{"id":8280,"date":"2018-11-08T16:14:35","date_gmt":"2018-11-08T16:14:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.esafrica.es\/?p=8280"},"modified":"2025-09-19T19:12:34","modified_gmt":"2025-09-19T18:12:34","slug":"transicion-democratica-en-etiopia-paz-con-eritrea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.esafrica.es\/fr\/economia-desarrollo\/transicion-democratica-en-etiopia-paz-con-eritrea\/","title":{"rendered":"Transici\u00f3n democr\u00e1tica en Etiop\u00eda, paz con Eritrea"},"content":{"rendered":"\n<p>La reconciliaci\u00f3n entre Etiop\u00eda y Eritrea, cuyos gobiernos manten\u00edan un contencioso fronterizo desde el fin de la guerra de dos a\u00f1os (1998-2000), ha rebajado la tensi\u00f3n en una regi\u00f3n de gran inter\u00e9s estrat\u00e9gico. En unas semanas, Etiop\u00eda y Eritrea han reabierto sus respectivas embajadas, restablecido las conexiones a\u00e9reas y telef\u00f3nicas, abierto puestos fronterizos y abandonado el lenguaje beligerante de anta\u00f1o. La paz se firmaba en Yeda, el 16 de septiembre, en un encuentro entre el primer ministro et\u00edope Abiy Ahmed y el presidente eritreo Isaias Afewerki, bajo la tutela del rey saud\u00ed Salman. Un d\u00eda despu\u00e9s, tambi\u00e9n en la ciudad saud\u00ed, Afewerki hac\u00eda las paces con el presidente de Yibuti, Ismail Omar Guelleh. El conflicto entre Eritrea y Yibuti se remontaba a 2008, con la ocupaci\u00f3n eritrea de Ras Doumeira, una zona fronteriza en litigio en la que los dos pa\u00edses libraron una breve guerra.<\/p>\n\n\n\n<p>El acuerdo entre Etiop\u00eda y Eritrea, una de las mejores noticias en a\u00f1os en \u00c1frica, no habr\u00eda sido posible sin otro acontecimiento, que no ha recibido la atenci\u00f3n merecida: la llegada al poder de Abiy a finales de marzo. Abiy fue elegido por la coalici\u00f3n en el poder, el EPRDF (Frente Democr\u00e1tico Revolucionario del Pueblo Et\u00edope), para sustituir en el cargo de primer ministro a &nbsp;Hailemariam Desalegn, que dimiti\u00f3 por su incapacidad de frenar las protestas, masivas desde hac\u00eda m\u00e1s de un a\u00f1o entre las comunidades oromo y ahmara.<\/p>\n\n\n\n<p>Desalegn hab\u00eda llegado al cargo en el a\u00f1o 2012, a la muerte de Meles Zenawi, el carism\u00e1tico l\u00edder del TPLF, el Frente de Liberaci\u00f3n del Pueblo Tigre, la guerrilla que derroc\u00f3 en 1991 al r\u00e9gimen prosovi\u00e9tico de Mengistu Haile Mariam. En los seis a\u00f1os de primer ministro, Desalegn mantuvo las l\u00edneas maestras de su predecesor: una pol\u00edtica econ\u00f3mica desarrollista, que ha atra\u00eddo cuantiosas inversiones for\u00e1neas; una estrecha alianza con Estados Unidos, que considera al r\u00e9gimen et\u00edope como su mejor aliado en el Cuerno de \u00c1frica; una relaci\u00f3n intensa con China; una tutela de Somalia, en ejercicio del papel que se asigna de potencia regional; una enemistad con el r\u00e9gimen eritreo; y un control de la vida pol\u00edtica. Con Desalegn, el crecimiento econ\u00f3mico no baj\u00f3 del 10% anual; se inauguraron grandes infraestructuras, como el metro ligero de Addis Abeba y el tren a Yibuti, construidos por empresas chinas; y mejoraron los par\u00e1metros sociales. Sin embargo, a pesar de decretar el estado de emergencia, el primer ministro fue incapaz de desactivar el descontento, sobre todo de oromos y amharas, ante la asfixiante hegemon\u00eda del ERPD, en manos de la minor\u00eda tigr\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el fin de poner fin al bloqueo pol\u00edtico, que amenazaba la estabilidad de un pa\u00eds de \u201cnacionalidades y pueblos\u201d, seg\u00fan la constituci\u00f3n, los dirigentes de la Organizaci\u00f3n Democr\u00e1tica de los Pueblos de Oromo y del Movimiento Democr\u00e1tico Nacional Amhara, que forman parte de la coalici\u00f3n en el poder, se aliaron para nombrar a Abiy, un oromo, y apartar a los tigr\u00e9, que hab\u00edan dominado desde 1991. El cuarto partido de la coalici\u00f3n, el Movimiento Democr\u00e1tico de los Pueblos del Sur de Etiop\u00eda, tiene escaso protagonismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Abiy sorprendi\u00f3 por su valent\u00eda al liberar a los presos pol\u00edticos, cerrar el centro de detenci\u00f3n de Maekelawi, permitir el retorno de exiliados, suspender el estado de emergencia, levantar las restricciones a Internet y anunciar elecciones plurales en el 2020. En econom\u00eda, defiende una mayor liberalizaci\u00f3n, con la venta de parte del sector p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u201ctransici\u00f3n democr\u00e1tica\u201d emprendida por Abiy, un pol\u00edtico que es comparado con Nelson Mandela por <em>Addis Standard<\/em>, un diario en ingl\u00e9s de la capital, se puede encontrar con la resistencia del TPLF, una formaci\u00f3n en su origen marxista leninista, cuyo acusado car\u00e1cter se forj\u00f3 en los duros a\u00f1os de guerra en las monta\u00f1as del Tigray. De momento, Abiy ha superado la primera prueba al ser nombrado presidente de la coalici\u00f3n en el congreso celebrado a principios de octubre en la localidad sure\u00f1a de Hawassa. Abiy obtuvo 176 votos de los 177 delegados, mientras que el aspirante presentado por el partido tigr\u00e9, Debretsion Gebremichael, solo consigui\u00f3 15 votos. Otro reformista, el viceprimer ministro, Demeke Mekonen, amhara, fue elegido vicepresidente.<\/p>\n\n\n\n<p>Que Abiy haya obtenido el apoyo de los congresistas tigr\u00e9s no significa que su proyecto despierte entusiasmo. Podr\u00eda tratarse, tan solo, de una decisi\u00f3n estrat\u00e9gica del TPLF, cuyos dirigentes mantienen el secretismo de la etapa clandestina, de lucha en el Tigray. Esperar\u00edan, pacientemente, a que el primer ministro se estrellara para intentar retomar el poder.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright\"><a href=\"https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/1-1-1.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/1-1-200x300.jpg\" alt=\"Addis Abeba \" class=\"wp-image-8283\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Addis Abeba, capital de Etiop\u00eda (imagen: Joan Tusell).<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El nacionalismo tigr\u00e9, que ha perdido el protagonismo de los \u00faltimos 27 a\u00f1os en una rep\u00fablica heredera de un imperio centralista, parece estar a la espera de acontecimientos. En cambio, el nacionalismo oromo se muestra reivindicativo, aunque dividido, en busca de su lugar en un pa\u00eds que les ha marginado a pesar de ser, por demograf\u00eda, la primera comunidad. Abiy ha hecho gestos, como permitir el retorno de los exiliados y sacar al Frente de Liberaci\u00f3n Oromo (OLF) de la lista de organizaciones terroristas. Unas medidas elogiadas por un amplio sector del nacionalismo oromo pero rechazadas por una minor\u00eda, que hizo estallar, en junio, una bomba cerca de la tribuna en que interven\u00eda el primer ministro.<\/p>\n\n\n\n<p>En el acuerdo con Eritrea, una apuesta personal de Abiy, ha sido decisiva la mediaci\u00f3n de la monarqu\u00eda saud\u00ed y los Emiratos \u00c1rabes Unidos, que hab\u00edan incrementado sus inversiones, y por tanto su influencia, en la regi\u00f3n. Es una victoria de la diplomacia saud\u00ed, en busca aliados en su enfrentamiento con Qatar y con parte de la comunidad internacional por su intervenci\u00f3n en la guerra del Yemen.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo ganador del acuerdo de paz es el presidente eritreo. Poco trasciende de uno de los reg\u00edmenes m\u00e1s herm\u00e9ticos del mundo, m\u00e1s all\u00e1 de sus continuas proclamas nacionalistas y la represi\u00f3n de cualquier manifestaci\u00f3n de disidencia, incluso en el seno del propio partido en el poder, el Frente Popular por la Democracia y la Justicia (PFDJ). Liberado de la presi\u00f3n que supon\u00eda mantener el estado de guerra con Etiop\u00eda, Afewerki podr\u00eda recortar el tiempo de servicio militar obligatorio, ahora indefinido, uno de los motivos de la huida masiva de los eritreos. A cambio de la paz, habr\u00eda sacrificado a sus aliados de conveniencia, los <em>shebab<\/em> somal\u00edes, y grup\u00fasculos de oposici\u00f3n en Etiop\u00eda y Yibuti. El establecimiento de relaciones diplom\u00e1ticas con Somalia ser\u00eda la certificaci\u00f3n del fin del apoyo eritreo a los islamistas somal\u00edes.<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de Etiop\u00eda, que inicia una transici\u00f3n democr\u00e1tica no exenta de riesgos, en Eritrea no se vislumbran signos, al menos perceptibles desde fuera del reducido n\u00facleo de poder, de que Afewerki vaya a emprender una apertura del r\u00e9gimen. Al contrario, el presidente podr\u00eda salir fortalecido por el previsible levantamiento de las sanciones internacionales.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Antoni Castel es doctor en Ciencias de la Comunicaci\u00f3n y licenciado en Historia. Miembro del Grup d\u2019Estudi de les Societats Africanes (GESA) de la Universitat de Barcelona<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La reconciliaci\u00f3n entre Etiop\u00eda y Eritrea, cuyos gobiernos manten\u00edan un contencioso fronterizo desde el fin de la guerra de dos a\u00f1os (1998-2000), ha rebajado la tensi\u00f3n en una regi\u00f3n de gran inter\u00e9s estrat\u00e9gico. 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