{"id":33114,"date":"2025-09-02T08:00:00","date_gmt":"2025-09-02T07:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.esafrica.es\/?p=33114"},"modified":"2025-09-19T08:32:07","modified_gmt":"2025-09-19T07:32:07","slug":"la-vida-entre-libros-i-germinacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.esafrica.es\/pt-pt\/cultura-y-educacion\/la-vida-entre-libros-i-germinacion\/","title":{"rendered":"La vida entre libros (I): Germinaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>Alguna vez me han preguntado por mis lecturas tempranas en la adolescencia y juventud. No suelo pedir cuestionarios previos a mis entrevistadores, y as\u00ed, a bote pronto y en directo, la respuesta resulta dif\u00edcil por prolija. Y salgo del paso con generalidades, a veces imprecisas. Pero ahora, con sosiego, lo reconozco: debo a los libros cuanto soy, si algo soy. M\u00e1s de medio siglo leyendo a diario. M\u00e1s de medio siglo escribiendo cada d\u00eda. Tiempo propicio para volver la mirada en busca de la semilla original que germin\u00f3 y es planta, de esa chispa que motiv\u00f3 la obsesi\u00f3n, de la espoleta que deton\u00f3 la andadura. Me recuerdo a m\u00ed mismo leyendo siempre, cuanto estaba a mi alcance: en Al\u00e9n (distrito de Niefang), mi pueblo, <em>Tarz\u00e1n<\/em> y <em>Vidas<\/em> <em>ejemplares<\/em>, colecci\u00f3n de biograf\u00edas de santos que me tra\u00eda el P. Francisco Oscoz, el misionero que evangelizaba mi comarca por entonces y dorm\u00eda en nuestra casa, la m\u00e1s decente del contorno; y cuando ven\u00eda de vacaciones, tambi\u00e9n mi hermano Jes\u00fas, seminarista en Banap\u00e1. Me impresionaron sobremanera el renunciamiento del Padre Dami\u00e1n, el h\u00e9roe de Molokai; la sencillez de Mart\u00edn de Porres (Fray Escoba) y el empe\u00f1o denodado de Pedro Claver, el ap\u00f3stol de los esclavos, cuyo sepulcro visit\u00e9 muchos a\u00f1os despu\u00e9s, en 2022, durante mi breve paso por Cartagena de Indias (Colombia). Recuerdo que esas biograf\u00edas ilustradas, en forma de tebeo, estaban editadas por la Editorial Novarro, de M\u00e9xico; lo cual me llenar\u00eda de asombro luego, tras descubrir que en aquel tiempo M\u00e9xico apenas ten\u00eda relaci\u00f3n alguna con el r\u00e9gimen del general <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Francisco_Franco\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Franco<\/a>. Pero son inescrutables los caminos del Se\u00f1or. Casi llegu\u00e9 al misticismo de tanto querer parecerme a aquellos esforzados personajes que entregaban su vida con abnegaci\u00f3n tan sublime, sobre todo si eran ni\u00f1os y j\u00f3venes como santo Dominguito de Val, santa Mar\u00eda Goretti o san Luis Gonzaga, quien concitaba mi especial devoci\u00f3n porque pod\u00eda verle y mirar sus ojos todos los d\u00edas: su imagen presid\u00eda el altar de la capilla al ser el patr\u00f3n de mi pueblo. Ya en el colegio de Niefang, el P. Mois\u00e9s del Rey, superior de la Misi\u00f3n, nos hac\u00eda leer el <em><a href=\"https:\/\/it.wikipedia.org\/wiki\/Martirologio_Romano\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Martirologio Romano<\/a><\/em>, otra colecci\u00f3n de vidas edificantes que me dejaban apabullado, ya no ni\u00f1os sino hombres heroicos -y alguna mujer- con una fe tan s\u00f3lida que nada quebrantaba, y prefer\u00edan soportar tremendos suplicios antes que renegar. Tambi\u00e9n le\u00ed <em>Marcelino, pan y vino<\/em>, de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_S%C3%A1nchez-Silva_y_Garc%C3%ADa-Morales\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Jos\u00e9 Mar\u00eda S\u00e1nchez-Silva<\/a>; <em>Jerom\u00edn<\/em>, del Padre Coloma; <em><a href=\"https:\/\/www.amazon.es\/Camino-Recto-Seguro-Llegar-Cielo\/dp\/1021164747\/ref=sr_1_1?adgrpid=1310618295977422&amp;dib=eyJ2IjoiMSJ9.k8903LQH6fLNgQqRmfaOjVCALLcRPJLHgQAFx5o7oZk.BlO83uO6bHuCgbRhzdzpo-iMYtITmeZ_forkHzDFvaw&amp;dib_tag=se&amp;hvadid=81913732411734&amp;hvbmt=be&amp;hvdev=c&amp;hvlocphy=164474&amp;hvnetw=o&amp;hvqmt=e&amp;hvtargid=kwd-81913882346084%3Aloc-170&amp;hydadcr=15327_1864558&amp;keywords=camino+recto+y+seguro+para+llegar+al+cielo&amp;mcid=4506c31615373a68ab0f0fcf991bf257&amp;msclkid=4a1f63ccaf8e15b4ff410b446fe3ae3d&amp;qid=1753792625&amp;sr=8-1\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Camino recto y seguro para llegar al cielo<\/a><\/em>, de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Antonio_Mar%C3%ADa_Claret\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">san Antonio Mar\u00eda Claret<\/a>, y algunos otros cuyos t\u00edtulos he olvidado. No descarto que aquellas virtudes asentasen definitivamente en m\u00ed cualidades como sinceridad, tenacidad y firmeza, que ya admiraba en mi padre y en cuantos mayores conformaron mi ni\u00f1ez. Los estudios eran m\u00e1s rigurosos cuando inici\u00e9 el bachillerato en La Salle, en Bata. Apenas ten\u00eda tiempo -o no hab\u00eda aprendido a administrarlo todav\u00eda-, y le\u00eda casi exclusivamente los textos obligatorios en el curr\u00edculo: fragmentos de los cl\u00e1sicos m\u00e1s renombrados del Siglo de Oro, \u201cNociones\u201d (sic) de Geograf\u00eda e Historia de Espa\u00f1a, aunque descubr\u00ed tebeos menos estrictamente religiosos, aunque con parecido sesgo doctrinario: <em>El Cid Campeador<\/em>, <em>El llanero solitario<\/em>, <em>Haza\u00f1as del Oeste,<\/em>\u00a0<em>El Jabato, El guerrero del antifaz<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegu\u00e9 a Espa\u00f1a en 1965, con 14 a\u00f1os, dos despu\u00e9s del asesinato de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/John_F._Kennedy\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">John F. Kennedy<\/a>. Supongo que los mayores lo sab\u00edan, porque algunos, como mi padre, escuchaban la radio y las noticias circulaban despu\u00e9s por todo R\u00edo Muni transmitidas de boca en boca; pero he de confesar que yo no me hab\u00eda enterado de aquel magnicidio que, de alguna manera, marcar\u00eda parte de la vida de mi generaci\u00f3n, sin importar d\u00f3nde cada cual viviese o su origen cultural primigenio. Los \u00fanicos acontecimientos importantes que tra\u00eda en mi memoria eran la muerte del papa <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Juan_XXIII\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Juan XXIII<\/a>, llorada como propia en mi mundo conocido, aunque sin llegar al terror\u00edfico estupor que produjo el ins\u00f3lito fallecimiento de su antecesor, <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/P%C3%ADo_XII\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">P\u00edo XII<\/a>. \u201c\u00bfPuede morir el papa?\u201d, gem\u00eda la gente desde el suelo presa de s\u00fabita conmoci\u00f3n, voceando hist\u00e9rica sus maldades ocultas mientras se tiraban de los pelos untados de ceniza en profunda expresi\u00f3n de duelo. En serio: los lugare\u00f1os descubrieron de repente a los ad\u00falteros y ladrones de cabras y gallinas, al aventar a gritos sus pecados los propios malhechores, s\u00fabitamente arrepentidos por temor a que el inminente fin de los tiempos les pillase en pecado mortal. Ten\u00eda una idea nebulosa de la existencia de un gran pa\u00eds en Am\u00e9rica cuyo dirigente, el <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Dwight_D._Eisenhower\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">general Esinower<\/a> (<em>sic<\/em> en Guinea), se hab\u00eda desplazado hasta Madrid poco antes para cumplimentar al Caudillo; en mi ingenuidad de imp\u00faber colonizado, ello significaba que Franco deb\u00eda ser el hombre m\u00e1s poderoso del mundo: si el presidente de una naci\u00f3n tan poderosa solo ten\u00eda el rango de general y el Caudillo de Espa\u00f1a era general\u00edsimo de los Ej\u00e9rcitos de Tierra, Mar y Aire, era perfectamente l\u00f3gico que se desplazase hasta el <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Palacio_Real_de_El_Pardo\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Palacio de El Pardo<\/a> para rendirle honores. El tiempo, y las parcas aunque reveladoras pistas del profesor Francisco Puerto, que nos daba Formaci\u00f3n del Esp\u00edritu Nacional -\u201dpol\u00edtica\u201d en nuestra jerga estudiantil-, ir\u00edan llenando los extensos lagos, no lagunas, de aquel ni\u00f1o que iba descubriendo con asombro las inextricables realidades que le circundaban, consciente de sus desventajas en ese microcosmos que era el Colegio San Jos\u00e9 de Calasanz en que hab\u00eda aterrizado gracias al empe\u00f1o de mi hermano Jes\u00fas, estudiante de Teolog\u00eda en la <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Universidad_Pontificia_de_Salamanca\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Universidad Pontificia de Salamanca<\/a>, y a la generosidad de aquellos religiosos. Aunque, en rigor, deber\u00eda decir \u201cdesembarcado\u201d, puesto que hab\u00eda llegado en barco, el <em>Domine-Valencia<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Deseaba saber. A fin de cuentas, para ello me hab\u00edan enviado mis padres. Me esforzaba en el estudio, y, sin ser brillante -otros destacaban m\u00e1s en mi curso-, mi nombre figuraba alg\u00fan mes en el cuadro de honor. Asimilaba mejor las materias de Letras, sacaba peores notas en Ciencias y, aunque entonces no ten\u00eda ni idea de lo que deseaba ser de mayor, esa circunstancia fue decantando las opciones. Apenas llegu\u00e9, supe que profesores y colegiales me acog\u00edan con un entusiasmo que albergaba una secreta ilusi\u00f3n: era \u201cla gran esperanza negra\u201d que llenar\u00eda las vitrinas del Colegio con un mont\u00f3n de trofeos. Y aunque el profesor de Educaci\u00f3n F\u00edsica -capit\u00e1n del Ej\u00e9rcito- se aplic\u00f3 en ello con porf\u00eda, pronto fui decepci\u00f3n: nunca hab\u00eda jugado al f\u00fatbol y \u201csu <a href=\"https:\/\/www.casafrica.es\/es\/persona\/salif-keita\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Salif Keita<\/a>\u201d -maliense que entonces triunfaba en el cercano Mestalla- result\u00f3 que ni daba pie con bola. Mi torpeza, junto a mi baja estatura, tampoco me destinaban a ser una figura del baloncesto. Era incapaz de acercarme siquiera al et\u00edope <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Abebe_Bikila\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Abebe Bikila<\/a>, primer atleta en ganar la marat\u00f3n dos veces, desconocido para m\u00ed, pero imagen ic\u00f3nica presente en todas las bocas y mentes tras su haza\u00f1a en la&nbsp;<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Juegos_Ol%C3%ADmpicos_de_Tokio_1964\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">XVIII Olimpiada<\/a>, celebrada en Tokio un a\u00f1o antes de mi desembarco. M\u00e1s de una vez me lastim\u00e9 las posaderas tratando de saltar el potro. Nada tiene entonces de extra\u00f1o que se disipase el entusiasmo ante aquel \u201cnegrito\u201d (y lo era de verdad, por edad y complexi\u00f3n) in\u00fatil para cuanto se esperaba de \u00e9l. Eso s\u00ed, gan\u00e9 alguna carrera de 100 metros lisos en una de las competiciones intercolegiales, pero fracas\u00e9 estrepitosamente en las de obst\u00e1culos y 200 metros lisos. Aunque en realidad nadie me lo ech\u00f3 en cara y todo fue discreci\u00f3n al respecto -si acaso alguna bromita punzante de alg\u00fan compa\u00f1ero zumb\u00f3n-, me sent\u00ed verdaderamente avergonzado por aquel chasco clamoroso: fui consciente de haber decepcionado a todos. Bochornosos fracasos que quebrantaron mi autoestima, activaron la noci\u00f3n de ser un \u201cbicho raro\u201d y aumentaron la sensaci\u00f3n de soledad. Pero, al mismo tiempo, estimular\u00edan los esfuerzos en otros campos, en una huida hacia adelante para escapar de la visi\u00f3n estereotipada del \u201cnegrito-vago-est\u00fapido-in\u00fatil\u201d que llevaba sellada en la mente desde mi m\u00e1s tierna infancia en el origen colonial.<\/p>\n\n\n\n<p>Hablo de soledad: sensaci\u00f3n prevalente durante mi adolescencia. Ven\u00eda de una familia muy extensa, rodeado de abuelos, t\u00edos, hermanos y un sinf\u00edn de primos hermanos; uno de ellos ser\u00eda embajador en Espa\u00f1a; todos ellos me procuraron un ambiente familiar sereno y, como he dicho siempre, fui un ni\u00f1o feliz. Cualquiera que conociera a mis mayores -y hay en Espa\u00f1a testigos de ello, religiosos y seglares, espa\u00f1oles y guineoecuatorianos- certificar\u00e1 conmigo que fueron personas de una rectitud moral inquebrantable, rigurosos cumplidores del deber, severos, sensatos, con un gran sentido de la responsabilidad y de la dignidad. Hubiese deseado parecerme a ellos. Y puedo asegurar que, al menos, intentaron trasladar tales valores a sus once hijos. En cualquier caso, siempre fueron mi br\u00fajula permanente en la vida procelosa que me aguardaba, aunque entonces no pudiera siquiera intuirlo. La realidad es que me encontr\u00e9 en un ambiente muy distinto. No por la comida, que no me fue extra\u00f1a; tampoco por la compa\u00f1\u00eda, al estar habituado a tratar con blancos; tampoco por el clima, no demasiado riguroso en la regi\u00f3n levantina. Pero era el \u00fanico negro en un colegio con m\u00e1s de mil estudiantes, desde primaria al curso preuniversitario, entre externos, internos y mediopensionistas, todos curioseando alborotados a mi alrededor. Ni\u00f1os y j\u00f3venes que jam\u00e1s hab\u00edan tenido a un negro cerca, su cabeza llena de prejuicios y estereotipos, que me asaltaban con simp\u00e1tica -para ellos- impertinencia: tocaban mi pelo para palpar su tersura, rozaban mi piel y miraban sus dedos para ver si hab\u00edan quedado tiznados, deseaban saber c\u00f3mo se vive encaramado a los \u00e1rboles\u2026, absurdo proceder chocante para m\u00ed. Tard\u00e9 en comprenderlo y asumirlo: era normal, si cuanto \u201csab\u00edan\u201d sobre \u00c1frica se reduc\u00eda a lo que ve\u00edan en las pel\u00edculas de Tarz\u00e1n, en los graciosos -para ellos- anuncios que publicitaban los productos a base de chocolate en la televisi\u00f3n, entonces en blanco y negro para m\u00e1s <em>inri, <\/em>y las im\u00e1genes de crueldad inusitada que proyectaban los noticiarios sobre las guerras de Congo y Biafra (Nigeria), las rebeliones de los mau-mau en Kenia, las sangrientas revueltas de los negros en Sud\u00e1frica, en las colonias portuguesas y en Estados Unidos. Todo ello presentado desde el prisma conveniente a los intereses ideol\u00f3gicos, pol\u00edticos y econ\u00f3micos del r\u00e9gimen franquista. S\u00ed, en alg\u00fan momento comprend\u00ed que las reacciones de mis condisc\u00edpulos eran las naturales ante cuanto ve\u00edan y o\u00edan. Pero no sab\u00eda c\u00f3mo gestionarlo. Carec\u00eda de criterio por las mismas razones, si bien herv\u00eda mi sangre al intuir que las cosas no eran como las contaban y presentaban, pues desconoc\u00eda ese nivel de violencia en mi sociedad originaria. Los negros no somos as\u00ed, me dec\u00eda; deb\u00eda existir alguna causa que provocaba enfrentamientos tan absurdos, tan enconados. Aunque sin argumentos que oponer, instintivamente me negaba, adem\u00e1s, a dar por sentada la etiqueta de salvajismo cong\u00e9nito que se arrojaba sobre mi raza. \u00bfQu\u00e9 hacer? \u00bfA qui\u00e9n contar mis cuitas? \u00bfCon qui\u00e9n desahogar tanta angustia? Opt\u00e9 por callar, ensimismado, y creci\u00f3 la sensaci\u00f3n de soledad. Sin ser consciente de ello todav\u00eda, se estaba conformando esta andadura en lo m\u00e1s profundo de mi ser.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Art\u00edculo de <a href=\"https:\/\/www.casafrica.es\/es\/persona\/donato-ndongo\" data-type=\"link\" data-id=\"https:\/\/www.casafrica.es\/es\/persona\/donato-ndongo\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Donato Ndongo-Bidyogo<\/a>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alguna vez me han preguntado por mis lecturas tempranas en la adolescencia y juventud. No suelo pedir cuestionarios previos a mis entrevistadores, y as\u00ed, a bote pronto y en directo, la respuesta resulta dif\u00edcil por prolija. Y salgo del paso con generalidades, a veces imprecisas. 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