Semilla Negra – Programa 21: El león del blues africano

Semilla Negra – Programa 21: El león del blues africano
Ali Farka Touré, antes de una actuación
Ali Farka Touré, antes de una actuación

He aquí la historia de un héroe verdadero. Una suerte de cuento épico sobre el que quizá sea el protagonista más genuino de las músicas de África. La historia de un hombre bueno, una persona honesta. Un músico de talla gigante que triunfó primero entre su pueblo y luego se alió con la suerte para conquistar el mundo a ritmo de blues africano. Ali Farka Touré, que así se llama, nació en 1939 aunque nunca supo con total seguridad el día ni el mes, pues en aquella época los songhai no utilizaban registros de natalidad. Lo que sí se sabe es que Ali Touré fue el primero de los hijos que sobrevivió al parto y por este motivo se ganó pronto el apodo de farka, que en su lengua significa burro y, lejos del significado peyorativo, es sinónimo de tozudez, dureza y honestidad.

Ali Farka Touré, antes de una actuación
Ali Farka Touré, antes de una actuación

Farka nació al norte de Mali, uno de los países más pobres del planeta, casi siempre asolado por sequías que hacen imposible el cultivo y la ganadería con resultados espléndidos. Allí, en la ribera del río Níger, se localizan las raíces de una música espiritual como pocas existen en el planeta. Un lamento profundo que los especialistas en antropología vinculan con el blues americano y con las músicas que los esclavos negros llevaron con ellos al nuevo mundo. Primero en clave acústica y, a partir de la introducción de la electricidad y la llegada de los instrumentos eléctricos, como una tormenta de arena que arrasa con todo. El guitarrista comenzó a ganar fama entre los pueblos vecinos de la comarca del Níger, entre la desértica Tombuctú y el sur habitado de Mali. Quizá la mina musical más importante del oeste de África. Primero grabó un álbum de debut en Francia, que con el tiempo se convirtió en la tarjeta de presentación ante las audiencias europeas y, primer golpe de suerte, llamó la atención de los dueños de la discográfica británica World Circuit. Comienza aquí un cuento feliz.

Con apenas tres discos editados, Ali Farka Touré (1987), The river (1990) y The source (1992), Ali Farka viajó a Los Ángeles en septiembre de 1994 para reunirse con el guitarrista californiano Ry Cooder. Juntos registraron el disco crucial Talking Timbuktu, que al año siguiente fue galardonado con el primer Grammy que obtuvo un artista africano. Aquella misma temporada, el músico de blues norteamericano Corey Harris tuvo oportunidad de asistir a una de las escasas actuaciones conjuntas entre Farka y Cooder. Lo recordó años después en el documental Feel like going home, de Martin Scorsese: “Era obvio quién era el maestro y quién el alumno”, dijo Harris. A su lado, sentado a la sombra de un árbol de secano, Ali Farka Touré restó importancia a su talla artística. Él, que siempre se consideró un agricultor: “Entre la música y el campo, prefiero la agricultura: primero hay que tener lleno el estómago para luego hacer música”.

Fue ese compromiso con su tierra, y con su pueblo, el que le llevó a elegir no salir de su Mali natal, decir no a los delirios de grandeza en un exilio cómodo en Europa o Estados Unidos y, de hecho, aprovechar su repercusión mundial y las ganancias de su carrera para devolver a Niafunké todo lo que recibió desde niño.

[quote]Aceptó ser nombrado alcalde, gastó su dinero en una red de regadío en el desierto y estuvo cinco años sin ofrecer conciertos en Europa, adonde regresó a principios de 2006 con un único recital en Bruselas junto a su gran amigo y discípulo Toumani Diabaté. [/quote]

Con el príncipe de la kora grabó luego el disco In the heart of the moon (segundo disco africano en ganar Grammy), además de aprovechar las sesiones nocturnas en el Hotel Mandé de Bamako para registrar el que sería su álbum de despedida, Savane. Enfermo terminal de cáncer de huesos, Ali Farka Touré aprovechó sus últimos días para normalizar relaciones con Salif Keita, quizá su antagonista, después de varios años en que ambos astros de la música malí estuvieron distanciados. También pidió a su hermano del alma Toumani Diabaté que velara por la incipiente carrera musical del hijo y heredero, Vieux Farka Touré. Y al amanecer del 6 de marzo de 2006 se marchó, sin hacer ruido, sin llamar la atención, como era su costumbre. Pero el destino no fue esquivo en ese momento final: su féretro no pudo viajar en avión hasta Niafunké porque una tormenta de arena impidió volar. El último viaje del padre del blues africano se hizo por carretera, ante el respeto reverencial de sus compatriotas y el duelo oficial decretado por el Gobierno de Mali.

Ali Farka Touré interpreta Amandrai, en directo, en el Festival Sur le Niger

Este recorrido musical de Semilla Negra por la obra esencial de Ali Farka Touré arranca, en sentido inverso al orden cronológico, con un rescate inédito hasta el año pasado: una versión interpretada en directo de Sabu Yerkoy registrada en los años 70 en Niafunké. También permanece inédita en formato comercial la grabación del penúltimo concierto que Ali Farka Touré realizó en escenarios europeos. De aquel recital en el teatro Bozar de Bruselas suena una versión a guitarra y kora del clásico Amandrai. Y completamos este rescate de inéditos con Manakoidé, una de las primeras piezas que grabó el guitarrista en 1975. De su discografía, ya disponible en formato comercial a través del sello inglés World Circuit, nuestra hoja de ruta por el blues del desierto se nutre de temas de todas sus etapas: de la primera época suenan Banga, Kombocallia, Armee Mali, Horo (estos dos temas pertenecen a una casete que circuló en el mercado malí en 1988), N´Timbara, Sidy Gouro, Allah Uya et Nawiye.

El segundo tramo de este programa sobre Ali Farka Touré ofrece algunas de las colaboraciones que el guitarrista realizó con la cantante malí Khaira Arby en otra cinta que apenas se conoció en su país (Aigna, que significa madre en la lengua songhai), sus asociaciones con el bluesman norteamericano Taj Mahal (Roucky)  y el músico anglo-indio Nitin Sawhney (Inchana Massina), las más conocidas alianzas con el tañedor malí de kora Toumani Diabaté (Be mankan et Ruby), su colaboración póstuma con su hijo mayor, Vieux Farka Touré, y no nos olvidamos de Talking Timbuktu, primer disco africano que ganó un premio Grammy en 1994, con la fantástica alianza entre Ali Farka Touré y Ry Cooder.

Carlos Fuentes es el autor de Semilla Negra. Periodista y crítico musical, durante las últimas dos décadas ha publicado artículos, entrevistas y reportajes sobre las músicas africanas en periódicos nacionales y en revistas especializadas como Rockdelux o Serie B.

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