{"id":16139,"date":"2022-01-20T10:56:58","date_gmt":"2022-01-20T09:56:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.esafrica.es\/?p=16139"},"modified":"2025-09-18T10:51:58","modified_gmt":"2025-09-18T09:51:58","slug":"francia-y-el-genocidio-de-los-tutsis-reflexiones-a-proposito-del-informe-duclert-2a-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.esafrica.es\/fr\/migraciones-sociedad-africana\/francia-y-el-genocidio-de-los-tutsis-reflexiones-a-proposito-del-informe-duclert-2a-parte\/","title":{"rendered":"Francia y el genocidio de los tutsis, reflexiones a prop\u00f3sito del Informe Duclert (2\u00aa parte)"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><strong>Aqu\u00ed se habla de un genocidio, el \u00faltimo del siglo veinte, universalmente reconocido como tal. El mero hecho de ser considerado c\u00f3mplice basta para sumir a alguien en un abismo de infamia.<\/strong><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>De entre las voces que se alzaron despu\u00e9s del genocidio en nombre de una concepci\u00f3n menos patriotera del honor de Francia, la de <a href=\"https:\/\/fr.wikipedia.org\/wiki\/Jacques_Julliard\">Jacques Julliard<\/a> \u2013 sin embargo, poco conocido por su inter\u00e9s por Ruanda \u2013 cobra en la actualidad una resonancia muy especial. Desde abril del 1998, escribe en su cr\u00f3nica del <a href=\"https:\/\/www.nouvelobs.com\/\"><em>Nouvel Observateur<\/em><\/a>: \u201c\u2026 Se plantear\u00e1, alg\u00fan d\u00eda, no tengamos la menor duda de ello, la cuesti\u00f3n de la responsabilidad de Francia, con Fran\u00e7ois Mitterrand como presidente de la Rep\u00fablica, en el genocidio de los tutsis de Ruanda en 1994. Francia no perpetr\u00f3 el crimen, pero s\u00ed arm\u00f3 el brazo de los futuros asesinos que no ocultaban sus intenciones\u201d<sup>5<\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el 1997, se publica el libro de <a href=\"http:\/\/www.africine.org\/personne\/mehdi-ba\/3727\">Mehdi B\u00e2<\/a>, <em>Ruanda, un genocidio franc\u00e9s<\/em><sup>6<\/sup>, con titular completamente expl\u00edcito; con su obra muy documentada y de tonalidad iracunda <em>Francia en el coraz\u00f3n del genocidio de los tutsi<\/em><sup>7<\/sup>,Jacques Morel se muestra a\u00fan menos ambiguo; y si hay que evocar a Jean-Paul Gouteux, autor de <em>La Noche ruandesa<\/em><sup>8<\/sup>, o citar pel\u00edculas como <em>M\u00e1tenlos a todos<\/em><sup>9 <\/sup>(<em>Historia de un genocidio sin importancia<\/em>) y <em>Un grito de un silencio increible<\/em><sup>10 <\/sup>(<em>Solo las mariposas franquean las alambradas de p\u00faas<\/em>), una menci\u00f3n especial merece lo que se ha dado en llamar con Michel Sitbon y Mehdi B\u00e2 \u201c<em>la revoluci\u00f3n saint-exup\u00e9rienne<\/em>\u201d<sup>11<\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Patrick de Saint-Exup\u00e9ry no se esperaba, en absoluto, al viajar a Ruanda para <a href=\"https:\/\/www.lefigaro.fr\/\"><em>Le Figaro<\/em><\/a>, peri\u00f3dico poco propenso a posicionamientos espectaculares, a que la experiencia cambiara por completo el curso de su existencia. Al no poder expresar suficientemente el choque emocional e intelectual experimentado con los art\u00edculos enviados en su momento, no para de retomar el tema, desde su <em>Lo inconfesable: Francia en Ruanda<\/em><sup>12<\/sup> hasta <em>C\u00f3mplices de lo inconfesable<\/em><sup>13<\/sup>, pasando por la revista XXI hasta, recientemente, <em>La Traves\u00eda<\/em>, diario de viaje a la vez grave y desenfadado en el que emprende met\u00f3dicamente la demolici\u00f3n de la tesis del segundo genocidio, supuestamente perpetrado en el este del Congo por un FPR vengativo y ebrio de sangre<sup>14<\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Para terminar, sin la tozudez de grupos como <em>Survie<\/em> y el <em>Colectivo de las Partes Civiles por Ruanda<\/em>, o de individualidades potentes, ser\u00eda, a\u00fan hoy, casi imposible distinguir entre v\u00edctimas y verdugos ruandeses y, por ende, escribir la verdadera historia del genocidio de los tutsis. No hubiera habido, veintis\u00e9is a\u00f1os despu\u00e9s, un informe Duclert.<\/p>\n\n\n\n<p>Se descubre a la lectura de este que funcionarios franceses trabajando en el expediente han hecho lo mejor que han podido, entre octubre y julio de 1994 e incluso algo antes en el caso del coronel <a href=\"https:\/\/www.lanuitrwandaise.org\/+-rene-galinie,066-+.html?lang=fr\">Ren\u00e9 Galini\u00e9<\/a>, por ahorrarle al pueblo ruand\u00e9s un ba\u00f1o de sangre y a su pa\u00eds el deshonor de haber participado en \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal es el caso del ministro <a href=\"https:\/\/fr.wikipedia.org\/wiki\/Pierre_Joxe\">Pierre Joxe<\/a> poco impresionado por los posicionamientos mon\u00e1rquicos, a la postre irrisorios, de Mitterrand; Yannick G\u00e9rard, embajador de Francia en Uganda, el coronel Patrice Sartre y <a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Antoine_Anfr%C3%A9\">Antoine Anfr\u00e9<\/a>, \u201credactor ruand\u00e9s\u201d en el Quai d\u2019Orsay, figuran igualmente entre estos. El \u00faltimo nombrado, Anfr\u00e9, descabalgado en aquella \u00e9poca debido a sus posiciones disidentes, acaba de ser nombrado embajador en Kigali. A la hora del apaciguamiento entre los dos pa\u00edses, no deja de ser todo un s\u00edmbolo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se subraya igualmente en varias ocasiones que la Direcci\u00f3n General de la Seguridad Exterior (DGSE) no ha cesado, en el transcurso de esos a\u00f1os, de proporcionar a los pol\u00edticos informaciones en total contradicci\u00f3n con la <em>doxa<\/em>, seg\u00fan Mitterrand. Tal es as\u00ed que el informe Duclert precisa que, en los comienzos de la Operaci\u00f3n Turquesa, la DGSE hab\u00eda prevenido en una nota: \u201cEl peligro es grande para Francia [\u2026] de pasar por c\u00f3mplice del actual gobierno ruand\u00e9s\u201d<sup>15<\/sup>. Y, citando m\u00e1s all\u00e1 otro bolet\u00edn informativo: \u201cLa DGSE afirma desde el 2 de mayo que el FPR es \u201ccon total seguridad ajeno al atentado que le cost\u00f3 la vida al presidente Habyarimana\u201d, atentado que atribuye a los extremistas hutus\u201d<sup>16<\/sup>. De entre los militares, el coronel Patrice Sartre no duda en proporcionar en un anexo a su informe de fin de misi\u00f3n una lista de genocidas supuestos que podr\u00eda, seg\u00fan su opini\u00f3n, \u201cabrir paso a una investigaci\u00f3n interna francesa, con la finalidad de determinar con la mayor claridad posible qu\u00e9 responsables franceses, habiendo tenido contacto regular con las personas puestas en entredicho, pueden ser blanco de una cr\u00edtica, por lo menos medi\u00e1tica, por complicidad con la planificaci\u00f3n del genocidio\u201d<sup>17<\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Agregado de defensa en Kigali entre junio de 1998 y julio de 1991, el coronel <a href=\"https:\/\/www.lanuitrwandaise.org\/+-rene-galinie,066-+.html?lang=fr\">Ren\u00e9 Galini\u00e9<\/a> se ve acreditado en el informe de una excepcional clarividencia. He aqu\u00ed el resumen que se encuentra de \u201cla evoluci\u00f3n de su visi\u00f3n\u201d a partir de la primera ofensiva del FPR en octubre del 90: \u201cEl 8 de octubre se\u00f1ala una represi\u00f3n organizada en Kigali, la detenci\u00f3n de sospechosos \u201ca veces, fusilados\u201d. Observa sobre todo que \u201cesa persecuci\u00f3n podr\u00eda, en caso de agravarse, degenerar en matanzas\u201d. El 10 de octubre, su mensaje del d\u00eda menciona su temor a \u201cque este conflicto termine degenerando en guerra \u00e9tnica\u201d. Se\u00f1ala, por otro lado, que el <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Movimiento_Republicano_Nacional_por_la_Democracia_y_el_Desarrollo\">MRND<\/a>, \u201cpartido \u00fanico\u201d, \u201cparece retomar de su mano al pa\u00eds fuera de la zona de los combates\u201d. El 13 de octubre, el mismo testigo constata que \u201clos campesinos hutus organizados por el MRND intensificaron la b\u00fasqueda de los sospechosos tutsis por las colinas; se se\u00f1alan masacres en la regi\u00f3n de Kibilira, a veinte kil\u00f3metros noroeste de Gitarama\u201d<sup>18<\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal sentido de la anticipaci\u00f3n le cuesta a Galini\u00e9 su puesto, as\u00ed como al general Varret, quien se opon\u00eda a la intervenci\u00f3n directa del El\u00edseo en la cooperaci\u00f3n y pugnaba por conservar el dominio de la cooperaci\u00f3n militar, as\u00ed como las instituciones le confiaban la misi\u00f3n\u201d<sup>19<\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>La actitud sensata de esas personalidades civiles y militares refuerza, por contraste, la opini\u00f3n seg\u00fan la cual, a falta de poner en acusaci\u00f3n al Estado franc\u00e9s, se deber\u00eda cuanto menos juzgar a Fran\u00e7ois Mitterrand y a todos aquellos que, a partir del El\u00edseo o de ciertas oficinas ministeriales, tienen alguna responsabilidad directa en la masacre de m\u00e1s de un mill\u00f3n de civiles inocentes. Georges Martres y Jean-Michel Marlaud que se han sucedido como embajadores en Kigali, sab\u00edan perfectamente lo que hac\u00edan: se atrevieron a disimular o deformar hechos para que el sost\u00e9n de Francia a Habyarimana no fuera jam\u00e1s cuestionado. Y, sin embargo, estaban perfectamente informados de las masacres del Bugesera o del de los Bagogwe \u2013 perpetrados por su protegido en el momento preciso en el que llevaban su r\u00e9gimen a plenos brazos. El general Quesnot, jefe del Estado Mayor particular del presidente Mitterrand; Bruno Delaye, consejero responsable para cuestiones africanas y el secretario general del El\u00edseo, y Hubert V\u00e9drine, frecuentemente citados en el informe Duclert, tuvieron m\u00e1s peso a\u00fan en la toma de decisiones que favorecieron el crimen y protegieron a los criminales. En cuanto al ministro Jupp\u00e9, se evoca a menudo que fue el primero que utiliz\u00f3 la palabra \u201cgenocidio\u201d. Eso es cierto, pero era el 16 de mayo, cinco semanas y al menos medio mill\u00f3n de muertos demasiado tarde. Cabe notar, adem\u00e1s, que, tan solo cuatro d\u00edas antes, el mismo ministro franc\u00e9s de Asuntos exteriores declaraba en Washington: \u201cNo dejamos a Ruanda en el abandono durante todos esos a\u00f1os, intentamos hacer cuanto pudimos para reconciliar a las tribus, puesto que se trataba, en el fondo, de un combate tribal\u201d.20 A juzgar por los actos realizados en nombre de su pa\u00eds, ese punto de vista nutrido de estereotipos racistas fue, hasta el final, su \u00edntima convicci\u00f3n. Y si su mea culpa de abril pasado suscit\u00f3 cierta conmoci\u00f3n, fue sobre todo porque Jupp\u00e9 hab\u00eda negado siempre firmemente cualquier implicaci\u00f3n de Francia en el genocidio del 1994. Pero su contrici\u00f3n es bastante c\u00ednicamente simulada. Escribe por ejemplo: \u201cNo hab\u00edamos imaginado que nuestras fuerzas desplegadas para asegurar la protecci\u00f3n de nuestros nacionales hubieran podido, con la condici\u00f3n de disponer de los paracaidistas belgas, de los comandos italianos, de los marines americanos presentes en Burundi, todos ellos asociados con los cascos azules, oponerse a los asesinos y proteger a las v\u00edctimas\u201d.21 Resulta raro que un pol\u00edtico con una reputaci\u00f3n de hombre especialmente inteligente se imaginara poder hacernos creer hoy que Par\u00eds hubiera tenido necesidad de los belgas, de los italianos, de los americanos y de los cascos azules para poner un t\u00e9rmino a las masacres. Nada es m\u00e1s falso. El r\u00e9gimen genocida de Kigali, llevado en volandas por el gobierno franc\u00e9s, le obedec\u00eda a pies juntillas. El antiguo ministro de Exteriores, que recibi\u00f3 de hecho, en el Quai d\u2019Orsay, a su hom\u00f3logo J\u00e9r\u00f4me Bicamumpaka en el momento m\u00e1s \u00e1lgido de las matanzas, lo sabe mejor que nadie. Eso hace la falta moral m\u00e1s pesada y casi m\u00e1s incomprensible.<\/p>\n\n\n\n<p>De todos modos, Mitterrand no ten\u00eda necesidad de la opini\u00f3n de nadie para actuar como lo hizo. No da en ning\u00fan momento la impresi\u00f3n de sentirse presa de la menor duda. No hay solo vanidad en la pretensi\u00f3n de ciertos pol\u00edticos de conocer mejor que nadie la historia de la humanidad: quieren, adem\u00e1s, persuadirnos de que, en el instante en el que escrutan el pasado, tienen la mirada vuelta hacia el porvenir. Mitterrand adopt\u00f3 siempre ese posicionamiento y es por ello por lo que nos sentimos impactados al constatar que, sobre Ruanda, su l\u00ednea de pensamiento coincide muy exactamente con la de los artesanos de la llamada \u201crevoluci\u00f3n social hutu\u201d de finales de los a\u00f1os cincuenta. Para Mitterrand tambi\u00e9n, existe una especie de equivalencia absoluta \u2013 por lo menos en \u201cesos pa\u00edses\u201d &#8211; entre demograf\u00eda y democracia. La principal virtud de los hutus reside, seg\u00fan \u00e9l, en el hecho de ser el \u201cpueblo mayoritario\u201d, y no m\u00e1s que los miembros de su primer c\u00edrculo, el presidente franc\u00e9s puede concebir un Ruanda \u201cgobernado por los tutsis\u201d sin que ello conlleve un sangriento caos. La Ruanda de hoy proporciona la prueba de que no resulta tan dif\u00edcil, incluso despu\u00e9s de un genocidio, edificar un Estado no-fundado sobre el etnicismo en el cual hab\u00eda sido atrapado por el ocupante belga para sentar mejor su propia dominaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicho esto, para un senegal\u00e9s, ciudadano de un \u201cpa\u00eds del campo\u201d, el informe Duclert es la ocasi\u00f3n para una fructuosa caza al tesoro sobre el funcionamiento de la Fran\u00e7afrique. Por ejemplo, la fuerte relaci\u00f3n personal entre el inquilino del El\u00edseo y cada uno de sus lacayos africanos es un hecho constante. Bokassa llamaba a Giscard \u201cmi pariente\u201d y a de Gaulle \u201cmi pap\u00e1\u201d y sin dejar de saquear de com\u00fan acuerdo a \u00c1frica, Chirac, Sassou-Nguesso y Bongo-padre \u2013 u otros \u2013 se comportaban como una banda de graciosillos, bastante viriles y machos, pero incapaces de matar una mosca. De modo similar, sin ser tan exuberante, \u201cla amistad\u201d ostentosa entre Habyarimana y Mitterrand es determinante para la lectura que este \u00faltimo hace de la situaci\u00f3n en Ruanda. Su hom\u00f3logo aprovecha para obviar h\u00e1bilmente los circuitos de decisi\u00f3n cl\u00e1sicos y obtener casi todo lo que quiere de Francia.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso no es todo, por supuest\u00edsimo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se ve dise\u00f1arse al hilo de las p\u00e1ginas del informe Duclert la visi\u00f3n globalizadora de los estrategas de la Fran\u00e7afrique. Como todos los Estados-clientes de la Fran\u00e7afrique, Ruanda no tiene, visto desde Par\u00eds, ninguna existencia singular. Sus realidades se perciben en funci\u00f3n de un vasto proyecto de dominaci\u00f3n de largo alcance \u2013 por no decir eterno. Es lo que impulsa al general Quesnot a escribir que sacudirse de encima a Habyarimana equivaldr\u00eda a emitir \u201cuna se\u00f1al muy negativa a nuestros aliados africanos\u201d<sup>22<\/sup>, antes de manifestarse con mayor precisi\u00f3n en una nota destinada a Roland Dumas: \u201cLos inconvenientes est\u00e1n claros: nuestra salida ser\u00eda percibida como un abandono de nuestros amigos, como un fracaso de Francia (dijimos: \u2018no permitiremos la toma de Kigali\u2019). La credibilidad de nuestra pol\u00edtica africana quedar\u00eda tocada en una amplia medida. Finalmente, si hay masacres, cosa muy probable, correr\u00edamos el riesgo de que se nos considere responsables\u201d<sup>23<\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Atrae tambi\u00e9n la atenci\u00f3n de Mitterrand sobre los retos ling\u00fc\u00edsticos de la cuesti\u00f3n en estos t\u00e9rminos: \u201cSi no hallamos un medio de presi\u00f3n suficiente para parar a Museveni, que goza del sost\u00e9n brit\u00e1nico impl\u00edcito, el frente de la francofon\u00eda se ver\u00e1 duraderamente da\u00f1ado y puesto en aprietos en esta regi\u00f3n. Al contrario de la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica actual, una etnia tutsi minoritaria se agenciar\u00e1 el poder por la fuerza sobre un conjunto regional Uganda-Ruanda-Burundi\u201d.<sup>24<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Hubert V\u00e9drine resumi\u00f3 todo eso en una f\u00f3rmula aparentemente anodina (\u201cel compromiso global de la seguridad de Francia\u201d), pero que es en realidad una justificaci\u00f3n a priori de las m\u00e1s sangrientas andaduras del neocolonialismo franc\u00e9s. Aplicada al caso de Ruanda, significaba que hab\u00eda que intentarlo todo para detener a los enemigos de un r\u00e9gimen bajo protecci\u00f3n francesa, gentes, por otro lado, extra\u00f1as, hablando ingl\u00e9s y llegadas de un pa\u00eds angl\u00f3fono, Uganda.<\/p>\n\n\n\n<p>Es eso lo que explica la dimensi\u00f3n imponente de los archivos franceses sobre Ruanda, as\u00ed como el ritmo infernal de los \u201cConsejos restringidos\u201d y reuniones ordinarias que le son consagrados.<\/p>\n\n\n\n<p>En la era de las redes sociales, el informe Duclert ha sido mucho m\u00e1s mediatizado que los precedentes. Hay que decir tambi\u00e9n que fue encargado a universitarios por un presidente que no contaba sino con diecis\u00e9is a\u00f1os durante el genocidio. Su conclusi\u00f3n ha sido repetida por todas partes y muchos no se quedar\u00e1n sino con ella: Francia no es c\u00f3mplice de ese genocidio aun cuando \u201cdurante mucho tiempo haya estado al lado de un r\u00e9gimen que animaba las masacres racistas\u201d, luego \u201cpermaneci\u00f3 ciega frente a la preparaci\u00f3n de un genocidio por los elementos m\u00e1s radicales de ese r\u00e9gimen\u201d. Cabe, as\u00ed pues, subrayar \u201cresponsabilidades pesadas y abrumadoras de Francia, imputables en particular a Fran\u00e7ois Mitterrand. Decidir sobre el papel de un Estado en un genocidio no presentando ambig\u00fcedad alguna no pod\u00eda ser nada c\u00f3modo. Es l\u00f3gico suponer que cada palabra de la conclusi\u00f3n del informe se regate\u00f3, sin duda, a veces palmo a palmo, con la autoridad pol\u00edtica. En el mundo tal como va, los miembros de la Comisi\u00f3n de Investigaci\u00f3n\u201d no pod\u00edan razonar fuera de lo real. Resulta, sin embargo, menos comprensible que despu\u00e9s de haber dejado en evidencia, a veces con su punto de desprecio, la acci\u00f3n nefasta del presidente franc\u00e9s y de algunos de sus colaboradores, la Comisi\u00f3n no haya denunciado su complicidad con hombres como el coronel Th\u00e9oneste Bagosora y el historiador Ferdinand Nahimana considerados como dos de los principales arquitectos del Apocalipsis.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la manifestaci\u00f3n de toda la verdad sobre un genocidio es siempre un asunto de larga duraci\u00f3n. No puede surgir sino lentamente, en medio del dolor y de la verg\u00fcenza. \u00bfQui\u00e9n hubiera podido imaginar hace tan solo diez a\u00f1os que dos presidentes franceses peregrinar\u00edan alg\u00fan d\u00eda al Memorial de Gisozi, uno para reconocer, aunque solo fuera de boquilla, \u201cerrores\u201d, el otro para confesarse \u2013 en fin, casi\u2026 en un discurso a la Malraux? \u201c<em>El genocidio franco-africano. \u00bfAcaso haya que juzgar a los Mitterrand?<\/em>\u201d Era, desde 1994, el t\u00edtulo de un libro de <a href=\"https:\/\/fr.wikipedia.org\/wiki\/Pascal_Krop\">Pascal Krop<\/a><sup>25<\/sup>. La pregunta sin duda result\u00f3 estrafalaria para muchos en aquella \u00e9poca. Hoy, ya no lo es y, de por s\u00ed, eso representa un paso hacia adelante. El trabajo de introspecci\u00f3n sobre Ruanda va a continuar su camino en Francia, lo que significa que este tercer informe sobre el genocidio de los tutsis en Ruanda no ser\u00e1 el \u00faltimo. Se puede adelantar en t\u00e9rminos familiares que, a escala de la historia, Mitterrand padre e hijo, Quesnot, Martres, V\u00e9drine y dem\u00e1s no podr\u00e1n irse de rositas.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Notas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>5. Jacques Julliard, cr\u00f3nica semanal, Nouvel Observateur, abril de 1998.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>6. Mehdi B\u00e2, Rwanda, un genocidio franc\u00e9s, L&rsquo;Esprit frappeur, 1997.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>7. Jacques Morel, Francia en el coraz\u00f3n del genocidio de los tutsis, L&rsquo;Esprit frappeur, 2010.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>8. Jean-Paul Gouteux La noche ruandesa: la implicaci\u00f3n francesa en el \u00faltimo genocidio del siglo, Izuba\/L&rsquo;Esprit frappeur 2002. Para rendirle un homenaje, una revista sobre el genocidio de los tutsis en Ruanda lleva ese t\u00edtulo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>9. M\u00e1tenlos a todos: Ruanda, historia de un genocidio \u201csin importancia\u201d documental de Rapha\u00ebl Glucksmann, David Hazan y Pierre M\u00e9zerette 2004.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>10. Un grito de un silencio incre\u00edble, documental de Anne Lain\u00e9, 2003.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>11. Michel Sitbon, citado por Stephen Smith en \u201cLa infamante acusaci\u00f3n de \u201ccomplicidad\u201d de Francia se hace sin pruebas\u201d, Le Monde, 18 de abril de 2004.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>12. Patrick de Saint-Exup\u00e9ry, Lo inconfesable: Francia en Ruanda<\/em>, Les ar\u00e8nes 2004.<\/p>\n\n\n\n<p><em>13. Patrick de Saint-Exup\u00e9ry, C\u00f3mplices de lo inconfesable. Les ar\u00e8nes 2009.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>14. Patrick de Saint-Exup\u00e9ry, La traves\u00eda, Les Ar\u00e8nes-Reporters, marzo del 2021.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>15. Informe Duclert, p\u00e1gina 702.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>16. Ibid.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>17. Informe Duclert, p\u00e1gina 891.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>18. Informe Duclert, p\u00e1gina 774.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>19. Informe Duclert, p\u00e1gina 754.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>20. Informe Duclert, p\u00e1gina 942<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>21. Le Monde, 7 de abril de 2021.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>22. Informe Duclert, p\u00e1gina 232<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>23. Informe Duclert, p\u00e1gina 235.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>24. Ibid.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>25. Pascal Krop, El genocidio franco-africano: \u00a1acaso haya que juzgar a los Mitterand? Jean Claude Latt\u00e8s, 1994.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><em>Segunda parte del art\u00edculo redactado originalmente en franc\u00e9s por\u00a0<a href=\"https:\/\/www.casafrica.es\/es\/persona\/boubacar-boris-diop\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Boubacar Boris Diop<\/a>\u00a0y traducido al espa\u00f1ol por\u00a0<a href=\"https:\/\/www.casafrica.es\/es\/mediateca\/documento\/curriculum-vitae-cv-pedro-manuel-suarez-martin\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Pedro M. Su\u00e1rez<\/a>.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aqu\u00ed se habla de un genocidio, el \u00faltimo del siglo veinte, universalmente reconocido como tal. El mero hecho de ser considerado c\u00f3mplice basta para sumir a alguien en un abismo de infamia. 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