{"id":16864,"date":"2022-11-07T14:03:58","date_gmt":"2022-11-07T13:03:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.esafrica.es\/?p=16864"},"modified":"2025-09-18T10:46:48","modified_gmt":"2025-09-18T09:46:48","slug":"el-dilema-del-presidente-egipcio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.esafrica.es\/en\/economia-desarrollo\/el-dilema-del-presidente-egipcio\/","title":{"rendered":"<strong>El dilema del presidente egipcio<\/strong>"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><strong>Sharifa<\/strong>:&#8217;Mi piel es suave, pero mi coraz\u00f3n es cruel, y mi mordida mortal&#8217;.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Firdaus<\/strong>: &#8220;\u00bfComo una serpiente?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sharifa<\/strong>: S\u00ed, exactamente como una serpiente. La vida es una serpiente. Son lo mismo, Firdaus. Si la serpiente se da cuenta de que no eres una serpiente, te morder\u00e1. Y si la vida sabe que no tienes aguij\u00f3n, te devorar\u00e1&#8217;.<\/p>\n<cite><em>Mujer en el punto cero<\/em>, Nawal el Saadawi.<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Abdelfatah_El-Sisi\">Abdel Fattah al Sisi<\/a> lleg\u00f3 al poder, millones de egipcios respiraron tranquilos. Era el verano de 2013, y muchos de ellos llevaban d\u00edas protestando en la calle ante la deriva autoritaria del presidente Mohammed Morsi, el candidato de los Hermanos Musulmanes. Al Sisi, un general, hab\u00eda pedido la dimisi\u00f3n de Morsi y la convocatoria de elecciones democr\u00e1ticas, y su visi\u00f3n era compartida por sectores que iban desde las feministas hasta los salafistas, pasando por los cristianos coptos. El general hab\u00eda dado un golpe salvador y necesario. De nuevo, el ej\u00e9rcito hab\u00eda acudido para salvar a Egipto. La plaza Tahrir, punto de encuentro de los manifestantes que tumbaron a Hosni Mubarak en 2011, se llen\u00f3 de nuevo: hombres y mujeres celebraban la llegada de Al Sisi, a quien ya comparaban con la figura pol\u00edtica m\u00e1s relevante de la historia moderna del pa\u00eds, Gamal Abdel Nasser. El departamento de relaciones p\u00fablicas del ej\u00e9rcito financi\u00f3 la producci\u00f3n de una canci\u00f3n de corte nacionalista, plagada de alabanzas al cuerpo militar, y esta se convirti\u00f3 en un hit que sonar\u00eda en bodas y fiestas con versos como este:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cQue el que sostuvo su bandera en alto est\u00e9 a salvo<\/p>\n\n\n\n<p>y el que conoci\u00f3 su verdadero valor<\/p>\n\n\n\n<p>y pag\u00f3 el precio incluso cuando signific\u00f3<\/p>\n\n\n\n<p>la vida y la muerte\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Desde entonces, Egipto no ha conocido a otro l\u00edder. Al Sisi abandon\u00f3 la vestimenta militar y se present\u00f3 a las elecciones en 2014, gan\u00f3 los comicios con m\u00e1s del 95% de los votos y ha gobernado Egipto de forma indiscutible durante los \u00faltimos ocho a\u00f1os. Cuando lleg\u00f3, al Sisi declar\u00f3 que estaba preparado para hacer las reformas que hasta entonces nadie se hab\u00eda atrevido a hacer para cambiar el pa\u00eds. Acept\u00f3 un plan de ajuste del Fondo Monetario Internacional y dej\u00f3 flotar la moneda: la libra egipcia pas\u00f3 de las 8 libras por d\u00f3lar a las 16 libras por d\u00f3lar. Los salarios y ahorros de los trabajadores pasaron a valer mucho menos, y todas las importaciones fueron m\u00e1s caras. Gracias a unas exportaciones m\u00e1s baratas y a la promoci\u00f3n del turismo, Egipto deber\u00eda salir del agujero. Egipto tambi\u00e9n apost\u00f3 por la construcci\u00f3n de infraestructuras y las prospecciones de gas y petr\u00f3leo.<\/p>\n\n\n\n<p>El mandato de Al-Sisi ha dejado un balance cr\u00edtico: en 2010, el a\u00f1o antes de la ca\u00edda de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Hosni_Mubarak\">Mubarak<\/a>, Egipto deb\u00eda 37 000 millones de d\u00f3lares. En 2020 hab\u00eda multiplicado su deuda por cuatro, y los beneficios de ese incremento apenas se hab\u00edan notado entre la poblaci\u00f3n: 60 millones de egipcios viven por debajo del umbral de la pobreza en un pa\u00eds de 100 millones de habitantes. Hace unas semanas, la prensa econ\u00f3mica inglesa -antiguo colonizador de Egipto- recordaba las palabras de Al Sisi poco tiempo despu\u00e9s de llegar a la presidencia: \u201cPedimos prestado y pedimos prestado, y cuanto m\u00e1s pedimos prestado, m\u00e1s crece la deuda\u201d. Este a\u00f1o, de nuevo, Egipto volver\u00e1 a pedir prestado. En total, debe a las instituciones multilaterales&nbsp; -FMI y al Banco Mundial- 52 000 millones de d\u00f3lares, seg\u00fan se\u00f1alaba el Financial Times. De nuevo, el pedir prestado al FMI ha acarreado un compromiso de dejar flotar la moneda: a principios de noviembre, ya eran necesarias 24 libras egipcias para conseguir un d\u00f3lar. El siguiente paso de Al Sisi ser\u00e1 m\u00e1s complicado: hacer que el ej\u00e9rcito tenga un peso menor en la econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El poder del ej\u00e9rcito<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hablar de la historia de Egipto es hablar de la historia de su ej\u00e9rcito. Desde la ca\u00edda de la monarqu\u00eda en 1952, cinco de sus seis presidentes han sido militares, y el \u00fanico que no hab\u00eda estado en el ej\u00e9rcito -Morsi- apenas dur\u00f3 un a\u00f1o en el poder. El ej\u00e9rcito fue el protagonista a la hora de derrocar a la monarqu\u00eda, y del grupo de los llamados \u2018oficiales libres\u2019 saldr\u00edan dos presidentes. El m\u00e1s conocido, Gamal Abdel Nasser, gobern\u00f3 durante 14 a\u00f1os. Su carisma personal y sus discursos a favor de los pobres, juntamente a la nacionalizaci\u00f3n del Canal de Suez, le hicieron popular m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras de su pa\u00eds. La profesora especialista en historia de Oriente Medio, <a href=\"https:\/\/www.oberlin.edu\/zeinab-abul-magd\">Zeinab Abul-Magd,<\/a> describi\u00f3 en un libro publicado en 2017 que el periodo de Nasser fue un \u201csocialismo sin socialistas\u201d. Pese a la ret\u00f3rica populista, muchos activistas izquierdistas egipcios acabaron en la c\u00e1rcel durante los a\u00f1os de Nasser, y su gobierno era realmente el de un partido \u00fanico.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el fin de la II Guerra Mundial, el ej\u00e9rcito egipcio se ha enfrentado hasta en cinco ocasiones al estado de Israel, y en pr\u00e1cticamente todas ellas ha salido derrotado. Este hecho no ha impedido que, con el paso de los a\u00f1os, el ej\u00e9rcito se erigiera discursivamente como el defensor m\u00e1s firme del pa\u00eds \u2013 a medida que los militares iban acaparando m\u00e1s poder pol\u00edtico, econ\u00f3mico y social. El presidente Anwar al Sadat, que intent\u00f3 normalizar las relaciones con Israel tras otra derrota militar, fue asesinado en 1981. Sus maniobras de acercamiento a Israel y los Estados Unidos, sin embargo, hab\u00edan llegado para quedarse. Con Hosni Mubarak -otro militar- Egipto vivir\u00eda casi tres d\u00e9cadas de dictadura. Los militares que hablaban de socialismo con Nasser no tuvieron ning\u00fan reparo en convertirse en capitalistas con Sadat y luego con Mubarak. La diferencia entre el sector estatal y el sector privado era, en muchos casos, inexistente: las empresas ligadas a los militares recib\u00edan contratos p\u00fablicos, rebajas de impuestos y subsidios para poder tirar adelante sus negocios.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras su alineamiento con Washington, Egipto se convertir\u00eda tambi\u00e9n en un cliente fiel de la industria armament\u00edstica norteamericana. Desde 1980, seg\u00fan el think tank sueco especializado en defensa <a href=\"https:\/\/sipri.org\/\">SIPRI<\/a>, Egipto ha gastado unos 44 000 millones de d\u00f3lares en comprar armamento. La mitad de esas armas ven\u00edan de Estados Unidos. Pese a que Egipto fue el primer pa\u00eds \u00e1rabe en reconocer oficialmente a Israel en 1980, en 2020 el 85% de los egipcios segu\u00edan siendo contrarios a esa postura. Con todo, quien manda es el ej\u00e9rcito, y bajo el mando de Al Sisi esa situaci\u00f3n ha ido a m\u00e1s. La obra de Zeinab Abul-Magd, \u201cMilitarizing the nation: the Army, Business and Revolution\u201d, describe de esta manera la omnipresencia del ej\u00e9rcito:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Posee empresas comerciales que invierten en casi todo y producen casi todo. Posee f\u00e1bricas de pasta, de electrodom\u00e9sticos, de cemento, de acero, de coches jeep, de fertilizantes y mucho m\u00e1s. Hornea pan subvencionado, produce alimentos en vastas granjas, construye puentes y carreteras, construye viviendas sociales, levanta estadios de f\u00fatbol, etc. Gestiona hoteles con lucrativos salones de bodas, complejos tur\u00edsticos con lujosas casas de verano y edificios de apartamentos junto con lujosas villas. Gestiona gasolineras, empresas de transporte, empresas de limpieza dom\u00e9stica y amplios aparcamientos. Construye autopistas de peaje para cobrar sus cuotas diarias. Por encima de todo esto, los exgenerales controlan el aparato burocr\u00e1tico del Estado encargado de gestionar la vida cotidiana de la poblaci\u00f3n<\/em>.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sobreviviendo a la invasi\u00f3n rusa de Ucrania<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Egipto importa el 80% del trigo que consume de Ucrania y Rusia. El subsidio del pan sirve para alimentar a millones de egipcios, as\u00ed que un conflicto entre sus dos principales proveedores ser\u00e1 siempre una mala noticia. Con una industria tur\u00edstica a\u00fan tocada por la pandemia (en 2021 el n\u00famero de visitantes estaba a\u00fan a un 40% del nivel prepand\u00e9mico), Egipto tiene problemas para captar las divisas que necesita para importar la comida y el petr\u00f3leo. Parte del golpe lo ha soportado gracias a la ayuda de sus vecinos: Arabia Saud\u00ed envi\u00f3 5000 millones de d\u00f3lares al banco central egipcio tras una visita de Al-Sisi a Riyadh en marzo. M\u00e1s tarde, los Emiratos \u00c1rabes Unidos y Qatar a\u00f1adieron otros 8000 millones de d\u00f3lares entre ambos. Con estas inyecciones, el presidente egipcio compra tiempo mientras promete m\u00e1s reformas.<\/p>\n\n\n\n<p>Al Sisi promete m\u00e1s di\u00e1logo con los j\u00f3venes y la oposici\u00f3n, y ya ha anunciado un programa de privatizaciones con el que deber\u00eda conseguir 40 000 millones de d\u00f3lares en cuatro a\u00f1os. Parte de las ventas ser\u00e1n de empresas estatales, y la otra deber\u00edan ser empresas cuyos propietarios son los militares. Es ah\u00ed donde podr\u00eda chocar con el ej\u00e9rcito, aut\u00e9ntico \u00e1rbitro de la vida pol\u00edtica egipcia. Con todo, incluso si esas privatizaciones se completan, nada apunta a una soluci\u00f3n a corto plazo para la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n. El crecimiento de la econom\u00eda egipcia de los \u00faltimos a\u00f1os no ha sido por cambios estructurales, sino por las inversiones en los sectores de la energ\u00eda y la construcci\u00f3n. La llegada de nuevos socios extranjeros, m\u00e1s que estrenar un nuevo modelo, a\u00f1adir\u00eda actores en el reparto de las rentas. Haga lo que haga al Sisi, la memoria hist\u00f3rica no le acompa\u00f1a: en medio siglo, ning\u00fan presidente egipcio ha abandonado el poder de forma pac\u00edfica. Y \u00e9l, que lleg\u00f3 gracias a un golpe de estado, lo sabe mejor que nadie.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sharifa:&#8217;Mi piel es suave, pero mi coraz\u00f3n es cruel, y mi mordida mortal&#8217;. Firdaus: &#8220;\u00bfComo una serpiente? Sharifa: S\u00ed, exactamente como una serpiente. La vida es una serpiente. Son lo mismo, Firdaus. Si la serpiente se da cuenta de que no eres una serpiente, te morder\u00e1. 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