Cultura africana en Barcelona: comunidad, activismo y divulgación

Cultura africana en Barcelona: comunidad, activismo y divulgación
Imagen: Vídeo África Vive

La comunidad afrodescendiente y la diáspora africana en Barcelona están en movimiento. Cada vez son más los espacios que están abriendo para dar a conocer su cultura y contar sus historias con voz propia. A través de diferentes vertientes, la cultura africana está creando una unión con el propósito de hacerse escuchar. 

La ciudad condal se está convirtiendo en una plaza de exposición para voces que hasta ahora habían permanecido silenciadas o habían sido desplazadas al ámbito de estereotipos e historias contadas en su nombre. Hoy, sin embargo, estas voces han creado comunidad para reclamar ese espacio que les ha sido robado durante mucho tiempo. Desde la literatura, las artes escénicas o la cocina, la cultura africana está presente en Barcelona.

Descentralizar desde el teatro

La Cooperativa Periferia Cimarronas es un espacio creado por mujeres afrodescendientes y el Sindicato de Vendedores Ambulantes de Barcelona para reclamar su protagonismo a la hora de explicar sus deseos, sueños e historias. Cuenta con un teatro, una escuela de teatro, una tienda y una cafetería gestionada por el Sindicato de Vendedores Ambulantes de Barcelona.

La directora de la compañía teatral No es país para Negras, Silvia Albert Sopale, es una de las fundadoras de este espacio que califica como “un lugar de encuentro para descentralizar física y mentalmente el lugar que han ocupado hasta ahora las mujeres afrodescendientes, las personas trans o las personas migradas”. De este modo, incluyen en el nombre de su proyecto la palabra periferia porque, cuenta la directora, es el lugar donde “también se hace cultura y se genera todavía más pensamiento crítico que desde la parte del centro”.

En este espacio ofrecen un cambio de percepción sobre un teatro que, subraya Albert, “siempre ha estado posicionado en los márgenes, se ha considerado un teatro menor”. Este proyecto nace de la necesidad de un espacio para el ensayo y el error, porque las productoras se guían por la rentabilidad de las obras. “A nosotras nos dan una oportunidad y si no sale bien se nos cerrarán las puertas”, defiende la socia fundadora en referencia al nivel de exigencia de las obras de afrodescendientes.

“Las cimarronas son un grupo de personas que se liberan de sí mismas y crean su propio espacio”, cuenta Albert. Incluyen también este concepto en su nombre para reivindicar que se han hecho soberanas del espacio y se alejan de “una dictadura cultural disfrazada de diversidad”.

Aunque sus puertas abrirán de forma oficial este otoño, Periferia Cimarronas organiza eventos y actividades donde la narrativa afrocentrada, el pensamiento crítico y el encuentro entre personas son la base para alzar la voz.

Gritar desde los libros

La literatura africana tiene un hueco en el barrio del Raval de Barcelona: La Panafricana es ese espacio donde existe una sinergia entre conceptos, pensamiento, historias y activismo. Te invade una energía especial cuando cruzas su puerta.

Este es un espacio para dar la oportunidad a los autores afrodescendientes de hacer realidad sus proyectos con libros, en la mayoría de las ocasiones, autopublicados y autoeditados. La escritora y voluntaria en este espacio, Quinny Martínez Hernández, recuerda que el colectivo afrodescendiente está siempre “al final la cola” y necesitan de una editorial autogestionada y un espacio que comparta estas obras.

La escritora reflexiona sobre cómo “hoy en día las editoriales buscan la posibilidad de convertir a un influencer en escritor para hacer posible las ventas” y que la exigencia que se les hace a las personas afrodescendientes es mucho mayor. Es por eso, subraya, “que es importante tener editoriales propias, círculos y comunidades para proyectar temas” que interesan a la comunidad para “resaltar los márgenes y poner el foco hacia afuera”.

Ha habido un boom de historias desde los movimientos, como el ‘Black Lives Matter’, pero defiende Martínez Hernández que las historias “se vienen escribiendo desde hace mucho” y gritan desde los libros que la comunidad afro tiene su propia voz. “Lo que queremos es que nos escuches, que veas que estamos aquí con linternas reflectantes, que veas que tu narrativa hacia nosotros tiene que cambiar”, reivindica.

La Panafricana es muy activa en redes sociales, y de la importancia de ello son muy conscientes en la librería especializada en literatura del continente africano y migraciones. Además de libros, utilizan su espacio para hacer eventos y que esto los conduzca a ser cada vez más conocidos.

Traer África a Barcelona a través de la gastronomía

Otra de las vertientes para la divulgación, la comunidad y el activismo en Barcelona se puede encontrar en la gastronomía. Una ciudad donde caminar por ciertas calles es ir pasando de país en país, cuenta ahora también con un espacio para la comida africana con la cooperativa gastronómica Abarka.

Abarka, en la cultura mandinga de África Occidental, es una señal de agradecimiento por los alimentos a quien los cocina y los trae. Este espacio gastronómico ofrece servicios de catering y menús con platos tradicionales africanos. Pero, más allá de eso, es una reivindicación por los derechos de las personas indocumentadas, por cambiar la narrativa y hacerse un hueco en la hostelería. Uno de sus principales objetivos es la inserción laboral.

“La comida es un elemento de transmisión de culturas” comenta Paula Soli, responsable de comunicación de Abarka. La importancia del sabor se complementa con los colores, los olores y el sentimiento que se pone en una comida que trae hasta Barcelona una parte del continente africano.

“Queremos romper con los estereotipos que se ciñen sobre las personas afrodescendientes, que se nos presentan como sujetos pasivos y seres no capaces”, añade Paula Soli. Su objetivo, con el catering, es transmitir los valores de la cultura africana desde una perspectiva crítica en la que cuestionan las razones por las que muchas personas se ven obligadas a migrar.

Unir voces para un objetivo común

La voluntaria de La Panafricana asegura que están notando que la librería está generando impacto “dentro del barrio, de las organizaciones del barrio y de la propia comunidad”. También desde Periferia Cimarronas aseguran que la gente tiene interés en estos nuevos espacios porque, según Silvia Albert, el público tiene la oportunidad de ver “historias que hasta el momento no han sido contadas y lo demuestras llenando las salas”.

Desde la librería celebran que “se están generando redes muy potentes y se está gestando un nuevo orden”. Aunque hay mucha diversidad dentro de la propia comunidad afrodescendiente, la escritora asegura que las actividades de los diferentes espacios acaban siempre girando en torno a las mismas actividades y “la voz individual de cada uno se va sumando para crear algo potente”.

Desde estas cooperativas y uniones ponen el foco en la necesidad de tener un espacio donde poder desarrollar su oficio y pasión, donde se les permita dar la vuelta a la percepción tradicional eurocéntrica en la cultura y reclamar el lugar que se les ha negado durante años.

Artículo redactado por Marta Hidalgo.

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