{"id":9263,"date":"2020-05-28T08:43:28","date_gmt":"2020-05-28T08:43:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.esafrica.es\/?p=9263"},"modified":"2021-04-28T13:41:26","modified_gmt":"2021-04-28T13:41:26","slug":"africa-no-esta-esperando-a-ser-salvada-del-coronavirus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.esafrica.es\/en\/historia-memoria-africa\/africa-no-esta-esperando-a-ser-salvada-del-coronavirus\/","title":{"rendered":"\u00c1frica no est\u00e1 esperando a ser salvada del coronavirus"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_9269\" aria-describedby=\"caption-attachment-9269\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-9269\" title=\" 'Los archivos no son neutrales; son lugar de oposici\u00f3n y proyecci\u00f3n de poder por eso es necesario cuestionar la historia que reflejan' dice Nyabola. Imagen: Wikipedia\" src=\"https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/njala-1-300x154.png\" alt=\" 'Los archivos no son neutrales; son lugar de oposici\u00f3n y proyecci\u00f3n de poder por eso es necesario cuestionar la historia que reflejan' dice Nyabola. Imagen: Wikipedia\" width=\"300\" height=\"154\" srcset=\"https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/njala-1-300x154.png 300w, https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/njala-1-768x395.png 768w, https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/njala-1-600x308.png 600w, https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/njala-1.png 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-9269\" class=\"wp-caption-text\">'Los archivos no son neutrales; son lugar de oposici\u00f3n y proyecci\u00f3n de poder, por eso es necesario cuestionar la historia que reflejan' dice Nyabola. Imagen: Wikipedia<\/figcaption><\/figure>\n<p dir=\"LTR\">Por Nanjala Nyabola. Si los informes no mejoran, la acci\u00f3n y la creatividad de algunas franjas de la humanidad se perder\u00e1n en la historia.<\/p>\n<p dir=\"LTR\">Mientras&nbsp;el <a href=\"https:\/\/gisanddata.maps.arcgis.com\/apps\/opsdashboard\/index.html#\/bda7594740fd40299423467b48e9ecf6\">COVID-19<\/a> se abre paso por \u00c1frica se dan dos historias simult\u00e1neas. La primera es sobre gobiernos que utilizan el ej\u00e9rcito y la polic\u00eda militar para abrirse paso a base de golpes, amenazas y disparos hacia la salud p\u00fablica. Es la historia de la polic\u00eda de Kenia matando a m\u00e1s personas que la propia enfermedad durante la primera semana tras el primer caso registrado, y de una mujer embarazada muriendo en la calle porque la polic\u00eda de Uganda no le permiti\u00f3 acudir al hospital en su moto-taxi tras del toque de queda. Es la historia de gobiernos que cierran sus fronteras demasiado tarde, destinando su dinero a seguridad en lugar de a hospitales, y esperando a que alguien, de alg\u00fan otro sitio, los salve.<\/p>\n<p>La&nbsp;segunda es sobre comunidades que unen sus escasos recursos para rellenar el hueco dejado por servicios fallidos y estados ausentes. Es una historia de costureros de asentamientos informales en Nairobi y Mombasa cosiendo mascarillas a base de retales y entreg\u00e1ndolas gratis despu\u00e9s de la subida de precios de los proveedores comerciales. Es un joven que alquila altavoces, los ata a su moto y recorre el vecindario para informar a la gente sobre una nueva enfermedad. Son traductores que ofrecen sus servicios sin coste para organizar campa\u00f1as de sensibilizaci\u00f3n p\u00fablica en somal\u00ed, maa, zul\u00fa, lingala, fan oromo o cualquiera de los miles de otros idiomas que se hablan en el continente. Son los mercados y peque\u00f1as empresas ofreciendo bidones de agua para el lavado de manos obligatorio mucho antes de que los gobiernos lo exigieran.<\/p>\n<p>Ambas historias son ciertas, pero solo la primera&nbsp;va en camino del registro en los archivos de c\u00f3mo manej\u00f3 \u00c1frica la pandemia. El periodismo, en general, coincide en recoger fracasos: incluso los medios mejor intencionados, basados \u200b\u200ben la exigencia de responsabilidades, pueden producir un sesgo en favor de los fracasos en lugar de los \u00e9xitos. Cuando se enfrenta una nueva situaci\u00f3n, el an\u00e1lisis tiende a prestar m\u00e1s atenci\u00f3n a lo que probablemente salga mal, en lugar de a lo que podr\u00eda salir bien. Phil Graham, ex editor y presidente de The Washington Post dijo una vez: &#8220;El periodismo es el primer borrador de la historia&#8221;. Cualquier cosa que los periodistas escojan publicar y difundir durante este tiempo pasar\u00e1 a estar entre las principales fuentes de informaci\u00f3n que analizar\u00e1n futuros estudiantes para tratar de entender qu\u00e9 est\u00e1bamos haciendo mientras el mundo se ven\u00eda abajo. Pero hasta ahora, cuando se trata de \u00c1frica, el primer borrador es una historia incompleta e inexacta de un continente siempre a la espera de salvaci\u00f3n. Si es solo la primera historia la que queda en el archivo, se perder\u00e1 la creatividad y acci\u00f3n de algunas franjas de la poblaci\u00f3n, y eso tendr\u00e1 consecuencias m\u00e1s all\u00e1 de la pandemia.<\/p>\n<p>Un&nbsp;archivo no lo recoge todo, generalmente solo lo que atrae m\u00e1s la atenci\u00f3n o se considera m\u00e1s importante. Un archivo, al igual que los museos y otras instituciones que afirman custodiar la historia, refleja los intereses y predilecciones de quienes est\u00e1n en el poder. Los museos fuera de \u00c1frica est\u00e1n repletos de m\u00e1scaras y vasijas africanas, no necesariamente porque los africanos mismos las consideraran interesantes, sino porque los ej\u00e9rcitos colonizadores y los gobiernos consideraron que lo eran. Un archivo colonial probablemente contendr\u00eda exhaustivos informes sobre un comisario de distrito blanco, hasta el color de sus calcetines, pero no de la mujer negra que trabajaba en su casa. No es porque ella no sea interesante o no sea posible su documentaci\u00f3n; es porque los que est\u00e1n en el poder son los que establecen el \u00e1mbito y el car\u00e1cter de lo que entra en el archivo y, consecuentemente, de qu\u00e9 historias contar\u00e1 la historia.<\/p>\n<p>Esto hace que&nbsp;la labor que desempe\u00f1an los periodistas al contar la historia del COVID-19 sea a\u00fan m\u00e1s importante. En \u00c1frica, los que hacemos periodismo sobre el continente, y especialmente desde el continente, sabemos lo dif\u00edcil que es lograr una representaci\u00f3n precisa del estado de la sociedad en plataformas que tienen tropos incorporados en su baraja, listos para publicar. Se habla mucho por \u00c1frica y de \u00c1frica, pero rara vez se permite hablar a \u00c1frica, y esto hace que solo un pu\u00f1ado de historias consigan sobrevivir. Obtenemos cuentos comerciales&nbsp;de personajes singulares que triunfan contra toda adversidad, el salvador blanco que hace frente a la malaria para ofrecer novedosas intervenciones o un sacudido estado que se tambalea al borde del colapso. La relativa debilidad de los medios de comunicaci\u00f3n africanos implica que la complejidad y los matices de lo que sucede fuera del poder rara vez se describen, y mucho menos se analizan. Lo digital ha contribuido en cierta medida a hacer un hueco para otras narrativas.&nbsp;Al Jazeera English&nbsp;se ha forjado un nicho global para profundizar en informaci\u00f3n proveniente de otros lugares, externos a los centros de poder, y&nbsp;Africa Is a Country&nbsp;publica opiniones cr\u00edticas sobre temas clave. Pero los archivos digitales son notablemente transitorios, e incluso los sitios web m\u00e1s visibles pueden desaparecer con solo pulsar un bot\u00f3n.<\/p>\n<p>El archivo&nbsp;hist\u00f3rico del impacto de la <a href=\"https:\/\/www.esafrica.es\/2020\/03\/sudafrica-se-equivoco-con-la-gripe-espanola-en-1918-la-historia-no-debe-repetirse-con-el-covid-19\/\">gripe de 1918 <\/a>en \u00c1frica es un excelente ejemplo de c\u00f3mo las personas entienden la acci\u00f3n y la creatividad de comunidades con poder pol\u00edtico limitado. No se trata solo de contar una historia veraz. Se trata de c\u00f3mo afectan los silencios a lo que la gente crea posible. Cuando el registro oficial de la historia de una sociedad les dice que sus antepasados no hicieron nada ante una muerte casi segura, tienden a creerlo y a actuar como si fuera un hecho.<\/p>\n<p>En 1918, una cepa de gripe, conocida despu\u00e9s como la Gripe Espa\u00f1ola, devast\u00f3 el mundo. Los infectados perdieron gran parte de su funci\u00f3n pulmonar, puesto que el virus daba paso a una neumon\u00eda bacteriana. El l\u00edquido y los detritos se acumulaban en sus pulmones, y en cuesti\u00f3n de d\u00edas, su piel se volv\u00eda azul y fallec\u00edan. Seg\u00fan algunas estimaciones, el brote infect\u00f3 a 500 millones de personas, aproximadamente un tercio de la poblaci\u00f3n mundial de ese momento, y acab\u00f3 con la vida de entre 20 y 50 millones de personas, lo que la convirti\u00f3 en la segunda pandemia con mayor mortalidad registrada en la historia, por detr\u00e1s de la Peste Negra del siglo XIV. Rigurosas estimaciones sugieren que muri\u00f3 alrededor del 3 por ciento de la poblaci\u00f3n mundial, y los efectos secundarios incluyeron significativos cambios pol\u00edticos en todo el mundo. De la mano del final de la Primera Guerra Mundial, el brote de gripe de 1918 convirti\u00f3 a la segunda d\u00e9cada del siglo XX en una de las m\u00e1s mortales de la historia.<\/p>\n<p>El&nbsp;protectorado de \u00c1frica Oriental, la colonia brit\u00e1nica que se convertir\u00eda en la naci\u00f3n independiente de Kenia, no estuvo exento. Despu\u00e9s de luchar en las filas de varias fuerzas europeas durante la Primera Guerra Mundial, los soldados africanos volvieron a casa, llevando consigo la enfermedad a la regi\u00f3n. Muchos viajaron al interior del continente a trav\u00e9s del&nbsp;Lunatic&nbsp;Express, la l\u00ednea de ferrocarril que un\u00eda el mar con Uganda, una de las colonias brit\u00e1nicas m\u00e1s rentables de la \u00e9poca. Un art\u00edculo de 2019 estim\u00f3 que en la costa de Kenia, la regi\u00f3n m\u00e1s urbanizada y asentada del pa\u00eds emergente, la gripe espa\u00f1ola mat\u00f3 a 25,3 de cada 1.000 personas &#8211; un promedio inferior al internacional, pero de los m\u00e1s mortales registrados en el territorio.<\/p>\n<p>Es&nbsp;dif\u00edcil encontrar informaci\u00f3n veraz sobre la gripe de 1918 en la mayor\u00eda de pa\u00edses, pero en colonias como Kenia, el archivo hist\u00f3rico es especialmente complejo. Gran parte de lo que existe es la perspectiva de los oficiales coloniales, fundadores de un estado pol\u00edtico racista. As\u00ed, los archivos hablan de c\u00f3mo los negros opon\u00edan resistencia a muchas de las medidas de la cuarentena, dej\u00e1ndolos de irracionales, cuando, en realidad, la restricci\u00f3n de movimiento era una de las formas que ten\u00edan los brit\u00e1nicos de crear grupos de trabajo forzoso.<\/p>\n<p>En 1897, la reina Victoria declar\u00f3 el territorio protectorado del Imperio Brit\u00e1nico, pero hasta 1920, muchos grupos \u00e9tnicos lucharon contra la violencia de la colonizaci\u00f3n con campa\u00f1as militares muy organizadas. Entre 1893 y 1911, la administraci\u00f3n colonial se vio obligada a lanzar 28 grandes operaciones militares en el territorio, a menudo destinadas a eliminar comunidades que se negaban a colaborar con los colonizadores. El relato oficial sobre la colonizaci\u00f3n de Kenia tiende a pasar por alto la intensidad y el alcance de la resistencia africana al proyecto colonial, pero la realidad es que gran parte de la poblaci\u00f3n africana ni acept\u00f3 ni toler\u00f3 el imperialismo brit\u00e1nico.<\/p>\n<p>Sin embargo, para el a\u00f1o 1915 ya se hab\u00eda reducido la frecuencia de estas operaciones, y el gobierno colonial hab\u00eda empezado a establecer una estructura legislativa racista para la supremac\u00eda. El acantonamiento \u00e9tnico fue la piedra angular de la opresi\u00f3n colonial en Kenia, y los duros castigos impuestos por abandonar las \u00e1reas \u00e9tnicas designadas fueron un elemento crucial para convertir a hombres y mujeres negros libres en trabajos forzosos. La&nbsp;Regulaci\u00f3n de de Pases Nativos de 1900&nbsp;y la Ordenanza de Pases Nativos de 1903 exig\u00edan que los africanos tuvieran un pase para abandonar el distrito donde viv\u00edan. La ordenanza de Amos y Sirvientes de 1906 impon\u00eda sanciones penales para los africanos negros que abandonaran sus puestos de trabajo sin autorizaci\u00f3n en zonas urbanas.<\/p>\n<p>Entre 1898 y 1930 se aprobaron seis ordenanzas contra el vagabundeo, cada una de ellas dise\u00f1ada para castigar a los negros por su libre circulaci\u00f3n, y ninguna aplicada a poblaciones blancas o asi\u00e1ticas. En 1915, la Ordenanza de Registro Nativo puso en marcha el sistema&nbsp;kipande, que implicaba un castigo cruel e inhumano para los hombres negros mayores de 16 a\u00f1os que no llevaran consigo un engorroso documento con sus datos biom\u00e9tricos.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 disminuy\u00f3 repentinamente la frecuencia e intensidad de la resistencia pol\u00edtica? Los africanos estaban lidiando con una violencia sin precedentes por parte de la administraci\u00f3n colonial. Pero tambi\u00e9n estaban lidiando con brotes de enfermedades que nunca antes se hab\u00edan visto en la regi\u00f3n. Los colonizadores europeos trajeron consigo la <a href=\"https:\/\/www.oie.int\/doc\/ged\/D13978.PDF\">peste bovina<\/a>, que destruy\u00f3 gran parte de la poblaci\u00f3n pecuaria ind\u00edgena, y la <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Tungiasis\">tungiasis<\/a>, una plaga producida por una especie de peque\u00f1a pulga que se introduce en los pies, paralizando al infectado y a veces desembocando en una gangrena. Bruce Berman y John Lonsdale, dos historiadores especializados en la era colonial de Kenia, estiman que la comunidad Maasai, uno de los grupos m\u00e1s combativos de la resistencia contra los brit\u00e1nicos de \u00c1frica oriental, pudo haber perdido hasta el 40 por ciento de su poblaci\u00f3n. Los brotes y pandemias de esa primera d\u00e9cada del siglo XX diezmaron a las poblaciones e hicieron imposible organizar una resistencia militar coordinada.<\/p>\n<p>Este es el contexto en el que se desplegaron las cuarentenas&nbsp;e intervenciones de salud p\u00fablica para frenar la gripe de 1918, pero no lo que refleja el archivo hist\u00f3rico. El archivo, en cambio, habla de africanos ignorantes que desprecian las iniciativas de los nobles europeos. La resistencia a la cuarentena y al acantonamiento forzado queda retratada como un rechazo a las iniciativas de salud p\u00fablica, y no como parte de una resistencia m\u00e1s amplia a las restricciones de libertad de movimiento impuestas a la poblaci\u00f3n africana. Ciertamente no refleja un proceso en el que las poblaciones urbanas, asustadas y confundidas, persiguieron el bienestar de sus numerosas familias en los cantones \u00e9tnicos en lugar de enfrentarse a la absoluta violencia del estado colonial racista en los centros urbanos. La historia oficial de c\u00f3mo se comportaron los africanos durante la pandemia carece de empat\u00eda y de sutileza porque quienes estuvieron en el poder no ve\u00edan a los africanos con empat\u00eda ni sutileza.<\/p>\n<p>El archivo de la experiencia de&nbsp;\u00c1frica con la gripe de 1918 est\u00e1 incompleto porque est\u00e1 escrito desde la perspectiva de los colonizadores, que se presentan como una fuerza ben\u00e9vola en un territorio salvado por ellos del caos. La colonizaci\u00f3n fue un negocio racista y violento, disfrazado con palabras de misi\u00f3n civilizadora, y los archivos coloniales que recogen las medidas de salud p\u00fablica, especialmente las que afectaron a la libre circulaci\u00f3n, se han de leer contra esa realidad.<\/p>\n<p>Las consecuencias de estos archivos incompletos resuenan&nbsp;todav\u00eda all\u00ed donde los gobiernos est\u00e9n tomando ejemplo de las pr\u00e1cticas coloniales de salud p\u00fablica. La violencia en pa\u00edses como India, Kenia, Sud\u00e1frica, Uganda y otras colonias se hace eco de la violencia del estado colonial, en parte porque los gobiernos sucesores ven l\u00f3gicas y necesarias las violentas intervenciones coloniales. El archivo presenta la violencia policial como parte natural y necesaria en la respuesta ante una crisis de salud p\u00fablica, y los gobiernos sucesores no lo cuestionan.<\/p>\n<p>El archivo no&nbsp;contempla la violencia del sistema de&nbsp;kipande,&nbsp;que humill\u00f3 y agredi\u00f3 a la poblaci\u00f3n negra de Kenia, como un factor por el que los africanos pudieran haber opuesto resistencia ante las medidas de cuarentena. As\u00ed, el estado actual puede no ser consciente de que el empleo de la polic\u00eda para hacer cumplir la cuarentena, en asentamientos informales con una larga historia de brutalidad policial, pueda causar oposici\u00f3n. El archivo describe el problema no como un estado violento que reprime a una sociedad a la que hab\u00eda estado brutalizando, sino como la resistencia irracional de los nativos contra los esfuerzos bien intencionados de un estado colonial justo. El delirio de que es necesaria cierta violencia para lograr los objetivos de salud p\u00fablica porque el &#8220;nativo&#8221; es inherentemente resistente a la l\u00f3gica se hereda de los colonizadores y se mantiene porque el archivo rara vez se consulta de manera cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Los archivos no son neutrales; son&nbsp;lugar de oposici\u00f3n y proyecci\u00f3n de poder. Por esta raz\u00f3n es por la que los historiadores del Sur global, como <a href=\"https:\/\/colgate.academia.edu\/BNSanya\">Brenda Sanya<\/a>, una acad\u00e9mica feminista de Kenia, argumentan que cuestionar la historia de una naci\u00f3n tal como est\u00e1 representada en el archivo hist\u00f3rico es absolutamente necesario. Un archivo es un ser vivo en el que tiene la misma importancia lo que est\u00e1 expl\u00edcito que lo que est\u00e1 en silencio. Y, hoy de manera cr\u00edtica, los registros guardan silencio sobre lo que hizo la poblaci\u00f3n africana de Kenia para salvarse durante la gripe de 1918. Ciertamente, las intervenciones m\u00e9dicas tradicionales, refinadas durante siglos de pr\u00e1ctica en salud comunitaria, debieron sufrir dificultades para responder ante un nuevo virus.<\/p>\n<p>Pero no creo que las comunidades africanas, frente a la muerte y devastaci\u00f3n generalizada, no hicieran otra cosa que esperar a que sus opresores sacaran su lado ben\u00e9volo. La medicina tradicional africana ten\u00eda pr\u00e1cticas bien establecidas para tratar brotes de enfermedades conocidas. Por ejemplo, la pr\u00e1ctica de <a href=\"https:\/\/www.vacunas.org\/la-introduccion-de-la-variolizacion-en-europa-histp\/\">variolaci\u00f3n<\/a>, un precursor de la vacunaci\u00f3n moderna en la que las personas sanas se expon\u00edan a la sangre de personas infectadas para desarrollar resistencia a ella, se registr\u00f3 en varias partes del continente, incluidas las que ahora son Kenia, Sud\u00e1n del Sur y Nigeria. Los sistemas de salud comunitarios exist\u00edan y muchos eran fuertes, pero esto no interesaba a las fuerzas de colonizaci\u00f3n, decididas a promover la superioridad de los sistemas de salud europeos.<\/p>\n<p>As\u00ed, el riesgo de mermar la acci\u00f3n de las comunidades africanas persiste. El VIH \/ SIDA ha acabado con la vida de unas 35 millones de personas en todo el mundo, y \u00c1frica es una de las regiones m\u00e1s afectadas. Al igual que la peste bovina y la tungiasis, la pandemia vino del extranjero y el virus se ha insinuado a las pr\u00e1cticas sociales locales. En Kenia occidental, por ejemplo, la pr\u00e1ctica de heredar la esposa, que seg\u00fan los l\u00edderes de algunas comunidades proporcionaba una red de protecci\u00f3n social para viudas y hu\u00e9rfanos, cre\u00f3 vulnerabilidades espec\u00edficas por las que las mujeres cuyas parejas mor\u00edan de VIH \/ SIDA transmit\u00edan la enfermedad a sus nuevas parejas y sus familias o la contra\u00edan de sus nuevas parejas. En Kenia, el VIH \/ SIDA golpe\u00f3 duramente a las comunidades que practicaban la herencia de mujeres durante la d\u00e9cada de 1990. Hasta que las comunidades africanas no comprendieron el riesgo del VIH \/ SIDA, su comportamiento no vari\u00f3 y el virus continu\u00f3 destrozando las sociedades. Pero las comunidades aprendieron, la conducta cambi\u00f3 y los kenianos occidentales tienen ahora medidas no medicinales s\u00f3lidas contra el VIH \/ SIDA.<\/p>\n<p>Lo mismo puede decirse del brote de&nbsp;<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Epidemia_de_%C3%A9bola_de_2014-2016\">\u00c9bola de 2015<\/a>. Las previsiones de que devastar\u00eda los pueblos de la cuenca del r\u00edo Mano (Liberia, Sierra Leona, Guinea y Guinea Bissau) se equivocaron, no porque se desarrollara una vacuna o porque los sistemas de salud, hist\u00f3ricamente ignorados y sin recursos, se transformaran m\u00e1gicamente de la noche a la ma\u00f1ana. El comportamiento de la comunidad cambi\u00f3 la trayectoria del brote. Desarrollaron un vocabulario para comunicar la amenaza y la respuesta ante la misma, y la financiaci\u00f3n y otras formas de apoyo se destinaron a los trabajadores sanitarios de primera l\u00ednea, que guiaron a la poblaci\u00f3n a trav\u00e9s de la amenaza. Frente a nuevas y complejas enfermedades, las comunidades africanas no se sentaron a esperar a que el desastre las destruyera. Se movilizaron lo mejor que pudieron con lo que hubiera disponible.<\/p>\n<p>Esta pandemia requiere&nbsp;de herramientas que los medios de comunicaci\u00f3n no est\u00e1n habituados a usar, una de las cuales est\u00e1 en pensar m\u00e1s all\u00e1 del ciclo informativo: sobre qu\u00e9 aspecto tendr\u00e1 la historia de este momento dentro de 50 o 100 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Lo&nbsp;cual nos lleva de vuelta a la cuesti\u00f3n inicial: \u00bfqu\u00e9 dir\u00e1n los archivos que hicieron los africanos durante la pandemia del COVID-19? \u00bfContar\u00e1n la historia de extranjeros que entraron para ayudar a personas que ya se estaban ayudando? \u00bfO hablar\u00e1n de una ola de salvadores externos, encuadrando a los africanos como receptores pasivos de ayuda extranjera? \u00bfC\u00f3mo podemos capturar la complejidad y la acci\u00f3n de las comunidades africanas frente a esta pandemia sin caer en discursos evolutivos simplistas o menospreciar la amenaza del coronavirus?<\/p>\n<p>La&nbsp;labor de <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=TgSgixWOuOQ&amp;list=PLxzlclmLkGUXVcXmxPzmVSNfq8tcVCwnI\">los periodistas del COVID-19 en \u00c1frica <\/a>es dar voz a las comunidades a las que, los que est\u00e1n en el poder, preferir\u00edan no escuchar. Es un tremendo desaf\u00edo. Muy pocos pa\u00edses africanos tienen medios de comunicaci\u00f3n que puedan pagar un periodismo de investigaci\u00f3n y documental independiente y de calidad. Muchos dependen de gobiernos occidentales contribuyentes para mantener su cobertura en salud p\u00fablica, y esto inclina la balanza a favor de las historias que hacen que esas organizaciones queden en buen lugar. Otros medios act\u00faan como conductores de relaciones p\u00fablicas para sus gobiernos de origen y, por extensi\u00f3n, para los pa\u00edses aliados.&nbsp;Son escasos los medios extranjeros que est\u00e1n interesados en una asociaci\u00f3n real con periodistas africanos, y la erosi\u00f3n de la libertad de prensa en todo el continente est\u00e1 devorando el espacio de trabajo de los pocos periodistas cr\u00edticos.<\/p>\n<p>Pero los archivos&nbsp;hist\u00f3ricos de las pandemias del siglo XX, incluido el VIH \/ SIDA, subrayan la importancia de que el primer borrador de la historia est\u00e9 a la altura de las circunstancias. Los informes parciales y defectuosos de pandemias que subestiman la acci\u00f3n de las comunidades afectadas y exageran la contribuci\u00f3n de las intervenciones extranjeras pueden tener consecuencias mucho m\u00e1s all\u00e1 de la fase de emergencia. Las personas que no ven su acci\u00f3n y creatividad valoradas en la historia oficial de c\u00f3mo sobrevivieron pueden regalar esa acci\u00f3n, dejando la puerta abierta a nuevas etapas de colonizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Nanjala Nyabola&nbsp;(@Nanjala1)&nbsp;es escritora y analista pol\u00edtica con sede en Nairobi, Kenia. Es autora de&nbsp;\u201cDigital Democracy, Analogue Politics: How the Internet Era is Transforming Politics in Kenya&nbsp;\u201c(Zed Books, 2018) y&nbsp;\u201cTravelling While Black: Essays Inspired by A Life of Travel\u201d&nbsp;(Hurst, pr\u00f3ximamente).<\/em><\/p>\n<p><em>Este art\u00edculo fue publicado originalmente en ingl\u00e9s en <a href=\"https:\/\/www.thenation.com\/article\/world\/coronavirus-colonialism-africa\/\">The Nation<\/a> y publicado en espa\u00f1ol en el Blog \u00c1frica Vive de Casa \u00c1frica por autorizaci\u00f3n de la autora.<\/em><\/p>\n<p><em>NOTA DEL EDITOR: <a href=\"https:\/\/www.thenation.com\/\">The Nation<\/a> cree que ayudar a los lectores a mantenerse informados sobre el impacto de la crisis del coronavirus es una forma de servicio p\u00fablico. Por esa raz\u00f3n, este art\u00edculo, y toda nuestra cobertura del coronavirus, es ahora gratis.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Nanjala Nyabola. Si los informes no mejoran, la acci\u00f3n y la creatividad de algunas franjas de la humanidad se perder\u00e1n en la historia. Mientras&nbsp;el COVID-19 se abre paso por \u00c1frica se dan dos historias simult\u00e1neas. 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