{"id":1426,"date":"2011-12-19T12:57:42","date_gmt":"2011-12-19T12:57:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.esafrica.es\/?p=1426"},"modified":"2025-09-26T10:20:49","modified_gmt":"2025-09-26T09:20:49","slug":"especial-semilla-negra-saudade-de-cesaria-evora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.esafrica.es\/pt-pt\/musica-artes-africa\/especial-semilla-negra-saudade-de-cesaria-evora\/","title":{"rendered":"Especial Semilla Negra: Saudade de Cesaria \u00c9vora"},"content":{"rendered":"<p>Puso voz a la melancol\u00eda, a la morri\u00f1a que en su tierra, el archipi\u00e9lago africano de Cabo Verde, se canta en ritmo de morna. Un quejido \u00edntimo que no entiende de mares ni de fronteras, un dolor hecho canci\u00f3n que all\u00e1 en Argentina llaman tango, en Portugal es fado y aqu\u00ed, en lo m\u00e1s al sur del norte, adopta formas de lo que denominamos flamenco. Amiri Baraka, autor del influyente ensayo<em> Blues people<\/em>, dir\u00eda, sin duda, que muchas de estas m\u00fasicas mutantes son hijas del blues, o al menos hermanas por parte de madre. Diferentes m\u00fasicas, distintas palabras, para definir la banda sonora que ha acompa\u00f1ado durante siglos el trasiego de la poblaci\u00f3n negra por todo el planeta. Y la voz negra que se apag\u00f3 el s\u00e1bado en Mindelo ha hecho como pocas otras por el reconocimiento y el aprecio de la cultura africana m\u00e1s all\u00e1 del horizonte geogr\u00e1fico del continente.<\/p>\n<p>Ocurre a veces que una canci\u00f3n, una m\u00fasica, es capaz de poner en el mapa a un pa\u00eds entero. Y surge una voz que repara la injusticia de tanto olvido. Luego llegar\u00e1n los turistas para sacarse fotos, pero esa es otra historia. El verdadero \u00e9xito de Cesaria \u00c9vora (1941-2011) no puede ni debe medirse solo en funci\u00f3n de sus \u00e9xitos comerciales, que los tuvo, o en los premios, que tambi\u00e9n recibi\u00f3. Porque Cesaria \u00c9vora es un ejemplo efectivo de reconstrucci\u00f3n a trav\u00e9s de la m\u00fasica del genuino orgullo de un pueblo esquinado por la suerte. La morna, la canci\u00f3n trasunto de pesimismo curtida en bares y tabernas de marineros, tierra de nadie, logr\u00f3 durante las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XX lo nunca visto en Cabo Verde. Es conveniente, antes que nada, recordar de qu\u00e9 islas hablamos, qu\u00e9 sociedad habita el lugar y qu\u00e9 destino esperaba a la vuelta de la esquina.<\/p>\n<p>El olor contagioso de la independencia lleg\u00f3 a las diez islas volc\u00e1nicas de Cabo Verde en la ma\u00f1ana del 5 de julio de 1975, apenas once d\u00edas despu\u00e9s de la emancipaci\u00f3n de Mozambique y cuatro meses antes de Angola. Cinco siglos despu\u00e9s de su descubrimiento en 1456, un hecho que desde su origen dibuj\u00f3 el destino h\u00edbrido de las islas luego conocidas como Cabo Verde: la primera noticia sobre su existencia a\u00fan est\u00e1 en disputa entre el explorador genov\u00e9s Antonio da Noli, el viajero portugu\u00e9s Diogo Gomes de Sintra y el navegante veneciano Luis Cadamosto. En todo caso, los tres marineros trabajaban por encargo del infante Henrique, y Portugal sum\u00f3 la conquista. Muy pronto, estas islas quemadas por el sol a poco m\u00e1s de seiscientos kil\u00f3metros de las costas de Dakar, la capital de Senegal, se convirtieron en el primer puerto de parada en las rutas comerciales atl\u00e1nticas hacia Am\u00e9rica y Asia. Y en un importante puerto franco para la trata organizada de esclavos hacia el nuevo continente.<\/p>\n<p>Mitad del siglo XX. Con el Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde, liderado por el pol\u00edtico guineano Am\u00edlcar Cabral, y al calor de la ola independentista en las colonias europeas de \u00c1frica occidental, Cabo Verde busc\u00f3 su rumbo propio. Y un a\u00f1o despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n de los claveles en Portugal naci\u00f3 el pa\u00eds insular m\u00e1s pobre de \u00c1frica. Con la independencia lleg\u00f3 un periodo de tres lustros marcado por gobiernos de partido \u00fanico e inspiraci\u00f3n marxista. Tierra dura, aislada de casi todo, Cabo Verde contempl\u00f3 la creciente emigraci\u00f3n de sus ciudadanos, \u00e9xodo que alcanz\u00f3 unas cifras de espanto. A\u00fan hoy hay m\u00e1s personas de origen caboverdiano viviendo en el extranjero que el actual medio mill\u00f3n escaso de habitantes de archipi\u00e9lago. \u201cTener que quedarse y querer ir, tener que ir y querer quedarse\u201d, dice un popular refr\u00e1n isle\u00f1o.<\/p>\n<p>En 1941, el d\u00eda 27 de agosto, naci\u00f3 Cesaria \u00c9vora, hija del violinista Justino da Cruz y Joana Maria Medina Vaz, cocinera. En una casa de Mindelo, el puerto del norte de San Vicente, la cuarta isla m\u00e1s peque\u00f1a del archipi\u00e9lago (hoy es la segunda m\u00e1s poblada, con setenta mil habitantes). En el humilde hogar de los \u00c9vora se escuchaba m\u00fasica todos los d\u00edas, y la joven Cesaria comenz\u00f3 a cantar al hilo de las primeras emisoras de radio. Primero acompa\u00f1ada por su hermano saxofonista, Lela, en las plazas de la ciudad. Amigo de la familia, el compositor Francisco Xavier da Cruz \u201cB.Leza\u201d escrib\u00eda algunas de las mornas imprescindibles para la memoria colectiva del caboverdiano, mientras las calles eran escenario de la desigualdad y el lamento. \u201cHay muchos lugares en Mindelo que jam\u00e1s he pisado. Los clubes <em>bien<\/em> donde se celebran los bailes de Nochebuena o de Fin de A\u00f1o. He o\u00eddo hablar mucho de ellos, de la plaza mayor, pero jam\u00e1s he sentido nada especial por Pra\u00e7a Nova\u201d, record\u00f3 Cesaria \u00c9vora a su bi\u00f3grafa V\u00e9ronique Montaigne en un libro publicado en 1998. \u201cEn la \u00e9poca de los colonos, mi gente no ten\u00eda derecho a caminar descalza por all\u00ed. En Mindelo, los que no pod\u00edan comprarse unos zapatos deb\u00edan quedarse en la calzada, y s\u00f3lo los que los llevaban puestos pod\u00edan caminar por las aceras\u201d.<\/p>\n<p>Con siete a\u00f1os, Cesaria qued\u00f3 hu\u00e9rfana de padre y fue internada en un colegio de monjas. Un orfanato en el que aprendi\u00f3 a coser, bordar y planchar. Fueron tres a\u00f1os, como otros dos a\u00f1os pas\u00f3 luego como ayudante dom\u00e9stica en una casa <em>bien<\/em>. \u201cQuise dejarlo, jaranear por ah\u00ed; siempre he amado la libertad\u201d.<\/p>\n<p>[quote]<strong>Entre bares baratos y tabernas de marineros viejos, Cesaria \u00c9vora se hizo un primer nombre como cantante de mornas y coladeras, los dos estilos representativos del folclor de Cabo Verde. Cantaba de d\u00eda y de noche, siempre de mesa en mesa, apenas por unos escudos portugueses.<\/strong>[\/quote] Sin m\u00e1s futuro que el amanecer del d\u00eda siguiente, empapada en el aguardiente local que llaman <em>grog<\/em> (y de ah\u00ed viene la expresi\u00f3n \u201cestar grogui\u201d, h\u00e1gase usted la idea). A la reina de la morna, eso ya era indiscutible, la salud pas\u00f3 factura. Y no fue barata. En 1975, el a\u00f1o de la independencia, Cesaria \u00c9vora decidi\u00f3 retirarse a su casa. Deprimida, desencantada por la vida mala que da la m\u00fasica, se hundi\u00f3 en la oscuridad durante una d\u00e9cada. Atr\u00e1s quedaron muchas noches de fiesta y las primeras actuaciones en las estaciones de radio insulares, Radio Clube de Mindelo y Radio Barlovento. Y una primera grabaci\u00f3n producida en Rotterdam (Holanda) por el sello Casa Silva. Un disco con cuatro canciones: la morna de B.Leza <em>Oriondina<\/em>, dos coladeras, <em>Ganha poco vive bem<\/em> y <em>Quen tem odio<\/em>, y una pieza instrumental interpretada por el conjunto del guitarrista Frank Cavaquinho.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Videoclip de Saudade<\/strong><br \/>\n<iframe loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.youtube.com\/embed\/E_7BV-IuyKI\" width=\"450\" height=\"335\" frameborder=\"0\"><\/iframe><\/p>\n<p>A finales de los a\u00f1os ochenta, el cantante y empresario Bana consigui\u00f3 romper el aislamiento. Invit\u00f3 a Cesaria \u00c9vora a la inauguraci\u00f3n de un restaurante en Lisboa y all\u00ed fue donde su voz tr\u00e9mula volvi\u00f3 a ser escuchada. Y a ser querida desde la primera noche. De la Lisboa antigua que de ni\u00f1a escuchaba en fados de Am\u00e1lia Rodrigues, la cantante caboverdiana acept\u00f3 viajar a Par\u00eds con ayuda del que con los a\u00f1os se convirti\u00f3 en su protector, su amigo: Jos\u00e9 da Silva. Con \u00e9l lleg\u00f3 una trilog\u00eda esplendorosa (<em>La diva aux pieds nus<\/em>, grabado en Par\u00eds en 1998; <em>Mar azul<\/em>, de 1991; y <em>Miss Perfumado<\/em>, del a\u00f1o siguiente), tres discos que convirtieron a las an\u00f3nimas islas de Cabo Verde en uno de los epicentros de las m\u00fasicas \u00e9tnicas. Sonidos africanos y latinos que iban a conquistar un lugar destacado en los anaqueles de las tiendas de discos en Europa y Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>El reinado en vida de Cesaria \u00c9vora se mantuvo durante dos d\u00e9cadas. De los primeros recitales en Francia y Holanda, cuando el p\u00fablico era principalmente colonia emigrante caboverdiana, su m\u00fasica envolvente termin\u00f3 por conquistar el mundo. No hubo concierto de m\u00fasicas \u00e9tnicas, semana de jazz o fiesta con sabor africano que no so\u00f1ara con sumar a sus noches la voz de Cabo Verde, la voz de Cesaria \u00c9vora. En Nueva York, artistas como David Byrne o Madonna asist\u00edan a sus actuaciones. El m\u00fasico yugoslavo Goran Bregovic grab\u00f3 con ella la canci\u00f3n <em>Ausencia<\/em> para la pel\u00edcula <em>Underground<\/em>, del director Emir Kusturica. Y el brasile\u00f1o Caetano Veloso le pidi\u00f3 ayuda para completar un tema para el disco ben\u00e9fico <em>Red, Hot &amp; Rio<\/em> impulsado para alertar sobre los riesgos del sida. Los discos grandes <em>Cesaria<\/em> (1995), <em>Cabo Verde (<\/em>1997), <em>Caf\u00e9 Atl\u00e1ntico<\/em> (1999) y <em>S\u00e3o Vicente di Longe<\/em> (2001) marcaron la madurez de su obra. La consagraci\u00f3n mundial plena lleg\u00f3 a Cesaria \u00c9vora en 2002, a\u00f1o de la publicaci\u00f3n de sendos \u00e1lbumes antol\u00f3gicos con sus \u00e9xitos. Al a\u00f1o siguiente grab\u00f3 <em>Quem pode<\/em> con su compatriota Teofilo Chantre para pedir la anulaci\u00f3n de la deuda a los pa\u00edses africanos. En 2004 obtuvo el Grammy al mejor disco de world music de la temporada por <em>Voz d\u00b4amor<\/em>, en abril de ese a\u00f1o grab\u00f3 un gran concierto en el teatro Grand Rex de Par\u00eds y despu\u00e9s recibi\u00f3 la Legi\u00f3n de Honor de Francia.<\/p>\n<p>La \u00faltima etapa de Cesaria \u00c9vora estuvo muy condicionada por la salud. Hab\u00eda dejado de beber, pero segu\u00eda fumando de manera compulsiva y comiendo mal. En 2008 sufri\u00f3 un derrame cerebral tras un concierto en Australia y, dos a\u00f1os despu\u00e9s, tuvo una crisis cardiaca en Par\u00eds. Fue sumando colaboraciones con el senegal\u00e9s Isma\u00ebl L\u00f4, el pianista japon\u00e9s Ryuichi Sakamoto, la brasile\u00f1a Marisa Monte o los cubanos Compay Segundo y Chucho Vald\u00e9s. Hasta que el pasado 23 de septiembre, su disquera Lusafrica anunci\u00f3 desde Par\u00eds la retirada de la diva de los pies desnudos. Y seg\u00fan prescripci\u00f3n m\u00e9dica, la retirada deb\u00eda ser total. Se anul\u00f3 la gira internacional prevista. Hab\u00eda motivos para tanta urgencia: esa misma tarde, Cesaria \u00c9vora volvi\u00f3 a sufrir una crisis grave. De vuelta a Cabo Verde, la cantante so\u00f1aba con la vida en el campo, con el descanso, con el disfrute cotidiano de sus dos hijos y sus dos nietos. Pero su vida de leyenda no dio para m\u00e1s: falleci\u00f3 a las 11.20 horas del s\u00e1bado, aquejada de una grave crisis cardiorrespiratoria en el hospital Baptista de Sousa. El ministro de Cultura y l\u00edder del conjunto Simentera, M\u00e1rio L\u00facio, confirm\u00f3 la noticia a mediod\u00eda. El Gobierno de Cabo Verde decret\u00f3 dos d\u00edas de luto nacional hasta el entierro del martes en Mindelo. Antes, el pueblo podr\u00e1 despedirla en la casa familiar de la calle Ferreira Fortes, all\u00ed donde recibi\u00f3 por a\u00f1os a vecinos, amigos y turistas de ocasi\u00f3n. Siempre descalza, su primera se\u00f1al de libertad. \u201cCon amplio vestido de flores, ancha, desarreglada, en enaguas\u201d, describi\u00f3 su bi\u00f3grafa, \u201csentada en la entrada del comedor, un cuartito cuadrado en el que recibe a la habitual oleada de gentes de paso, diletantes, primos y comensales imprevistos\u201d.<\/p>\n<p><em>Carlos Fuentes es el autor de <\/em>Semilla Negra<em>. Periodista y cr\u00edtico musical, durante las \u00faltimas dos d\u00e9cadas ha publicado art\u00edculos, entrevistas y reportajes sobre las m\u00fasicas africanas en peri\u00f3dicos nacionales y en <\/em><em>revistas especializadas como <\/em>Rockdelux<em> o <\/em>Serie B<em>.<\/em><\/p>\n<p>[google_plusone href=&#8221;https:\/\/www.esafrica.es&#8221; size=&#8221;tall&#8221; float=&#8221;left&#8221;] [twitter style=&#8221;vertical&#8221; related=&#8221;CasaAfrica&#8221; float=&#8221;left&#8221; lang=&#8221;es&#8221;]\u00a0\u00a0 [fblike style=&#8221;box_count&#8221; showfaces=&#8221;false&#8221; width=&#8221;300&#8243; verb=&#8221;like&#8221; font=&#8221;arial&#8221; float=&#8221;left&#8221;]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Puso voz a la melancol\u00eda, a la morri\u00f1a que en su tierra, el archipi\u00e9lago africano de Cabo Verde, se canta en ritmo de morna. 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