{"id":4005,"date":"2013-12-06T00:38:38","date_gmt":"2013-12-06T00:38:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.esafrica.es\/?p=4005"},"modified":"2021-04-29T13:24:06","modified_gmt":"2021-04-29T13:24:06","slug":"gracias-mandela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.esafrica.es\/fr\/diplomacia-comunicacion-africana\/gracias-mandela\/","title":{"rendered":"Gracias, Mandela"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_4006\" aria-describedby=\"caption-attachment-4006\" style=\"width: 270px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/mandelaun-1-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-4006 \" title=\"Mandela demostr\u00f3 a la clase pol\u00edtica dominante de aquel entonces que era totalmente incorruptible y leal a su pueblo (Imagen: UN Photo\/P Sudhakaran)\" src=\"https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/mandelaun-1-300x200.jpg\" alt=\"Mandela demostr\u00f3 a la clase pol\u00edtica dominante de aquel entonces que era totalmente incorruptible y leal a su pueblo (Imagen: UN Photo\/P Sudhakaran)\" width=\"270\" height=\"180\" srcset=\"https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/mandelaun-1-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/mandelaun-1-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/mandelaun-1-600x400.jpg 600w, https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/mandelaun-1.jpg 900w\" sizes=\"auto, (max-width: 270px) 100vw, 270px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-4006\" class=\"wp-caption-text\">Mandela demostr\u00f3 a la clase pol\u00edtica dominante de aquel entonces que era totalmente incorruptible y leal a su pueblo (Imagen: UN Photo\/P Sudhakaran)<\/figcaption><\/figure>\n<p>Se nos fue el \u00faltimo gran h\u00e9roe del siglo XX. El hombre de la imperturbable sonrisa, ese mismo que pas\u00f3 por encima de las mayores adversidades, el odio m\u00e1s ac\u00e9rrimo, el sistema m\u00e1s execrable basado en los prejuicios de la piel y en la prepotencia de unos pocos. En los \u00faltimos meses, Nelson Mandela presentaba evidentes signos de debilidad, pero segu\u00eda luchando. Su vida no ha sido m\u00e1s que eso, incluso cuando la vejez insta a ceder y dejar que el tiempo y las circunstancias tomen las riendas. \u00c9l nunca pareci\u00f3 abandonar.<\/p>\n<p>El primer presidente de la rep\u00fablica sudafricana, esa potencia que muchos analistas miran hoy como un tigre en expansi\u00f3n, es el mejor ejemplo de que la justicia siempre llega, aunque sea tarde.<\/p>\n<p>Armado de paciencia y de esa fuerza tranquila, inmutable e inapagable, su vida no es m\u00e1s que el reflejo del poder natural de un hombre designado para dirigir a un pueblo, para encontrar la direcci\u00f3n en medio de la confusi\u00f3n y la oscuridad.<\/p>\n<p>Ese coraz\u00f3n, Oh Mandela, cu\u00e1nto habr\u00e1 sufrido y, sin embargo, cu\u00e1nto ha sabido perdonar. Ya entrando en la c\u00e1rcel de Robben Island \u2013ese pedacito de tierra en la costa de Ciudad del Cabo, lo m\u00e1s parecido a un campo de concentraci\u00f3n destinado desde muy temprano al olvido de los rebeldes de las colonias holandesas y brit\u00e1nicas\u2013, ca\u00eda sobre sus hombros el castigo m\u00e1s severo de un r\u00e9gimen enfurecido, ciego, rabioso, inhumano, salvaje hasta el punto de encarcelar a todos los que pod\u00edan representar una amenaza. En Sud\u00e1frica se vivi\u00f3 algo muy parecido al r\u00e9gimen del Tercer Reich alem\u00e1n pero aplicado a la raza negra.<\/p>\n<p>Mandela tuvo que pasar m\u00e1s de 27 a\u00f1os en la c\u00e1rcel. A\u00f1os de incomunicaci\u00f3n y destierro. Una vida dentro de una vida. Un calvario que el gran hombre sudafricano comparti\u00f3 con otras grandes personalidades sudafricanas (entre ellos est\u00e1n Walter Sisulu, Govan Mbeki y Kgalema Motlanthe), y que Mandela supo convertir en un nuevo camino. Una reflexi\u00f3n sobre el uso de la violencia, una profundizaci\u00f3n de su campa\u00f1a de desobediencia civil \u2013que inici\u00f3 en el a\u00f1o 52 dentro del Congreso nacional Africano inspir\u00e1ndose en la experiencia de Gandhi\u2013 y la Carta de libertad del a\u00f1o 1955 en la que reclamaba abiertamente un Estado multirracial.<\/p>\n<p>Los trabajos forzosos eran una rutina. El trato brutal algo cotidiano. Y adem\u00e1s, la sensaci\u00f3n de ser reducido a un simple n\u00famero: el 466\/64 \u2013que las autoridades le atribuyeron a su entrada en la isla de Robben en el a\u00f1o 64\u2013 una realidad. Mandela tuvo que aguantar y vivir con el peor de los tratos. S\u00f3lo pod\u00eda recibir una visita y una carta cada seis meses. En el caso de que las autoridades tuvieran la bondad de permit\u00edrselo.<\/p>\n<p>Sin embargo, ese trato aliment\u00f3 la voluntad y el prestigio de quien combat\u00eda el peor de los sistemas posibles. Fuera de Sud\u00e1frica, Mandela ganaba seguidores y voces de apoyo, mientras que en el interior de su celda diminuta el preso trataba de mantener una disciplina f\u00e9rrea para seguir creciendo. De esta forma se licenci\u00f3 por correspondencia en un programa de Derecho de la Universidad de Londres.<\/p>\n<p>Pero las ense\u00f1anzas y el legado que brinda Nelson Mandela a \u00c1frica y toda la Humanidad no s\u00f3lo se limitan a esa constancia, esa serenidad, ese sentimiento de responsabilidad y de coherencia que \u00e9l aplicaba en su vida cotidiana antes de solicitarlo de igual manera a sus seguidores y su pueblo. Mandela nos ofreci\u00f3 mucho m\u00e1s que eso: demostr\u00f3 a la clase pol\u00edtica dominante de aquel entonces que era totalmente incorruptible y leal a su pueblo.<\/p>\n<p>En 1984 el gobierno de Botha \u2013un presidente autoritario que ve\u00eda como su imagen de racista y supremacista iba creciendo en todo el mundo al mismo tiempo que el apoyo a Nelson Mandela se consolidaba\u2013, trat\u00f3 de acercarse al hombre encarcelado para ofrecerle un \u201ctrato de favor\u201d. La idea era acabar con ese mito indeseable que debilitaba a la casta blanca. As\u00ed pues, se le ofreci\u00f3 a Mandela la libertad para que se estableciera en uno de los \u201csupuestos\u201d territorios aut\u00f3nomos o \u201cbantustanes\u201d entregados a la poblaci\u00f3n negra (verdaderas reservas para africanos aut\u00f3ctonos sin derechos), pero \u00e9l nunca acept\u00f3. Antes de otorgarle la libertad a \u00e9l personalmente hab\u00eda que otorg\u00e1rsela a toda su gente.<\/p>\n<p>[quote]<strong>Ese es el gran mensaje que dio Mandela. Nada puede detener lo que un pueblo exige con determinaci\u00f3n y fe. Y \u00e9l no pod\u00eda defraudar a ese pueblo que, mucho tiempo antes, hab\u00eda sufrido el trato vergonzoso de unos pocos enquistados en el poder.<\/strong>[\/quote]<\/p>\n<p>El desmantelamiento del Estado racista y supremacista sudafricano \u2013ese r\u00e9gimen que subsisti\u00f3 mucho tiempo despu\u00e9s de las verg\u00fcenzas y atrocidades perpetradas por los nazis en la Segunda Guerra Mundial\u2013 se hizo en el a\u00f1o 1990 con la llegada del presidente De Klerk. Era imposible negar lo evidente. Nadie pod\u00eda derrotar esa fuerza de voluntad inquebrantable expuesta por Mandela, sus compa\u00f1eros de lucha y un pueblo entero. Nadie.<\/p>\n<p>As\u00ed es como lleg\u00f3 a crearse la nueva Rep\u00fablica Sudafricana. Nelson Mandela gan\u00f3 las primeras elecciones presidenciales libres en el a\u00f1o 1994 y el Estado sudafricano que hoy conocemos es el fruto de sus principios de reconciliaci\u00f3n y de mutuo reconocimiento. Es el regalo de Mandela para su pueblo. El fruto de una vida entera de lucha.<\/p>\n<p>El devenir de este legado queda hoy en manos del pueblo africano, y, aunque existen todav\u00eda muchos retos sociales y econ\u00f3micos, la gran mayor\u00eda sudafricana goza ahora de libertad y tranquilidad a la hora de escoger su destino. Ese legado es inmensamente valioso, y se le debe en gran parte al hombre de la gran sonrisa.<\/p>\n<p>Se nos fue Mandela, es cierto, pero los gestos de justicia y de entrega de semejante tama\u00f1o nunca se olvidan y siempre se agradecen. Recordemos pues a Mandela, ese hombre que derrot\u00f3 a la locura del odio con la fe de la justicia y la paz.<\/p>\n<p><em>Johari Gautier Carmona&nbsp;(1979) es un escritor y periodista franco-espa\u00f1ol nacido en Par\u00eds (Francia). Actualmente reside en Colombia, tras haber vivido en Barcelona (Espa\u00f1a) y Derby (Inglaterra). Autor de<\/em>El Rey del mambo<em>&nbsp;(Ediciones Irreverentes, 2009), y&nbsp;<\/em>Cuentos hist\u00f3ricos del pueblo africano<em>&nbsp;(Editorial Almuzara, 2010), es miembro del Centro de Estudios Africanos de Barcelona, corresponsal del diario espa\u00f1ol NuevaTribuna.es y fundador de PanoramaCultural.com.co: el primer peri\u00f3dico cultural del departamento del Cesar (en la costa Caribe de Colombia).<\/em><\/p>\n<p>[box]Con motivo de su fallecimiento, Casa \u00c1frica ha puesto en marcha un especial en su p\u00e1gina web dedicado a la figura, la trayectoria y el legado del l\u00edder sudafricano y premio Nobel de la Paz: <a href=\"http:\/\/www.casafrica.es\/mandela.jsp\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">www.casafrica.es\/mandela<\/a>.&nbsp;[\/box]<\/p>\n<p>[google_plusone href=\u00a0\u00bbhttps:\/\/www.esafrica.es\u00a0\u00bb size=\u00a0\u00bbtall\u00a0\u00bb float=\u00a0\u00bbleft\u00a0\u00bb] [twitter style=\u00a0\u00bbvertical\u00a0\u00bb related=\u00a0\u00bbCasaAfrica\u00a0\u00bb float=\u00a0\u00bbleft\u00a0\u00bb lang=\u00a0\u00bbes\u00a0\u00bb]&nbsp;&nbsp; [fblike style=\u00a0\u00bbbox_count\u00a0\u00bb showfaces=\u00a0\u00bbfalse\u00a0\u00bb width=\u00a0\u00bb300&Prime; verb=\u00a0\u00bblike\u00a0\u00bb font=\u00a0\u00bbarial\u00a0\u00bb float=\u00a0\u00bbleft\u00a0\u00bb]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se nos fue el \u00faltimo gran h\u00e9roe del siglo XX. 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