{"id":15271,"date":"2021-04-01T09:00:37","date_gmt":"2021-04-01T09:00:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.esafrica.es\/?p=10825"},"modified":"2025-09-18T11:08:59","modified_gmt":"2025-09-18T10:08:59","slug":"como-una-cena-de-despedida-2%c2%aa-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.esafrica.es\/fr\/salud-seguridad\/como-una-cena-de-despedida-2%c2%aa-parte\/","title":{"rendered":"Como una cena de despedida (2\u00aa parte)"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_10831\" aria-describedby=\"caption-attachment-10831\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-10831\" title=\"Solo los l\u00edderes de las grandes potencias y los patronos de las grandes multinacionales ten\u00edan una visi\u00f3n de conjunto, perfectamente coherente, de los acontecimientos mundiales. Imagen: Dominique cappronnier en Flickr.\" src=\"http:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Dominique-cappronnier-en-Flickr-15612903823_4852ee-300x300.jpg\" alt=\"Solo los l\u00edderes de las grandes potencias y los patronos de las grandes multinacionales ten\u00edan una visi\u00f3n de conjunto, perfectamente coherente, de los acontecimientos mundiales. Imagen: Dominique cappronnier en Flickr.\" width=\"300\" height=\"300\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-10831\" class=\"wp-caption-text\">Solo los l\u00edderes de las grandes potencias y los patronos de las grandes multinacionales ten\u00edan una visi\u00f3n de conjunto, perfectamente coherente, de los acontecimientos mundiales. Imagen: Dominique cappronnier en Flickr.<\/figcaption><\/figure>\n<p><em><strong>3.\u00a0<\/strong><strong>Seg\u00fan lo que Dembo hab\u00eda cre\u00eddo comprender, solo los l\u00edderes de las grandes potencias y los patronos de las grandes multinacionales ten\u00edan una visi\u00f3n de conjunto, perfectamente coherente, de los acontecimientos mundiales.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>\u00bfIba no obstante a fundirse en el reba\u00f1o y ponerse a balar aquel <em>Yo soy Charlie<\/em> inepto y embaucador? No, las cosas no pod\u00edan ser tan simples. Le costaba entender el s\u00fabito entusiasmo de millones de personas por el pensamiento \u00fanico en el momento preciso en el que se imaginaban actuar de esa manera, y a veces hasta sinceramente, en nombre de la libertad de consciencia y del respeto a la diversidad de opiniones.<\/p>\n<p>Dos palabras acudieron a la mente de Dembo. Ingenuidad. Cinismo. No le gustaba ninguna de las dos. Y Dembo Diatta sab\u00eda muy bien qu\u00e9 episodio de su modesta carrera literaria hab\u00eda terminado por hacer de \u00e9l un hombre suspicaz y, se pitorreaban algunos a sus espaldas, casi paranoico.<\/p>\n<p>Este episodio merece ser tratado con detenimiento.<\/p>\n<p>Al haberse empe\u00f1ado cierto d\u00eda en escribir por fin una \u201cpieza de teatro total\u201d, hab\u00eda decidido intentarlo todo para entender mejor, concretamente y desde dentro, por decirlo as\u00ed, las guerras, atentados-suicidas e insurrecciones populares, banales ahora hasta el punto de que ya nadie los toma en consideraci\u00f3n. Le importaba por encima de todo cerrarle el pico con su futura obra maestra a todos aquellos que ve\u00edan en \u00e9l, sin jam\u00e1s atreverse a decirlo abiertamente, un escritor menor, capaz tan solo de ganarse los vivas de un p\u00fablico inculto mediante recursos esc\u00e9nicos groseros.<\/p>\n<p>El experimento estuvo a punto de volverlo loco.<\/p>\n<p>Es menester decir tambi\u00e9n que, como de costumbre, Dembo Diatta no se anduvo con chiquitas. \u00c9l, que, hasta ahora, no se hab\u00eda interesado sino por las p\u00e1ginas deportivas de los peri\u00f3dicos, se impuso la obligaci\u00f3n de espulgar mamotretos y documentos en l\u00ednea sobre Irak, Somalia, Sud\u00e1n, Afganist\u00e1n y Mali. Naturalmente obstinado y meticuloso, lo anotaba todo y no rechistaba ante cualquier trabajo de verificaci\u00f3n. Seg\u00fan lo que \u00e9l hab\u00eda cre\u00eddo entender, y ese era un punto esencial de su enfoque, solo los fomentadores de guerras, los mercaderes de armas, los l\u00edderes de las grandes potencias y los patronos de las multinacionales ten\u00edan una visi\u00f3n de conjunto, perfectamente coherente, de los acontecimientos mundiales. Y tambi\u00e9n eran los \u00fanicos en tener una idea m\u00e1s o menos neta de lo que ser\u00eda, dentro de cincuenta a\u00f1os, la tierra de los hombres. Dembo se esforz\u00f3 pues por hacer como ellos, deslastrarse de todo romanticismo y no exaltarse nunca por un desastre humanitario o por una guerra civil u otra. Ten\u00eda que haber obligatoriamente un v\u00ednculo entre todas esas cat\u00e1strofes, como entre las sesenta y cuatro piezas de un tablero de ajedrez. \u201c\u00bfIncluso entre Costa de Marfil y Ucrania?\u201d, le objetaban. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 no?\u201d, les replicaba a los burlones, \u201cyo, desde luego, no puedo descartar nada de antemano\u201d. Seamos francos: a veces, s\u00ed, Dembo \u2013 que se autoproclamaba fascinado por \u201cel inmenso silencio de China\u201d- sobrepasaba un poco los l\u00edmites de la suspicacia. Adem\u00e1s, sus amigos recelaban de su brusca y tard\u00eda pasi\u00f3n por la pol\u00edtica internacional y sospechaban que podr\u00eda estar cayendo en las teor\u00edas del complot. A lo que respond\u00eda con una sonrisa de desprecio: \u201c\u00a1Es cierto que hay centenares de miles de te\u00f3ricos de la conspiraci\u00f3n, muchos de los cuales completamente majaretas, pero eso no quita para que haya, de vez en cuando, complots y manipulaciones muy reales!\u201d. Y a\u00f1ad\u00eda: \u201c\u00a1Pueden ustedes creerme, hay a\u00fan cantidad de esas pu\u00f1eteras maniobras de desestabilizaci\u00f3n ocultas y, si no, este menda, Dembo Diatta, no es el hijo de su padre y de su madre!\u201d.<\/p>\n<p>Como era de esperar, Dembo Diatta no escribi\u00f3 jam\u00e1s su magistral obra de teatro. Solos hab\u00edan sobrevivido a su extenuante b\u00fasqueda de la verdad, entre los ficheros de un viejo MacBook Pro, un titular pretencioso y sibilino (\u201c<em>El tiempo de las Siete miserias<\/em>\u201d) y algunos esbozos de di\u00e1logos e indicaciones para una improbable intriga. Pero su peque\u00f1a incursi\u00f3n por el coraz\u00f3n de las tinieblas no hab\u00eda sido del todo vana. Lo hab\u00eda transformado incluso, literalmente, en un hombre diferente. Le hab\u00eda ense\u00f1ado a desconfiar de las falsas evidencias que con astucia dejaban caer los medios en los o\u00eddos de los ciudadanos de a pie. Ninguna declaraci\u00f3n de los l\u00edderes de los pa\u00edses ricos le parec\u00eda del todo anodina. No era a Dembo Diatta a quien se le pod\u00eda hacer tragar, por ejemplo, la f\u00e1bula simplona de un mundo dividido en amigos y enemigos de las libertades individuales. Los bombardeos de la OTAN contra Libia lo hab\u00edan cabreado y a la vez divertido. No hab\u00eda cre\u00eddo evidentemente ni un solo instante en que, si se hab\u00eda soltado a unos j\u00f3venes libios hist\u00e9ricos contra Muamar el Gadafi, cruelmente torturado y luego degollado en las calles de Sirte, hab\u00eda sido para impedirle \u201cmasacrar a su propio pueblo\u201d. A fuerza de mentir una y otra vez, esos golfos de verbo florido terminaban siendo pillados p\u00fablicamente como les pas\u00f3 en Irak, pero eso no cambiaba nunca nada. Su apuesta soberbia por la amnesia de las masas populares segu\u00eda triunfando siempre.<\/p>\n<p>Hacia las cinco de la tarde, Dembo se volvi\u00f3 a vestir para ir a dar con Muriel y Christian Carpentier. Los Carpentier, actores de teatro con difusas ra\u00edces alsacianas y en la actualidad poco activos, eran la pareja m\u00e1s s\u00f3lida y m\u00e1s chachi que Dembo conociera jam\u00e1s.<\/p>\n<p>C\u00e1lido y campechano, al contrario de Muriel, m\u00e1s cerebral e incluso bastante dura, Christian Carpentier provocaba siempre un impulso de simpat\u00eda, incluso por parte de quienes no sab\u00edan nada de \u00e9l. Bastaba con haberse cruzado un par de veces en su ruta para empezar a llamarlo simplemente Chris.<\/p>\n<p>Muriel y \u00e9l improvisaban peque\u00f1as bufonadas en teatros de bolsillo dando vueltas cada tarde alrededor de una sola y misma idea, del g\u00e9nero: \u201cHas notado, Madama, hablan todos de calentamiento clim\u00e1tico, el Papa, la Reina de Inglaterra&#8230;\u201d y al cabo de dos o tres moner\u00edas, \u201cMadama\u201d dec\u00eda a grito pelado: \u201c\u2026 \u00a1hace jodidamente fr\u00edo por todas partes, Se\u00f1or!\u201d.<\/p>\n<p>Eso no ten\u00eda nada de transcendental, Muriel y Chris lo sab\u00edan y les importaba realmente un bledo. Eran lo suficientemente inteligentes como para burlarse m\u00e1s de ellos mismos que de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Dembo estaba contento con poder tomar algo con ellos dos d\u00edas antes de salir pitando para coger su vuelo en Roissy. Por desgracia, todo hab\u00eda cambiado desde los atentados de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Ahora se sent\u00eda a disgusto.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfTendr\u00e9 agallas para ser franco con esos viejos amigos?\u201d, se preguntaba por d\u00e9cima vez bajando sin prisas por las escaleras de madera del hotel <em>Galileo<\/em>. Por decirlo, en una palabra, Dembo Diatta no era ni <em>Charlie<\/em> ni <em>No Charlie<\/em>. Eso es lo que querr\u00eda poderles confesar a los Carpentier o incluso gritarlo por todos los tejados si le alcanzaran un micr\u00f3fono. Pero en esta hora de sobre excitaci\u00f3n patri\u00f3tica, los micros no era cosa al alcance de todos y sobre todo no al alcance de un oscuro autor c\u00f3mico africano de paso por la ciudad.<\/p>\n<p>A la altura de la mitad de la calle M\u00e9lusine, Dembo se meti\u00f3 por el parque \u00c9mile Perrin. Menos de diez minutos despu\u00e9s, pasaba el umbral del <em>Casa Nostra<\/em>. \u00bfDesde cu\u00e1ndo sol\u00eda venir a este restaurante italiano de nombre tan provocador? No lo recordaba muy bien, pero empezaba a hacer bastante tiempo. Ocho o nueve a\u00f1os. Sin embargo, no hab\u00eda intercambiado la menor palabra ni siquiera una leve sonrisa de cortes\u00eda con Maria-Laura, la patrona. Hubiera sido dif\u00edcil, de todas las maneras, porque, como \u00e9l mismo, ella era m\u00e1s bien taciturna y parec\u00eda, adem\u00e1s, embargada por una melancol\u00eda cr\u00f3nica desde aquel d\u00eda en que su compa\u00f1ero, un tal Valerio Guerini, se hab\u00eda dado el piro con la caja y una de las camareras m\u00e1s exuberantes. Lo cl\u00e1sico, vaya. Dembo no conoc\u00eda los pormenores del asunto, hab\u00eda o\u00eddo apenas cierto d\u00eda a un cliente completamente ebrio preguntarle a Maria-Laura si no echaba en falta, aunque fuera un poco, a Valerio, por lo menos un poquit\u00edn \u00bfeh? Eso hubiera podido salirle muy caro porque, despu\u00e9s de haber largamente berreado su rabia contra \u00e9l, Maria-Laura hab\u00eda vuelto de la cocina, los ojos inyectados en sangre, con un bol de aceite hirviendo. El pobre inconsciente hab\u00eda logrado huir por una ventana en medio de la hilaridad general y no se le volvi\u00f3 a ver nunca m\u00e1s por aquellos parajes.<\/p>\n<p>Los Carpentiers llegaron con algo de retraso por culpa, explicaron, de los numerosos cordones policiales. Finalmente le sent\u00f3 muy bien, el hecho de volverlos a ver, cosa que no se esperaba. Sus ruidosas salutaciones trajeron algo de vida al restaurante que estaba muy falto de ella. Muy pronto, se pusieron a hablarle a Dembo del concepto de teatro de calle en el que trabajaban con furor. Desde que los conoc\u00eda, los Carpentier estaban siempre deslom\u00e1ndose por alg\u00fan experimento teatral \u201cnuevo\u201d y, m\u00e1s all\u00e1 a\u00fan, peligrosamente \u201crevolucionario\u201d. Esta vez se trataba de conseguir que verdaderos transe\u00fantes tomasen posesi\u00f3n de su espect\u00e1culo y lo transformasen en un imprevisible y gigantesco cualquier cosa, danzas, rugidos de leones hambrientos, ataques virulentos de j\u00f3venes raperos contra el Gobierno y todo lo dem\u00e1s. Chris no exclu\u00eda que el desorden desembocara en verdaderos motines. Dembo se lo imaginaba muy bien invocando los azares objetivos del arte dram\u00e1tico para incitar al pueblo a destrozar los barrios burgueses.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>4.\u00a0<\/strong><em><strong>Oigo a un mont\u00f3n de gente darnos la tabarra con eso desde esta ma\u00f1ana, replic\u00f3 Chris con vivacidad. Ah, sabe usted, dicen nuestras buenas almas, eran t\u00edos cabales, los de Charlie Hebdo, luego, se avinagraron.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Dembo Diatta pensaba, por su lado, en una pieza de teatro en la que no se ver\u00eda en ning\u00fan momento los rostros de los actores.<\/p>\n<p>&#8211; Todo va a transcurrir sobre la decepci\u00f3n, renovada sin cesar, de los espectadores &#8211; precis\u00f3 -. Hasta el final, esos pobres tarados esperar\u00e1n en vano y\u2026<\/p>\n<p>&#8211; Y cualquier chorrada, peque\u00f1o Dembo\u2026 &#8211; cort\u00f3 Chris.<\/p>\n<p>Riendo francamente, brindaron por su infernal potencia creadora. A pesar de su alegr\u00eda, los tres permanec\u00edan alerta, menos a sus anchas que de costumbre. De hecho, mientras que Chris despedazaba con ardor una obra de teatro a la que hab\u00eda asistido unos d\u00edas antes, Dembo Diatta sent\u00eda pesar sobre \u00e9l la mirada inquisidora de Muriel Carpentier. La hora de la verdad estaba cada vez m\u00e1s pr\u00f3xima. Los asesinos de la calle Nicolas-Appert estaban tanto m\u00e1s presentes en las mentes cuanto que no se sab\u00eda casi nada de ellos. Nombres. Rostros. Nada m\u00e1s.<\/p>\n<p>Cuando se abord\u00f3 el tema por primera vez, Dembo Diatta se puso a marear la perdiz y cometi\u00f3 el error de declarar, en medio de varias frases enredadas:<\/p>\n<p>&#8211; No estoy tan seguro de estar de acuerdo con lo que oigo por aqu\u00ed y por all\u00e1, pero, vale, no soy yo el m\u00e1s indicado para hablar de eso\u2026<\/p>\n<p>&#8211; Vamos, Dembo, no te cortes con nosotros &#8211; dijo Muriel -, no hay nada pol\u00edtico en este asunto. Unos locos desembarcan en una sala de redacci\u00f3n y abaten a todo quisque\u2026<\/p>\n<p>\u201c\u00bfNada pol\u00edtico, verdaderamente?\u201d se pregunt\u00f3 Dembo, algo perdido.<\/p>\n<p>Hab\u00eda percibido una ligera irritaci\u00f3n en la voz de Muriel, pero adem\u00e1s una real curiosidad, que su marido compart\u00eda visiblemente. Esta vez le tocaba a este \u00faltimo intentar descifrarlo.<\/p>\n<p>Dembo Diatta se lanz\u00f3 al agua:<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfSaben? Justo antes de venir a esta cita, me met\u00ed en Internet para ver las caricaturas de <em>Charlie Hebdo<\/em>. Quer\u00eda absolutamente verlas con mis propios ojos.<\/p>\n<p>Sus miradas clavadas en \u00e9l hac\u00edan la misma pregunta muda: \u201c\u00bfY\u2026?\u201d.<\/p>\n<p>&#8211; Esas caricaturas son horrorosas &#8211; dijo con una tranquilidad que lo sorprendi\u00f3 a s\u00ed mismo, subrayando debidamente sus palabras -. Ustedes y yo sabemos lo que son las caricaturas, pero esas me horrorizaron francamente. \u00bfTendr\u00eda yo el derecho de a\u00f1adir que las he encontrado vulgares y racistas? He apreciado durante mucho tiempo a algunos de los dibujantes de ese semanario, pero ah\u00ed ni siquiera he podido reconocerlos.<\/p>\n<p>Era sin lugar a dudas el cacho de frase que sobraba.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfCon que no los has reconocido&#8230;? &#8211; dijo Chris inclin\u00e1ndose ligeramente hacia \u00e9l.<\/p>\n<p>Hab\u00eda una inhabitual acritud en su voz. Dembo Diatta fingi\u00f3 no haber notado nada.<\/p>\n<p>&#8211; Hacer sonre\u00edr y zaherir no es igual. \u00bfPor qu\u00e9 echar aceite al fuego?<\/p>\n<p>&#8211; Oigo a mucha gente darnos la tabarra con esa monserga desde esta ma\u00f1ana &#8211; replic\u00f3 Chris con vivacidad -. Ah, saben ustedes, dicen nuestras buenas almas, eran t\u00edos leales, los de <em>Charlie Hebdo<\/em>, luego se avinagraron. T\u00fa quieres decir que terminaron obsesionados por el islam, \u00bfes eso? \u00bfIslam\u00f3fobos, Cabu y Wolinski, es eso? \u00bfY, adem\u00e1s, racistas? Pues bien, Dembo, lo han pagado, unos asquerosos cabrones de mierda vinieron, y esos asquerosos cabrones, sabes, se tomaron el tiempo para ir llam\u00e1ndolos de uno en uno por su nombre antes de transformarlos en un mont\u00f3n de carne fr\u00eda.<\/p>\n<p>La cosa empezaba mal.<\/p>\n<p>Y tal como conoc\u00eda a su Chris, un t\u00edo generoso y de mente abierta, pero un poco majareta, la cosa corr\u00eda el riesgo de ir de mal en peor con el paso de los minutos. Pronto no se oir\u00eda sino a ellos en el <em>Casa Nostra<\/em>. Dembo Diatta opt\u00f3 por un tono distante. Sin embargo, le importaba tanto hacerse entender perfectamente que permaneci\u00f3 a la defensiva, m\u00e1s preocupado por justificarse que por dar, sencillamente, su opini\u00f3n.<\/p>\n<p>Ese d\u00eda, sus dos amigos y \u00e9l no se separaron enfadados, pero, lo que era mucho m\u00e1s triste a los ojos de Dembo, muy a disgusto. Estrechar la mano de Muriel y de su esposo cerca de una boca de metro esquivando sus miradas fue algo que le dio la impresi\u00f3n de que, entre ellos, ya nada ser\u00eda igual. Recordar\u00eda despu\u00e9s, durante mucho tiempo, esa \u00faltima mirada glacial y dura de Muriel.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Es demencial c\u00f3mo esta gente tiene los nervios a flor de piel!, dijo en voz alta sin preocuparse por los transe\u00fantes. \u00a1Pronto tus mejores amigos te quitar\u00e1n el habla porque detestas una pel\u00edcula o una novela que a ellos les parecen geniales!\u201d. Recuper\u00f3 el resuello y sigui\u00f3 echando pestes: \u201c\u00a1Le ech\u00e9 un buen jarro de agua fr\u00eda a Muriel, cuando me acus\u00f3 de exaltar el uso del velo!\u201d. Era cuando Dembo les hab\u00eda lanzado: \u201cPero \u00bfqu\u00e9 es lo que est\u00e1 fallando en este pa\u00eds? \u00bfLos ojos de ustedes no soportan el velo de los musulmanes, pero ustedes quieren que los suyos soporten unas im\u00e1genes tan obscenas de su religi\u00f3n? No consigo captar esa l\u00f3gica\u201d. El despecho y el fastidio le hab\u00edan hecho elevar la voz involuntariamente en ese momento.<\/p>\n<p>Estaba casi resentido con Chris y Muriel por haber provocado esa discusi\u00f3n sobre la matanza en la sede de <em>Charlie Hebdo<\/em>. \u00bfTal vez hubiera debido \u00e9l sujetar su lengua? Despu\u00e9s de todo, cuando una familia est\u00e1 de luto, no vas a verter tu bilis sobre el difunto acogi\u00e9ndote a la libertad de palabra. Pero era demasiado tarde para retroceder. Les hizo notar que jam\u00e1s, en ning\u00fan sitio, incluido en Francia, nadie se hab\u00eda atrevido a sostener que todo pod\u00eda ser dicho. \u201c\u00bfSaben c\u00f3mo naci\u00f3 esa revista de humor, el <em>Charlie Hebdo<\/em>?\u201d. Lo recordaban vagamente.<\/p>\n<p>\u201cYo me he enterado hoy mismo para mi mayor estupefacci\u00f3n, continu\u00f3. Un amigo, metomentodo empedernido, me ha enviado el v\u00ednculo de un papel que \u00e9l mismo subi\u00f3 a la red. Los hechos hablan por s\u00ed solos: en noviembre del 70, Charles de Gaulle se apag\u00f3 apaciblemente en su casa y <em>Hara-Kiri<\/em> titula: \u2018Baile tr\u00e1gico en Colombey: 1 muerto\u2019. La polic\u00eda asalta entonces los quioscos, secuestra todos los ejemplares, los destruye y proh\u00edbe de inmediato el peri\u00f3dico. \u00bfPor qu\u00e9 pues? \u2018Agresi\u00f3n contra el respeto debido a los difuntos\u2019. \u00a1Toma casta\u00f1as! La cosa no termina ah\u00ed: para darle la vuelta a la medida y continuar burl\u00e1ndose del general, el mismo periodicucho sale con un nuevo nombre, <em>Charlie Hebdo<\/em>\u201d. Ah\u00ed tambi\u00e9n, algo escapa al entendimiento de Dembo Dietta: \u00bfpor qu\u00e9, s\u00fabitamente, todo un pa\u00eds, y hasta toda la humanidad, se ech\u00f3 a corretear de patitas detr\u00e1s de un grupo de libertarios parisienses que hab\u00edan escupido siempre al hocico de todos? Al costarle cada vez m\u00e1s controlarse, Dembo los hab\u00eda tratado de \u2018nihilistas pueriles y horteras\u2019.<\/p>\n<p>Y durante toda esa pelea en el <em>Casa Nostra<\/em>, unas palabras prohibidas no cesaban de planear silenciosamente alrededor de los tres. Ustedes. Nosotros. Opresores. Condenados de la tierra. Trata negrera. Madagascar. S\u00e9tif. Thiaroye. Las palabras de C\u00e9saire tambi\u00e9n: \u201cEuropa es responsable ante la comunidad humana del m\u00e1s abultado mont\u00f3n de cad\u00e1veres de la historia&#8230;\u201d. Todo eso, menos mal, se lo hab\u00eda quedado para s\u00ed. No era el g\u00e9nero de cosas que pod\u00eda arrojar a la cara a Muriel y a Chris. Por otro lado, desconfiaba menos de esas palabras en s\u00ed que de la hiel y del tenaz rencor que ellas llevaban. Sin embargo, Dembo no hab\u00eda podido impedirse hablarles de la \u2018Matinale\u2019 de France 2 en la que dos periodistas se hab\u00edan puesto a pontificar sobre \u201cel genocidio ruand\u00e9s en el que la comunidad hutu va a ser masacrada enteramente por los tutsis\u201d. Nunca hab\u00eda o\u00eddo nada tan demente. \u201cNo veo la relaci\u00f3n\u201d, hab\u00eda dicho Muriel con adem\u00e1n desde\u00f1oso y Chris hab\u00eda a\u00f1adido: \u201cNos est\u00e1s hablando de dos perfectos cretinos, carajo. \u00a1Que vayan a que los cuelguen por donde yo me s\u00e9!\u201d. Y \u00e9l no pudo retenerse: \u201cUna vez m\u00e1s, \u00bfqu\u00e9 problema tienen ustedes? Son ustedes los que empujan a los dem\u00e1s para que hagan comparaciones que no vienen al caso\u2026 \u00a1Chiquito revuelo se armar\u00eda si alguien dijera en este pa\u00eds que los jud\u00edos han sido los verdugos de los nazis! \u00bfPor qu\u00e9 son ustedes tan poco capaces de ponerse en el lugar de los dem\u00e1s?\u201d. En ese preciso momento fue cuando Dembo sorprendi\u00f3 una sonrisa divertida en el rostro de Muriel. Siempre tan nervioso, quiso replicar violentamente, pero ella lo detuvo con un gesto de la mano: \u201cNo te lo tomes a la tremenda, Dembo, no me estoy burlando de ti, simplemente acabo de darme cuenta de que ya no sabes ni siquiera hablarnos, a nosotros, tus viejos camaradas. Est\u00e1s hablando con dos blancos, dos occidentales\u201d.<\/p>\n<p>Dembo, trastornado, se limit\u00f3 a mirarla en silencio. Muriel Carpentier, m\u00e1s fr\u00eda y pensativa que su marido, hab\u00eda dado una vez m\u00e1s en el blanco. Dembo, sin embargo, no estaba completamente de acuerdo con ella: \u201cVeo perfectamente lo que quieres decir, pero para ustedes tampoco yo soy Dembo Miatta solamente. No, eso, ya no va as\u00ed. Estamos todos calentitos en unas jaulas y cada cual deber\u00eda mover el culo para salir de ellas\u201d. Luego, tras una pausa: \u201cY tal vez ustedes m\u00e1s que los dem\u00e1s\u2026\u201d. \u201c\u00bfNosotros?\u201d, dijo Muriel con una especie de asombro sincero. \u201cNo tengamos miedo a las palabras, Muriel\u201d, contest\u00f3 simplemente Dembo.<\/p>\n<p>Record\u00f3 haber paseado largamente sus ojos por su alrededor. El <em>Casa Nostra<\/em> se hab\u00eda vaciado poco a poco de sus clientes. Una morena solitaria de mediana edad, encaramada en un taburete muy cercano, parec\u00eda m\u00e1s interesada por Chris que por la pelea entre ellos. \u201cVale\u201d, hab\u00eda a\u00f1adido de repente Dembo, \u201cestoy algo perdido, como todos. Es simple, ya nadie sabe por d\u00f3nde se anda. Van a terminar por atraparnos\u201d.<\/p>\n<p>Hubo uno o dos minutos de silencio inc\u00f3modo, sin duda el primer\u00edsimo en m\u00e1s de veinte a\u00f1os de amistad.<\/p>\n<p>Al volver a cruzar el parque \u00c9mile Perrin casi desierto, Dembo volvi\u00f3 a pensar en Muriel y Chris. Ten\u00edan un largo recorrido en metro antes de llegar a su casa, Plaza del Caquet, en Saint Denis, y se los imagin\u00f3 pregunt\u00e1ndose por qu\u00e9 \u00e9l, Dembo, estaba cada vez m\u00e1s tenso e intolerante. Se reproch\u00f3 una vez m\u00e1s ser incapaz de sujetar su lengua, no saber repeler hasta el fondo de su garganta todos sus <em>sin-embargo-tal-vez-s\u00ed-a-menos-que-no-obstante-en-cambio<\/em>. El tiempo de los matices hab\u00eda pasado definitivamente y el miedo al futuro sellaba todas las bocas. \u00bfQu\u00e9 pintaba \u00e9l haci\u00e9ndose el listillo?<\/p>\n<p>Le quedaba un d\u00eda en Par\u00eds, el d\u00eda siguiente, antes de regresar a su pa\u00eds. Se lo pasar\u00eda tumbado en la cama leyendo los c\u00f3mics que llevaba siempre consigo en los viajes. Lo proteger\u00edan, por lo menos moment\u00e1neamente, contra las informaciones de la tele y de la radio. Estaba harto de toda esa historia, eso le pon\u00eda la cabeza en ebullici\u00f3n, total, para nada.<\/p>\n<p>Tal vez incluso le vendr\u00eda mejor llamar a Mambaye Ciss\u00e9 en vez de permanecer encerrado en el <em>Galileo<\/em>. La danza del amor de los meros moteados no le interesaba en absoluto, pero siempre podr\u00edan burlarse con ternura de sus est\u00fapidos sue\u00f1os de estudiantes dakarenses. Eso pertenec\u00eda a otra vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Segunda parte del relato escrito por\u00a0<a href=\"https:\/\/www.casafrica.es\/es\/persona\/boubacar-boris-diop\">Boubacar Boris Diop<\/a>.\u00a0 <\/em><em>Traducci\u00f3n realizada por Pedro Su\u00e1rez \u2013 Kiri Miranda.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>3.\u00a0Seg\u00fan lo que Dembo hab\u00eda cre\u00eddo comprender, solo los l\u00edderes de las grandes potencias y los patronos de las grandes multinacionales ten\u00edan una visi\u00f3n de conjunto, perfectamente coherente, de los acontecimientos mundiales. \u00bfIba no obstante a fundirse en el reba\u00f1o y ponerse a balar aquel Yo soy Charlie inepto y embaucador? 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