{"id":15592,"date":"2021-07-27T12:51:36","date_gmt":"2021-07-27T11:51:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.esafrica.es\/?p=15592"},"modified":"2025-09-18T11:08:59","modified_gmt":"2025-09-18T10:08:59","slug":"han-huido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.esafrica.es\/fr\/salud-seguridad\/han-huido\/","title":{"rendered":"Han huido"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Sus palabras se ven interrumpidas por una tormenta de arena. Todo el mundo en el campo se tapa, se echa las manos a la cara, pero nadie se queja. Tampoco Inna: atr\u00e1s quedan Boko Haram y los d\u00edas del miedo. <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Han huido de los ataques yihadistas o de las ofensivas de las fuerzas de seguridad. Han huido de los intentos de implantar la shar\u00eda. Han huido de los atentados. Han huido para salvar la vida, para no ser usados en ataques suicidas, para no ser secuestrados. Han huido de las islas hacia el desierto. Han huido con quince, veinte, treinta, cuarenta a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Inna huy\u00f3 antes, sin saberlo. Naci\u00f3 huyendo de Boko Haram. Ni siquiera hab\u00eda llegado a este mundo cuando el grupo yihadista empez\u00f3 a perseguirla. El parto le sobrevino a su madre mientras estaba en el bosque, escapando de Boko Haram. Cuando la conoc\u00ed, Inna ten\u00eda tres a\u00f1os: siempre hab\u00eda vivido en el exilio, en la huida. No se sabe si Inna \u2014vestido verde estampado varias tallas m\u00e1s grandes de la que le corresponde, manos calientes que buscan las de su madre o las de alguien cercano\u2014 es refugiada, desplazada, retornada o algunas de esas palabras que usamos los medios, las oeneg\u00e9s, los Gobiernos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No hay palabras que expliquen su situaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La madre de Inna se llama F\u00e1tima. Cubierta con un chal celeste y sentada sobre una esterilla azul oscuro y negra, F\u00e1tima conversa con Inna en brazos desde su nueva casa: una tienda de campa\u00f1a en la ciudad de Pulka, en el norte de Nigeria. Una de las zonas m\u00e1s afectadas por el conflicto entre los ej\u00e9rcitos de la regi\u00f3n y los grupos yihadistas (y, tambi\u00e9n, entre sus escisiones).<\/p>\n\n\n\n<p>Inna y F\u00e1tima hab\u00edan llegado la noche anterior. Decenas, centenares de personas estaban llegando a esta ciudad cercana a la frontera con Camer\u00fan. Un lugar remoto, de acceso peligroso y dif\u00edcil, al que solo logr\u00e9 llegar en un viaje con <a href=\"https:\/\/www.msf.es\/\">M\u00e9dicos Sin Fronteras<\/a>, que hab\u00eda instalado aqu\u00ed un hospital.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTodos los hombres se fueron de mi pueblo cuando lleg\u00f3 Boko Haram \u2014dice F\u00e1tima\u2014. Dijeron que las mujeres se pod\u00edan quedar, que no les iban a hacer da\u00f1o, pero robaron todas nuestras pertenencias. Al final conseguimos huir. Mi \u00faltima hija naci\u00f3 en el bosque, mientras hu\u00edamos de Boko Haram\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Las mujeres se reencontraron con sus maridos en la frontera con Camer\u00fan, al borde del exilio. F\u00e1tima tambi\u00e9n, pero al suyo lo mataron.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLos maridos de varias de mis amigas tambi\u00e9n fueron asesinados. Secuestraron a algunas mujeres, as\u00ed que nos refugiamos en Camer\u00fan\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>F\u00e1tima y sus seis hijos e hijas, incluida Inna, se quedaron en el pa\u00eds vecino tres a\u00f1os. Hasta que F\u00e1tima decidi\u00f3 volver a Nigeria. Se quedaron en Camer\u00fan su madre y todos sus hijos\u2026 salvo la peque\u00f1a Inna, que la acompa\u00f1\u00f3 en el retorno.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cAhora no tengo miedo a sufrir un ataque. Cuando la situaci\u00f3n est\u00e9 mejor, volver\u00e9 a mi pueblo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace viento. F\u00e1tima tapa con un chal la cabeza de su hija. Intenta seguir hablando.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cQuiero volver, porque all\u00ed est\u00e1 mi casa\u2026\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus palabras se ven interrumpidas por una tormenta de arena. Todo el mundo en el campo se tapa, se echa las manos a la cara, pero nadie se queja. Tampoco Inna: atr\u00e1s quedan Boko Haram y los d\u00edas del miedo.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s de <a href=\"https:\/\/reliefweb.int\/report\/nigeria\/regional-displacement-tracking-matrix-dtm-lake-chad-basin-crisis-monthly-dashboard-32\">5,2 millones<\/a> de personas est\u00e1n fuera de sus hogares en la regi\u00f3n, entre ellas Inna y F\u00e1tima. Son personas refugiadas, o desplazadas en su propio pa\u00eds, o que han vuelto a su pa\u00eds despu\u00e9s de haberse refugiado en otro. Los \u00faltimos a\u00f1os han configurado un mapa complejo de movimiento humano. En la zona contigua de Nigeria, Camer\u00fan, Chad y N\u00edger se libra una guerra alrededor del lago Chad en la cual abundan la violaci\u00f3n de los derechos humanos, la violencia sexual, el reclutamiento forzoso y los ataques suicidas. La atenci\u00f3n medi\u00e1tica a este conflicto se ha centrado en el terrible secuestro de Chibok en 2014 (276 ni\u00f1as secuestradas, 112 de las cuales siguen en paradero desconocido) y en otros secuestros, y en segundo plano en el conflicto entre los grupos yihadistas y los ej\u00e9rcitos de estos pa\u00edses. Seg\u00fan un reciente estudio del <a href=\"https:\/\/www1.undp.org\/content\/undp\/es\/home.html\">Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)<\/a> sobre la guerra en el norte de Nigeria (la zona m\u00e1s afectada), 350 000 personas hab\u00edan muerto hasta finales de 2020. Una cifra que se basa no solo en el impacto directo del conflicto, sino en las muertes a causa de la p\u00e9rdida del sustento. Una cifra mucho m\u00e1s alta de lo que suger\u00edan estimaciones anteriores.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Durante los \u00faltimos a\u00f1os ha habido en la regi\u00f3n del lago Chad avances de los ej\u00e9rcitos, repuntes de violencia y escisiones en el yihadismo, lo cual ha a\u00f1adido complejidad al conflicto y sufrimiento para los civiles. El grupo Estado Isl\u00e1mico de la Provincia de \u00c1frica Occidental (ISWAP, por sus siglas en ingl\u00e9s), leal al Estado Isl\u00e1mico, asegur\u00f3 en junio que el l\u00edder de Boko Haram, Abubakar Shekau, se suicid\u00f3 al detonar su chaleco explosivo para evitar entregarse tras combates entre ambos grupos. En diciembre de 2020, se produjo el secuestro de 500 estudiantes en Kankara.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Son momentos en los que hay cierta atenci\u00f3n informativa. Noticias que saltan, pero no hay una cobertura continua.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pasa con tantos otros conflictos. Parece, pasado un tiempo, que el dolor ya no est\u00e9. Pero est\u00e1. Y este es un conflicto, de hecho, que cuenta muy bien el mundo en que vivimos. Hay 82,4 millones de personas desplazadas por la violencia en todo el planeta, el doble que hace una d\u00e9cada, seg\u00fan el \u00faltimo informe anual publicado por la <a href=\"https:\/\/www.acnur.org\/\">Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR)<\/a>. De ellas, 48 millones son desplazadas internas, es decir, no han cruzado fronteras internacionales, como las m\u00e1s de 3 millones de personas atrapadas en los pa\u00edses de la regi\u00f3n del lago Chad a causa de la guerra. Hay 26,4 millones de personas refugiadas en todo el mundo, personas que s\u00ed han cruzado una frontera, y el 76 % de ellas est\u00e1n desplazadas de forma cr\u00f3nica: llevan m\u00e1s de cinco a\u00f1os en el pa\u00eds de acogida. Hay guerras cr\u00f3nicas como Afganist\u00e1n o los m\u00faltiples conflictos en el este de la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo cuyas ra\u00edces se pueden buscar incluso en el siglo pasado. El conflicto del lago Chad y el conflicto sirio son ejemplos de las guerras de la \u00faltima d\u00e9cada que van camino, tambi\u00e9n, de ser de larga duraci\u00f3n, con lo que ello implica para la poblaci\u00f3n civil. Son estos conflictos que se arrastran y no las nuevas guerras los que mejor cuentan c\u00f3mo es este mundo sin refugio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Hay un lago. Hay montones de rocas que suben una colina. Entre el lago y la colina, como encajadas, hay tiendas de campa\u00f1a que son el refugio de los que huyeron de los yihadistas.<\/p>\n\n\n\n<p>En Pulka, adonde Inna y F\u00e1tima huyeron, hay miles de habitantes, pero no veo autoridades civiles, sino solo soldados: en bicicleta, en veh\u00edculos militares, en patrullas. Alrededor de Pulka, los campos verdean porque la estaci\u00f3n de lluvias est\u00e1 a punto de llegar, pero solo hay agricultores a unos pocos kil\u00f3metros de la ciudad. No demasiado lejos, porque adentrarse en el verde significa entrar en territorio yihadista. El Ej\u00e9rcito lo proh\u00edbe.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aquellos d\u00edas estaban llegando centenares de personas, la mayor\u00eda mujeres y ni\u00f1os. Personas que eran refugiadas, que hab\u00edan sido refugiadas. Meses o a\u00f1os atr\u00e1s, hab\u00edan huido de la violencia y se hab\u00edan refugiado en la vecina Camer\u00fan. Fueron expulsadas o, ante la dura situaci\u00f3n humanitaria en Camer\u00fan, volvieron. O, mejor dicho, se fueron a Pulka, un lugar en la frontera. Porque no es lo mismo volver a un lugar en la frontera de tu pa\u00eds que volver a tu casa. Los llamaban \u201cretornados\u201d porque hab\u00edan vuelto a su pa\u00eds, pero en realidad no hab\u00edan vuelto a casa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando llegaban a Pulka, los huidos eran supervisados por los militares, por si pertenec\u00edan o estaban ligados de alguna forma a grupos yihadistas. O por si les pod\u00edan sacar informaci\u00f3n. Luego entraban en la ciudad. Las personas que hab\u00edan llegado durante las \u00faltimas semanas se distribuyeron en varias tiendas provisionales. Hab\u00eda le\u00f1a, gente cargando le\u00f1a por todos lados; hab\u00eda cabras, ni\u00f1os jugando y un pozo que era el centro de todo, porque el agua siempre es el centro de todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Llov\u00eda. Diluviaba. La gente se met\u00eda en las tiendas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Falmata Bukr, una de las huidas, una de las que eran refugiadas y que ya no lo son, vest\u00eda un pa\u00f1uelo p\u00e1lido con estampados marrones, y me contaba su historia bajo el repicar de la lluvia en la tienda de campa\u00f1a que es la misma historia de centenares, de miles de personas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cBoko Haram lanz\u00f3 un ataque contra nuestro pueblo. Mi marido se larg\u00f3 de la zona, ten\u00eda miedo a Boko Haram. Mataron a su hermano\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Falmata se qued\u00f3 con los dos hijos de su cu\u00f1ado. Ella ten\u00eda ya cinco hijos. Junto a los ni\u00f1os y a un grupo de mujeres, huy\u00f3 a Camer\u00fan para dejar atr\u00e1s la pesadilla nigeriana para siempre. Pero no fue para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn Camer\u00fan pasamos mucha hambre, no pudimos llevarnos comida ni bienes para sobrevivir. No ten\u00edamos ayuda humanitaria\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Una noche, mientras los soldados cameruneses no las vigilaban, Falmata y sus compa\u00f1eras decidieron huir. Volver a Nigeria, al origen de su sufrimiento. Como miles de personas en el mundo que vuelven a su pa\u00eds, aunque siga en guerra.<\/p>\n\n\n\n<p>Personas que el mundo no sabe c\u00f3mo llamar.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Gwoza, otra localidad nigeriana cerca de la frontera con Camer\u00fan, como Pulka, hab\u00eda estado hasta hace poco bajo el califato. Cuando la visit\u00e9, los edificios se estaban reconstruyendo, la vida avanzaba lenta, pero segura, las cabras y las vacas campaban por la ciudad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda dos heridas del conflicto: un campo con 4600 desplazados y otro con 1400.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras la conquista de Gwoza, el l\u00edder de Boko Haram, Abubakar Shekau, proclam\u00f3 el califato en agosto de 2014. Menos de un a\u00f1o despu\u00e9s, Gwoza, una de las principales ciudades de la zona dominada por el grupo yihadista, volvi\u00f3 a manos del Ej\u00e9rcito. Pese a ello, en 2017 nadie se aventuraba mucho m\u00e1s all\u00e1 de sus calles por miedo a los yihadistas, y la ayuda humanitaria casi no llegaba.<\/p>\n\n\n\n<p>En la ciudad hab\u00eda un gran cuartel militar, soldados con pantalones de camuflaje y polos oscuros con letras azul celeste en la espalda que dec\u00edan \u201cOperaci\u00f3n Pu\u00f1etazo Profundo\u201d: la operaci\u00f3n contra los yihadistas del Ej\u00e9rcito nigeriano. No importa en qu\u00e9 pa\u00eds se d\u00e9: la operaci\u00f3n militar siempre lleva un nombre pomposo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Alrededor de Gwoza estaba el bosque de Sambisa, una de las plazas fuertes de los grupos yihadistas. El movimiento de personas, por tanto, estaba muy restringido. La gente iba de pueblo a pueblo con escolta militar. La ciudad estaba rodeada de monta\u00f1as y fuera de aquel per\u00edmetro era peligroso aventurarse. Pero la gente depend\u00eda de la agricultura, y sin ese sustento, ya solo quedaban las distribuciones de alimentos.<\/p>\n\n\n\n<p>Del campo, del verde, segu\u00edan llegando personas que hu\u00edan de la violencia entre Boko Haram y el Ej\u00e9rcito. Los militares sospechaban de todo aquel que llegara del bosque, sobre todo si eran hombres. Controlaban cada esquina de la ciudad. Hab\u00eda gente de muchos pueblos de la regi\u00f3n, pero nadie pod\u00eda salir de all\u00ed hasta nueva orden. Estaban encerrados.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las personas que lleg\u00f3 a pie desde las zonas controladas por los yihadistas a Gwoza fue Hadiza. Mi compa\u00f1era <a href=\"https:\/\/www.revista5w.com\/autores\/anna-surinyach\">Anna Surinyach<\/a> y yo hablamos con ella. Sab\u00edamos que hab\u00eda salido de una situaci\u00f3n dif\u00edcil, as\u00ed que ten\u00edamos dudas de si querr\u00eda hablar, ten\u00edamos dudas incluso de preguntarle si quer\u00eda hablar. S\u00ed que quiso. M\u00e1s a\u00fan: al ver la c\u00e1mara fotogr\u00e1fica que llevaba Anna, Hadiza le pidi\u00f3 que le hiciera un retrato.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es la historia de Hadiza en sus propias palabras:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCuando Boko Haram atac\u00f3 nuestro pueblo, a mi marido le dispararon en la pierna. Lo cubr\u00ed con hojas para que no lo descubrieran, para esconderlo. No s\u00e9 qu\u00e9 pas\u00f3 con \u00e9l. No s\u00e9 si est\u00e1 vivo o muerto. A m\u00ed Boko Haram me secuestr\u00f3 y me llev\u00f3 a otro lugar. Me casaron con uno de sus miembros. A m\u00ed y a mi hermana. Ella envenen\u00f3 al hombre que la hab\u00eda tomado por esposa, y me convenci\u00f3 para que yo tambi\u00e9n lo hiciera con el m\u00edo. [Mientras sigue hablando, se apoya la barbilla en la mano]. Descubrieron lo que hab\u00eda pasado y lo llevaron al hospital, pero acab\u00f3 muriendo. Me encerraron durante cuatro meses y diez d\u00edas [\u00a1Cuatro meses!, grita una compa\u00f1era a su lado, que tambi\u00e9n hab\u00eda sido secuestrada por Boko Haram]. Durante mi encierro, intent\u00e9 escapar, pero no pude. Me liberaron y me casaron con uno de los l\u00edderes del grupo, que ten\u00eda mucho poder. [Hadiza insiste: ten\u00eda mucho poder. Hace gestos. \u201cTen\u00eda mucho poder\u201d]. Me pusieron un guardaespaldas para no huir. [Hadiza mueve los brazos]. La gente empez\u00f3 a sospechar que ten\u00eda una historia con \u00e9l, as\u00ed que me ataron las manos, pero una noche consegu\u00ed escapar con el guardaespaldas [corre, Hadiza, corre]. Escapamos a las nueve de la noche y llegamos a un pueblo cercano, al final pudimos llegar aqu\u00ed, a Gwoza. Bueno, el guardaespaldas realmente no pudo llegar, el Ej\u00e9rcito lo arrest\u00f3, lo est\u00e1 investigando. A algunos que vienen del bosque los matan, a otros los golpean, a otros los sueltan [Hadiza deja de hablar por unos segundos, busca un resumen de toda su historia]. Me tuvieron secuestrada tres a\u00f1os en el bosque de Sambisa. Mi hija de tres a\u00f1os, que tambi\u00e9n fue secuestrada, muri\u00f3 durante el cautiverio, estaba muy enferma. Ahora estoy embarazada de siete meses&#8230; Fue aquel l\u00edder de Boko Haram, claro\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Otras dos mujeres que acaban de salir del bosque que domina Boko Haram nos contaron una historia cruelmente parecida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p> <em>Art\u00edculo redactado por <a href=\"https:\/\/www.casafrica.es\/es\/persona\/agus-morales\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Agus Morales<\/a>, escritor y director de&nbsp;5W<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sus palabras se ven interrumpidas por una tormenta de arena. Todo el mundo en el campo se tapa, se echa las manos a la cara, pero nadie se queja. Tampoco Inna: atr\u00e1s quedan Boko Haram y los d\u00edas del miedo. Han huido de los ataques yihadistas o de las ofensivas de las fuerzas de seguridad. 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