla de inquietud y de esperanza, como un presagio.<\/p>\n<p>&#8211; La gente me parece algo nerviosa &#8211; declar\u00f3 el extranjero.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfQu\u00e9 le hace decir eso?<\/p>\n<p>&#8211; Salta a la vista.<\/p>\n<p>Ese tipo era realmente especial.<\/p>\n<p>&#8211; Tiene usted raz\u00f3n \u2013 admit\u00ed -, hay siempre cierta tensi\u00f3n en el aire antes de la aparici\u00f3n de los Dos Ancestros. Ser\u00e1 mi tercera noche y voy a sentir las mismas sensaciones que la primera vez, hace de eso catorce a\u00f1os. Es una experiencia que no se puede olvidar.<\/p>\n<p>&#8211; No se preocupe, todo ir\u00e1 muy bien.<\/p>\n<p>Se hab\u00eda expresado en un tono bastante despectivo. Parec\u00eda decir que todo ese fregado, era un numerito para llevar sujeto de la correa al peque\u00f1o pueblo. No estaba yo muy lejos de pensar como \u00e9l, pero as\u00ed y todo me sent\u00ed algo vejado.<\/p>\n<p>Nos paramos delante del puesto del viejo Casimir Ol\u00e9-Ol\u00e9, vendedor de fruta. Hice las presentaciones.<\/p>\n<p>&#8211; El Se\u00f1or Bithege ha venido para la Noche. Representa al gobierno este a\u00f1o.<\/p>\n<p>El funcionario hizo un movimiento con la cabeza y se inclin\u00f3 ligeramente. Los dos hombres se tantearon sin mediar palabra durante unos segundos a la vez que se estrechaban la mano.<\/p>\n<p>El viejo Casimir Ol\u00e9-Ol\u00e9 era lo que se suele llamar todo un personaje. Hab\u00eda construido una choza en el umbral de su casa, justo frente al mercado, y permanec\u00eda sentado all\u00ed todo el santo d\u00eda, moviendo sin cesar un espantamoscas por encima de su g\u00e9nero \u2013 mangas y fruta <em>ditax<\/em>, lonchas de nuez de coco y jareas. Se esforzaba como un loco por parecer tonto e incluso completamente insignificante, y para m\u00ed que su mayor sue\u00f1o era metamorfosearse en sombra para poderse deslizar por todas partes sin ser visto. Todo en \u00e9l quer\u00eda decir: \u201cCierto, me llamo Casimiro Ol\u00e9-Ol\u00e9, ya me ve usted frente a usted, pero se lo suplico, olv\u00eddese de m\u00ed, no existo.\u201d El astuto buen hombre aparentaba de igual modo ser sordo. Dij\u00e9rale usted lo que le dijera, siempre le ped\u00eda que repitiera su frase colocando, con gesto caracter\u00edstico, una mano pegada al l\u00f3bulo de su oreja derecha. Pero mientras le hac\u00eda su peque\u00f1o teatrillo, sus ojos maliciosos dec\u00edan a las claras que le hab\u00eda entendido perfectamente. Adem\u00e1s, cada vez que observaba a Casimir Ol\u00e9-Ol\u00e9 sin que \u00e9l lo supiera, me daba la impresi\u00f3n de que vigilaba las idas y venidas de todos los vecinos de Yinkor\u00e9 y que se chiflaba por saber lo que cada uno de ellos pensaba a cada instante de su existencia. Sospechoso y solitario, Casimir Ol\u00e9-Ol\u00e9 era para m\u00ed un enigma absoluto. Aunque viviera en la miseria, me dec\u00eda yo a veces para mis adentros que el d\u00eda de su muerte se encontrar\u00eda bajo su colch\u00f3n una muy importante cantidad de dinero, millones tal vez; otras veces, estaba yo casi convencido de que \u00e9l trabajaba en secreto para la polic\u00eda.<\/p>\n<p>Si traigo a colaci\u00f3n todo eso, es sobre todo para dar a comprender hasta qu\u00e9 punto me encontraba excitado por el encuentro entre Christian Bithege y Casimir Ol\u00e9-Ol\u00e9. \u00bfBajar\u00eda por fin este \u00faltimo la guardia? Era lo \u00fanico que me interesaba y, hasta cierto punto, no me sent\u00ed defraudado.<\/p>\n<p>De manera bastante poco habitual, Casimir Ol\u00e9-Ol\u00e9 se mostr\u00f3 m\u00e1s bien sol\u00edcito hacia nuestro hu\u00e9sped y llev\u00f3 la conversaci\u00f3n, con voz neutra, a la Noche del Imoko. De llevarse por lo que dec\u00eda, era mostrar una gran sabidur\u00eda dejar a los muertos decidir por los vivos.<\/p>\n<p>&#8211; Pienso tambi\u00e9n yo que se trata de una buena idea \u2013 declar\u00f3 Bithege pesando personalmente los pl\u00e1tanos que acababa de elegir uno por uno, con mucho esmero.<\/p>\n<p>Su tono era tan neutro que no pude averiguar si lo dec\u00eda en serio o si se burlaba de los vecinos de Yinkor\u00e9. Se sinti\u00f3 sin embargo algo molesto cuando Casimir Ol\u00e9-Ol\u00e9 le pidi\u00f3 que repitiera lo que acababa de decir. Lo hizo y el vendedor de fruta se exclam\u00f3:<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1S\u00ed! \u00a1As\u00ed por lo menos se puede estar tranquilo, los muertos son m\u00e1s justos que nosotros!<\/p>\n<p>El extranjero hizo notar entonces que en ning\u00fan sitio en el mundo se comportaba nadie de la misma manera que las gentes de Yinkor\u00e9. Tras breves segundos de reflexi\u00f3n, a\u00f1adi\u00f3 con aire de entendido:<\/p>\n<p>&#8211; Mas \u00bfc\u00f3mo saber qui\u00e9n tiene raz\u00f3n?<\/p>\n<p>Olvid\u00e1ndose de hacerse el sordo, Casimir Ol\u00e9-Ol\u00e9 lo mir\u00f3 largamente y dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Yo, Casimir Ol\u00e9-Ol\u00e9, no s\u00e9 qui\u00e9n tiene raz\u00f3n\u2026 Pero digo esto: \u00bfpor qu\u00e9 no tendr\u00edamos nosotros raz\u00f3n, los de Yinkor\u00e9? \u00bfQui\u00e9n puede decirme por qu\u00e9 todos los dem\u00e1s tendr\u00edan raz\u00f3n, de una forma u otra, y nosotros no?<\/p>\n<p>Al momento de pagar, Bithege le entreg\u00f3 un billete de cinco mil francos. Casimir Ol\u00e9-Ol\u00e9 intent\u00f3 timarlo fingiendo no tener cambio. En una fracci\u00f3n de segundo, el funcionario entr\u00f3 en un estado de c\u00f3lera fr\u00eda, terror\u00edfica, pero casi imperceptible. Hizo cuanto pudo por ocultarlo, pero descubr\u00ed en \u00e9l una violencia s\u00fabita e incontrolable; me di cuenta de que estaba decidido a montar un esc\u00e1ndalo y tal vez incluso a pegarle a Casimir Ol\u00e9-Ol\u00e9. Con la mano abierta, insist\u00eda con aspecto terco para recibir lo que se le deb\u00eda. Alc\u00e9 la vista hacia el viejo vendedor y cuando nuestras miradas se encontraron, comprend\u00ed que acab\u00e1bamos de comulgar en un odio silencioso hacia el reci\u00e9n llegado. Me pareci\u00f3 que Bithege se dio cuenta, pero que pasaba por completo.<\/p>\n<p>Cuando nos alejamos puntualiz\u00f3:<\/p>\n<p>&#8211; Es un punto fino, ese Casimir Ol\u00e9-Ol\u00e9.<\/p>\n<p>El vendedor de fruta lo hab\u00eda intrigado y contaba conmigo para captarlo mejor. Sent\u00ed una mezquina satisfacci\u00f3n al no hacerle ese favor. Ignoraba entonces que el extranjero hab\u00eda montado, desde antes de venir a Yinkor\u00e9, su peque\u00f1a red de informadores. Debi\u00f3 distribuir buenos billetes de banca, porque se hab\u00eda hecho con amigos hasta en el mism\u00edsimo Palacio real donde, dicho sea de paso, nunca me atrev\u00ed a meter el pie.<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n \u201cpalacio real\u201d puede llevar a risa tal vez, pero no conozco ninguna otra para designar la casa del Rey, aun cuando el soberano en cuesti\u00f3n, alcoh\u00f3lico y extravagante, no tenga otra preocupaci\u00f3n sino la de hacer votar a sus s\u00fabditos en todas las elecciones nacionales por el candidato m\u00e1s generoso por sus toneladas de arroz y los billetes de banca.<\/p>\n<p align=\"center\">___________________<\/p>\n<p>Si hay un d\u00eda que no olvidar\u00e9 en mi vida, ese es en el que o\u00ed a Christian Bithege pronunciar por primera vez el nombre del Pr\u00edncipe Koroma. No era ning\u00fan crimen pronunciar el nombre del Pr\u00edncipe, pero tampoco era muy prudente hacerlo. En Yinkor\u00e9, no nos metemos en los asuntos de los grandes del reino, les obedecemos sin ni tan siquiera pretender saber qui\u00e9nes son, d\u00f3nde viven y c\u00f3mo se llaman. Le aconsej\u00e9 por consiguiente a Bithege que fuera con cuidado. En vez de callar, quiso que yo le diera mi parecer sobre las posibilidades que ten\u00eda el Pr\u00edncipe Koroma para llegar a ser Rey de Yinkor\u00e9.<\/p>\n<p>&#8211; Los Dos Ancestros no han hablado a\u00fan \u2013 contest\u00e9 prudentemente.<\/p>\n<p>Declar\u00f3 con aspecto de alguien que no era incauto:<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Venga hombre! \u00a1Por favor! Siempre se sabe ese tipo de cosas por adelantado.<\/p>\n<p>&#8211; Pues bien, yo no s\u00e9 nada de eso, Se\u00f1or Bithege.<\/p>\n<p>Estaba cada vez m\u00e1s harto de sus ademanes arrogantes y quer\u00eda dej\u00e1rselo claro. Eso no le impidi\u00f3 insistir:<\/p>\n<p>&#8211; Usted est\u00e1 por aqu\u00ed desde hace quince a\u00f1os, usted debe conocer bien al Pr\u00edncipe Koroma.<\/p>\n<p>&#8211; Ya se lo he dicho, su conducta nos pone en peligro.<\/p>\n<p>&#8211; Debo saberlo todo, \u00bfentiende usted eso?<\/p>\n<p>Hab\u00eda elevado la voz sin parecer particularmente enfadado.<\/p>\n<p>&#8211; No s\u00e9 nada sobre el Pr\u00edncipe Koroma \u2013 dije en un tono firme -. Hablemos de otra cosa, por favor.<\/p>\n<p>Mi mentira pareci\u00f3 divertirle.<\/p>\n<p>&#8211; En ese caso, se lo voy a presentar \u2013 lanz\u00f3 con medido desparpajo.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfPresentarme a qui\u00e9n\u2026?<\/p>\n<p>&#8211; Al Pr\u00edncipe Koroma<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfSeguro?<\/p>\n<p>Me hubiera gustado poder mostrar una feroz iron\u00eda, pero mi coraz\u00f3n lat\u00eda muy fuerte. Ese tipo deb\u00eda estar completamente chiflado para comportarse de manera tan insensata.<\/p>\n<p>&#8211; He tenido varios encuentros con el Pr\u00edncipe \u2013 dijo -. Ha prometido venir a verme aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Me puse casi amenazante:<\/p>\n<p>&#8211; No me gusta que me tomen el pelo, Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Est\u00e1bamos juntos desde hac\u00eda unos d\u00edas y era la segunda vez que lo trataba de \u201cse\u00f1or\u201d. Me habl\u00f3 entonces con gravedad, casi como a un amigo:<\/p>\n<p>&#8211; No le estoy tomando el pelo. Me he visto con el Pr\u00edncipe en dos ocasiones. Hablar con la gente de importancia es parte de mi trabajo. Usted debe saberlo. No soy como los que ven\u00edan a Yinkor\u00e9 antes que yo.<\/p>\n<p>El mensaje era sin ambig\u00fcedad: Christian Bithege me ped\u00eda que eligiera mi campo. Despu\u00e9s de todo, tambi\u00e9n yo estaba al servicio del Estado. Tal vez afectado por mi desasosiego me confi\u00f3 con el mismo tono condescendiente:<\/p>\n<p>&#8211; Voy a tener un tercer encuentro con el Pr\u00edncipe Koroma y es importante que nadie nos vea juntos esta vez. Vendr\u00e1 discretamente a su casa, pero eso debe quedar entre nosotros\u2026<\/p>\n<p>A partir de ese instante me sent\u00ed a la merced del extranjero.<\/p>\n<p>Estuvimos hablando de todo y de nada durante dos o tres horas, y sin quererlo del todo y sin tener tampoco la fuerza de pararme, le dije todo cuanto quiso saber del Pr\u00edncipe Koroma. Me hizo preguntas muy precisas y vi perfectamente en varias ocasiones que est\u00e1bamos pasando la frontera que separa una conversaci\u00f3n normal de un interrogatorio en toda regla. Con el paso de los minutos, me pareci\u00f3 con toda claridad que lo que se jugaba, era el destino pol\u00edtico del Pr\u00edncipe Koroma. Christian Bithege quer\u00eda que el pr\u00edncipe sustituyera a su padre casi centenario, pero la aparente inestabilidad mental de Koroma lo hac\u00eda dudar.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfEse Pr\u00edncipe, est\u00e1 verdaderamente\u2026 capacitado?<\/p>\n<p>Esa pregunta se hab\u00eda repetido varias veces en la conversaci\u00f3n, de manera insidiosa o abiertamente. Significaba: sabr\u00e1 ciertamente lo que nos debe, pero \u00bfser\u00e1 lo suficientemente fuerte como para enfrentarse a las intrigas de sus enemigos?<\/p>\n<p>A m\u00ed me gustaba el Pr\u00edncipe Koroma y, por abogar a su favor, me decid\u00ed a revelar a Bithege una peque\u00f1a an\u00e9cdota personal. Le dije que el Pr\u00edncipe hab\u00eda venido ya a casa.<\/p>\n<p>Se anim\u00f3 de inmediato:<\/p>\n<p>\u00bfAh, s\u00ed\u2026? \u00bfY eso, c\u00f3mo?<\/p>\n<p>No lo hab\u00eda visto a\u00fan tan poco due\u00f1o de s\u00ed.<\/p>\n<p>&#8211; He aqu\u00ed c\u00f3mo ocurri\u00f3 \u2013 contest\u00e9 -. Una noche tocaron a mi puerta hacia las tres de la ma\u00f1ana. Abr\u00ed. Era el Pr\u00edncipe Koroma. Me tra\u00eda al hijo de uno de los guardianes del Palacio. El chaval de cinco o seis a\u00f1os ten\u00eda una crisis de paludismo\u2026<\/p>\n<p>&#8211; Un chaval de cinco o seis a\u00f1os\u2026 repiti\u00f3 sin apartar sus ojos de m\u00ed. \u00bfY despu\u00e9s?<\/p>\n<p>&#8211; Le puse una inyecci\u00f3n al ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Bithege tuvo un gesto de impaciencia. \u201cDebe pensar que somos ambos pat\u00e9ticos aficionados, el Pr\u00edncipe Koroma y yo\u201d &#8211; me dije. Mi historia lo le interesaba y tal vez la encontraba rid\u00edcula.<\/p>\n<p>&#8211; Tiene muy buen coraz\u00f3n, el Pr\u00edncipe \u2013 declar\u00f3 -. \u00bfPero no est\u00e1 usted habl\u00e1ndome de un gran so\u00f1ador? \u00bfNo se trata de uno de esos j\u00f3venes idealistas que se imaginan que se puede cambiar a los hombres?<\/p>\n<p>Me sent\u00ed entre la espada y la pared. Y por cierto, \u00bfqui\u00e9n era ese alto funcionario venido de Mezara? No me hab\u00eda dicho a\u00fan en qu\u00e9 consist\u00eda su trabajo all\u00e1, en los despachos de la capital, pero yo empezaba a tener mi peque\u00f1a idea al respecto. Me las estaba tratando, sin duda, con un alto responsable de la polic\u00eda pol\u00edtica. Me vi en la obligaci\u00f3n de admitir, de todos modos, que hab\u00eda calado por completo al Pr\u00edncipe Koroma. Este no encajaba bien en la casa real de Yinkor\u00e9, rota por sangrientas rivalidades. Con su aspecto algo melanc\u00f3lico, de alma profundamente bondadosa, era como un \u00e1ngel perdido en ese universo implacable.<\/p>\n<p>Todo eso, Bithege lo sab\u00eda, buscaba simplemente una confirmaci\u00f3n. Sonre\u00ed interiormente pensando que la \u00fanica manera de ayudar al pr\u00edncipe Koroma era decirle a Bithege: \u201c\u00a1Ese tipo, que quede entre nosotros, es un cabr\u00f3n de la peor especie, est\u00e1 dispuesto a todo con tal de lograr sus fines y, puede usted creerme, su mano no le temblar\u00e1 en el momento de abatirse sobre sus enemigos!\u201d<\/p>\n<p>Pero no pude con mi condici\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; En Yinkor\u00e9, todos quieren al pr\u00edncipe Koroma \u2013 machaqu\u00e9, al contrario, como \u00faltimo recurso.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>&#8211; No lo s\u00e9 muy bien.<\/p>\n<p>Era una respuesta absurda y me lo hizo notar a su manera socarrona:<\/p>\n<p>&#8211; Debe haber alguna raz\u00f3n\u2026 \u00bfEn qu\u00e9 t\u00e9rminos se suele hablar con mayor frecuencia de \u00e9l?<\/p>\n<p>&#8211; Se dice que respeta la religi\u00f3n de sus ancestros. Es por eso por lo que es apreciado por los habitantes de Yinkor\u00e9.<\/p>\n<p>&#8211; Respeta la religi\u00f3n de sus ancestros\u2026<\/p>\n<p>Era como si Bithege tomase nota mentalmente de esa informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Insist\u00ed:<\/p>\n<p>&#8211; Es un joven que ignora la duda. Muchos de los miembros de la familia real juegan con \u2026 con\u2026<\/p>\n<p>Me costaba encontrar las palabras y me anim\u00f3 a que continuara:<\/p>\n<p>&#8211; Siga, lo entiendo muy bien\u2026<\/p>\n<p>&#8211; Admiro su fuerza.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfSu fuerza? \u00bfQu\u00e9 quiere usted decir?<\/p>\n<p>&#8211; Sabe usted, cuando le cuentan a uno que sus ancestros muertos desde hace siglos, regresan cada siete a\u00f1os a la tierra para un breve palique nocturno, por mucho que uno quiera cre\u00e9rselo, hay a veces d\u00edas en los que uno se pregunta si todo eso es cierto.<\/p>\n<p>&#8211; Veo lo que quiere decir usted \u2013 observ\u00f3 el extranjero con una sonrisa ambigua.<\/p>\n<p>&#8211; Pues bien, creo que hay que ser fuerte para no dudar nunca. Hay unos listillos que piensan que todas esas historias sobre esos Dos Ancestros no son sino unas bromas pueriles, pero de las que se aprovechan para dominar a sus semejantes y enriquecerse. Y hay tambi\u00e9n miles de buenas gentes que se mantienen, ellos s\u00ed, en la plena luz de la esperanza. El Pr\u00edncipe Koroma est\u00e1 entre los que no dudaron nunca. Est\u00e1 realmente persuadido de que los Dos Ancestros abandonan sus tumbas para venir a pasear durante una noche por las calles de Yinkor\u00e9.<\/p>\n<p>&#8211; A eso se le puede llamar tambi\u00e9n ingenuidad, \u00bfno le parece a usted?<\/p>\n<p>Su rostro permaneci\u00f3 impasible y no logr\u00e9 saber si se felicitaba o no por el candor del Pr\u00edncipe. Le contest\u00e9 tras un momento de reflexi\u00f3n:<\/p>\n<p>&#8211; Es posible. Tal vez sea tambi\u00e9n que eso demuestre sobre todo su fuerza moral.<\/p>\n<p>Asinti\u00f3 lentamente con la cabeza, pensativo:<\/p>\n<p>&#8211; Pero, despu\u00e9s de todo, \u00bfde qu\u00e9 sirve la fuerza moral sin la fuerza monda y lironda?<\/p>\n<p>Era dif\u00edcil saber qu\u00e9 replicarle a eso.<\/p>\n<p>A\u00f1adi\u00f3:<\/p>\n<p>&#8211; Por lo dem\u00e1s, estoy perfectamente de acuerdo con usted, centenares de millones de personas en la tierra se las apa\u00f1an muy bien con f\u00e1bulas completamente delirantes. Eso es lo que el Casimir Ol\u00e9-Ol\u00e9 quiso decirnos ayer\u2026 Admitir ser los \u00fanicos que no tienen nunca raz\u00f3n, eso es algo que no tiene sentido ninguno, significa resignarnos a una lenta muerte espiritual. Quimeras por quimeras, \u00bfpor qu\u00e9 no confiar en las de nuestros ancestros?<\/p>\n<p>Lo que acababa de decir ah\u00ed, era un punto a favor del Pr\u00edncipe Koroma. Remach\u00e9 el clavo:<\/p>\n<p>&#8211; El Pr\u00edncipe Koroma har\u00e1 grandes cosas por los habitantes de Yjinkor\u00e9. Tal vez haya llegado el momento para este reino de tener a su cabeza un ser de una pureza de alma tan elevada.<\/p>\n<p>El extranjero sonri\u00f3 con aire c\u00f3mplice, pero sin dejar transparentar nada de sus sentimientos reales:<\/p>\n<p>&#8211; Pureza de alma\u2026 Es usted fil\u00f3sofo, usted, por lo que veo.<\/p>\n<p>Contin\u00faa leyendo la segunda parte&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.esafrica.es\/2021\/01\/buenas-noches-principe-koroma-2%c2%aa-parte\/\">aqu\u00ed&nbsp;<\/a><\/p>\n<p><em>Primera parte de la reedici\u00f3n del relato \u201cLa noche del Imoko\u201d del escritor y periodista <a href=\"http:\/\/www.casafrica.es\/es\/persona\/boubacar-boris-diop\">Boubacar Boris Diop<\/a>, que se encuentra dentro del libro titulado igual. El texto original fue publicado en 2013 por Ediciones <a href=\"http:\/\/memoiredencrier.com\/\">M\u00e9moire d\u2019Encrier<\/a>. <a href=\"http:\/\/www.casafrica.es\/detalle-who-is-who.jsp%3FPROID=44730.html\">Boubacar Boris Diop<\/a> retom\u00f3 su texto antes de volver a publicarlo en 2020, por separado, en <a href=\"https:\/\/www.seneplus.com\/opinions\/faidherbe-ou-la-fascination-du-bourreau\">SenePlus<\/a>. La segunda parte se publicar\u00e1 el 14 de enero de 2021.&nbsp;<em>La traducci\u00f3n al espa\u00f1ol fue realizada por&nbsp;Pedro Su\u00e1rez y Kiri Miranda.<\/em><\/em><\/p>\n<p><em>Boubacar Boris Diop<\/em><em>&nbsp;es novelista, ensayista, dramaturgo, guionista y periodista y es considerado uno de los grandes escritores actuales de \u00c1frica. Fund\u00f3 la editorial&nbsp;<\/em><a href=\"https:\/\/ejowolofbooks.com\/\"><em>&nbsp;EjoWolof&nbsp; Books<\/em><\/a><em>&nbsp;en la que se publican obras escritas en wolof, lengua senegalesa aunque tambi\u00e9n se habla en otros pa\u00edses de la regi\u00f3n de \u00c1frica occidental.<\/em><em>&nbsp;<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Boubacar Boris Diop. La espera al borde de la carretera comenzaba a parecerme larga. De vez en cuando una nube de polvo rojo por encima de las acacias y un ruido de motor preced\u00edan el paso de un coche. Me levantaba entonces con la esperanza de ver llegar a los visitantes. 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