{"id":35166,"date":"2025-11-03T13:15:55","date_gmt":"2025-11-03T12:15:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.esafrica.es\/?p=35166"},"modified":"2025-11-03T13:26:14","modified_gmt":"2025-11-03T12:26:14","slug":"zoe-wicomb-la-autora-sudafricana-que-entendio-las-contradicciones-del-ser-humano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.esafrica.es\/pt-pt\/cultura-y-educacion\/zoe-wicomb-la-autora-sudafricana-que-entendio-las-contradicciones-del-ser-humano\/","title":{"rendered":"Zo\u00eb Wicomb, la autora sudafricana que entendi\u00f3 las contradicciones del ser humano"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Wicomb ser\u00e1 recordada como una de las escritoras m\u00e1s audaces e innovadoras de Sud\u00e1frica. Roger Palmer<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>El primer libro de <a href=\"https:\/\/youtu.be\/FtW2Lmz8VDw\">Zo\u00eb Wicomb<\/a>, <em>You Can\u2019t Get Lost in Cape Town<\/em> (\u00abNo puedes perderte en Ciudad del Cabo\u00bb, 1987), recorre distintos episodios de la vida de una escritora, Frieda Shenton. No es muy distinta de la propia Wicomb, aunque tampoco id\u00e9ntica: hija de Namaqualand, Sud\u00e1frica, graduada por la actual Universidad del Cabo Occidental, expatriada en el Reino Unido y con una relaci\u00f3n ambigua, aunque profundamente afectiva, con su tierra natal.<\/p>\n\n\n\n<p>La obra deja entrever una reflexi\u00f3n autocr\u00edtica sobre los costes de escribir: hacerlo sobre lo que uno sabe \u2014o sobre qui\u00e9nes conoce\u2014 puede ser tanto un acto de amor como un gesto que otros perciban como una forma de explotaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/images.theconversation.com\/files\/696736\/original\/file-20251016-76-84wjye.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"237\" height=\"345\" src=\"https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-35167\" srcset=\"https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image.jpeg 237w, https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-206x300.jpeg 206w\" sizes=\"auto, (max-width: 237px) 100vw, 237px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/images.theconversation.com\/files\/696736\/original\/file-20251016-76-84wjye.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Cubierta de Feminist Press<\/p>\n\n\n\n<p>El cap\u00edtulo final \u2014o relato, pues el estatus del libro como novela, memorias o colecci\u00f3n de cuentos sigue siendo discutible\u2014 se titula \u00abA Trip to the Gifberge\u00bb (<em>\u00abUn viaje a las Gifberge\u00bb<\/em>). El t\u00edtulo alude a la cordillera que aparece al fondo de la fotograf\u00eda de una joven Wicomb en una polvorienta carretera del Cabo Norte, imagen que adorna la <a href=\"https:\/\/openlibrary.org\/works\/OL114087W\/You_can%27t_get_lost_in_Cape_Town?edition=youcantgetlostin0000wico\">portada<\/a> del libro y que fue tomada por su pareja, el artista <a href=\"https:\/\/rogerpalmer.co.uk\/biography\">Roger Palmer<\/a>). En ese episodio, mientras Frieda discute con su madre en lo alto de las monta\u00f1as \u2014sobre una protea, la flor nacional de Sud\u00e1frica, y sobre qui\u00e9n tiene derecho a definir su simbolismo\u2014, la se\u00f1ora Shenton acusa a su hija escritora de haber utilizado, de forma descarada o incluso vergonzosa, las historias familiares para hacerse un nombre.<\/p>\n\n\n\n<p>La madre, que la acusa de inclinaciones matricidas en su trabajo como escritora \u2014su muerte ya hab\u00eda aparecido en una historia escrita por Frieda que figuraba en un cap\u00edtulo anterior del libro\u2014, le dice:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abMe has matado una y otra vez. No hac\u00eda falta que tambi\u00e9n te inventaras mi muerte\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta historia aborda los temas que Wicomb seguir\u00eda explorando a lo largo de una obra que creci\u00f3 lentamente, pero con una profundidad y un impacto extraordinarios durante las cuatro d\u00e9cadas siguientes. Regres\u00f3 una y otra vez a la compleja tensi\u00f3n entre los impulsos de contar las historias de los dem\u00e1s y el deseo de revelar la verdad esencial sobre uno mismo.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Proyectos de este tipo son siempre ingenuos o comprometidos, arrogantes y a la vez frustrantes. La vida es demasiado compleja, y las vidas sobre las que Wicomb escribi\u00f3 con mayor frecuencia estaban determinadas por fuerzas que escapaban al control individual. Se desarrollaban en el convulso contexto sociopol\u00edtico de la Sud\u00e1frica <a href=\"https:\/\/www.britannica.com\/place\/South-Africa\/British-occupation-of-the-Cape\">colonial<\/a>, del <a href=\"https:\/\/sahistory.org.za\/article\/history-apartheid-south-africa\">apartheid<\/a> y el periodo <a href=\"https:\/\/theconversation.com\/topics\/post-apartheid-17008\">posapartheid<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida transcurre en las grietas, a contracorriente, bajo el radar. Era en el humor negro, en los absurdos y en los peque\u00f1os triunfos cotidianos donde las ficciones de Wicomb encontraban su deleite. \u00abA Trip to the Gifberge\u00bb condensa todos esos temas, pero tambi\u00e9n la cualidad \u2014la textura, la sensaci\u00f3n\u2014 de la escritura de Wicomb de un modo admirable. Aunque en apariencia realista, su prosa es mucho m\u00e1s matizada y metaf\u00f3rica de lo que parece a simple vista.<a href=\"https:\/\/images.theconversation.com\/files\/698932\/original\/file-20251028-56-1bg6tl.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Su escritura nunca teme ser \u00abcr\u00edtica con aquello que amas y de lo que formas parte\u00bb, como me dijo en la entrevista que cierra <em>Race, Nation, Translation<\/em>, una recopilaci\u00f3n de sus extraordinarios ensayos que tuve el privilegio de editar junto a ella. Quiz\u00e1s esa sea la lecci\u00f3n que Frieda nos deja en esa sorprendente \u00f3pera prima.<\/p>\n\n\n\n<p>Una lecci\u00f3n que, seg\u00fan la propia Wicomb, aprendi\u00f3 de la escritora sudafricana <a href=\"https:\/\/www.britannica.com\/biography\/Bessie-Emery-Head\">Bessie Head<\/a>, exiliada en la vecina Botsuana. Wicomb la <a href=\"https:\/\/yalebooks.yale.edu\/book\/9780300226171\/race-nation-translation\/\">describi\u00f3<\/a> como \u00abla \u00fanica mujer de color que, en la \u00e9poca en que yo intentaba escribir, hab\u00eda conseguido publicar sus obras\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La propia Wicomb abandon\u00f3 Sud\u00e1frica a finales de la d\u00e9cada de 1960 para exiliarse en el Reino Unido. No ve\u00eda futuro para s\u00ed misma en un pa\u00eds sometido al r\u00e9gimen del <em>apartheid<\/em> y que a\u00fan no hab\u00eda experimentado el auge de la pol\u00edtica de la <a href=\"https:\/\/sahistory.org.za\/article\/black-consciousness-movement-bcm\">conciencia negra<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Wicomb <a href=\"https:\/\/yalebooks.yale.edu\/book\/9780300226171\/race-nation-translation\/\">cont\u00f3<\/a> que la novela de Bessie Head, <a href=\"https:\/\/www.britannica.com\/topic\/Maru\"><em>Maru<\/em><\/a> (1971), le dio \u00abel valor, o quiz\u00e1s el permiso, para escribir\u00bb. La valiente cr\u00edtica de Head al racismo que percib\u00eda en el pueblo batswana hacia los ind\u00edgenas masarwa fue para ella un ejemplo de integridad: una negativa a doblegarse ante las \u00e9lites o los discursos dominantes, fueran del signo que fueran.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/images.theconversation.com\/files\/698931\/original\/file-20251028-56-yc9b3w.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"237\" height=\"362\" src=\"https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-1.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-35168\" srcset=\"https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-1.jpeg 237w, https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-1-196x300.jpeg 196w\" sizes=\"auto, (max-width: 237px) 100vw, 237px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/images.theconversation.com\/files\/698931\/original\/file-20251028-56-yc9b3w.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Cubierta de Heinemann<\/p>\n\n\n\n<p>Head, al igual que Wicomb, hab\u00eda sido clasificada como \u00abde color\u00bb por las racistas leyes de registro de poblaci\u00f3n de Sud\u00e1frica. Ambas compart\u00edan una cierta afinidad \u2014o eran identificadas as\u00ed por otros\u2014 con las minor\u00edas ind\u00edgenas. Head tuvo el valor de criticar abiertamente a sus anfitriones en Botsuana. De forma semejante, Wicomb, pese a su apoyo al movimiento contra el <em>apartheid<\/em>, no dud\u00f3 en cuestionar al Congreso Nacional Africano (CNA), el principal impulsor de la lucha por la libertad en Sud\u00e1frica.<\/p>\n\n\n\n<p>Una iron\u00eda singular acompa\u00f1\u00f3 su primer encuentro con <em>Maru<\/em>: cuando Wicomb descubri\u00f3 la novela, en su edici\u00f3n de bolsillo de la colecci\u00f3n <em>Heinemann African Writers Series<\/em>, se percat\u00f3 de que la portada mostraba una <a href=\"https:\/\/www.abebooks.com\/signed-first-edition\/Maru-Head-Bessie-London-Ibadan-Nairobi\/31252391777\/bd\">fotograf\u00eda<\/a> de su propio rostro. El eminente fot\u00f3grafo sudafricano <a href=\"https:\/\/sahistory.org.za\/people\/george-hallett\">George Hallett<\/a> la hab\u00eda tomado, seg\u00fan <a href=\"https:\/\/yalebooks.yale.edu\/book\/9780300226171\/race-nation-translation\/\">recordaba<\/a>, en una fiesta en Londres o quiz\u00e1 en Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ensayos de Wicomb escritos durante el periodo de transici\u00f3n de Sud\u00e1frica hacia la democracia \u2014entre finales de los a\u00f1os ochenta y mediados de los noventa\u2014 siguen siendo algunas de las reflexiones m\u00e1s penetrantes sobre los escollos de la conciencia nacional en el contexto sudafricano. Wicomb ten\u00eda <a href=\"https:\/\/yalebooks.yale.edu\/book\/9780300226171\/race-nation-translation\/\">claro<\/a> que el nacionalismo no puede sostener la ficci\u00f3n de que existe un solo pueblo, una sola historia o una \u00fanica experiencia: esa ilusi\u00f3n solo conduce a la tensi\u00f3n y a la decepci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Por el contrario, \u00abcuando las formaciones discursivas admiten grietas y fisuras\u00bb, cuando las narrativas sobre las que se construyen las naciones son honestas acerca de sus tensiones y desacuerdos, puede hallarse en ello una salvaguarda frente a la autocracia. Su <a href=\"https:\/\/www.newyorker.com\/magazine\/2013\/12\/16\/nelson-mandela-4\">reflexi\u00f3n<\/a> sobre el expresidente <a href=\"https:\/\/www.nelsonmandela.org\/biography\">Nelson Mandela<\/a>, publicada en <a href=\"https:\/\/www.newyorker.com\/magazine\/2013\/12\/16\/nelson-mandela-4\"><em>The New Yorker<\/em><\/a>, encarna precisamente ese inter\u00e9s por el aspecto humano de la historia: por lo que no puede saberse, por aquello que desaf\u00eda toda narrativa oficial.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/images.theconversation.com\/files\/698944\/original\/file-20251028-56-84vz09.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"237\" height=\"347\" src=\"https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-2.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-35169\" srcset=\"https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-2.jpeg 237w, https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-2-205x300.jpeg 205w\" sizes=\"auto, (max-width: 237px) 100vw, 237px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/images.theconversation.com\/files\/698944\/original\/file-20251028-56-84vz09.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Cubierta de Feminist Press<\/p>\n\n\n\n<p>Admitir la diversidad, reconocer las grietas: esa fue la gran lecci\u00f3n de toda la obra de Wicomb, desde sus ensayos hasta la asombrosamente audaz <a href=\"https:\/\/www.google.co.za\/books\/edition\/David_s_Story\/1jRolvO6weUC?hl=en&amp;gbpv=0\"><em>David\u2019s Story<\/em><\/a> (2000). En esta novela, Wicomb entrelaza la b\u00fasqueda de un veterano de la lucha por sus or\u00edgenes <a href=\"https:\/\/www.britannica.com\/topic\/Griqua\">griqua<\/a> con el complejo relato del destino de otra combatiente por la libertad, Dulcie, y con la historia de la violencia que tuvo lugar en los propios campamentos del CNA en Angola.<\/p>\n\n\n\n<p>Es una de las mejores novelas que ofrecieron un balance del pasado durante la primera d\u00e9cada de la \u00abnueva\u00bb Sud\u00e1frica. A mi juicio, merece un lugar en la estanter\u00eda de las obras maestras, junto a <a href=\"https:\/\/oxford.co.za\/shop\/resources-and-home-learning\/reader\/9780195714982-ways-of-dying\/?srsltid=AfmBOorYYDk4WQZcjLddWe2hjv0GjdZ1Z6HVqYd7ucq2FPXqFdF3slHe\"><em>Ways of Dying<\/em><\/a>, de Zakes Mda; <a href=\"https:\/\/www.bloomsbury.com\/uk\/house-gun-9781408833018\/\"><em>The House Gun<\/em><\/a>, de Nadine Gordimer; <a href=\"https:\/\/www.britannica.com\/topic\/Disgrace\"><em>Disgrace<\/em><\/a>, de J. M. Coetzee, y <a href=\"https:\/\/www.njabulondebele.co.za\/work\/the-cry-of-winnie-mandela\/\"><em>The Cry of Winnie Mandela<\/em><\/a>, de Njabulo Ndebele. De todas ellas, quiz\u00e1 sea la m\u00e1s ambiciosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras esta novela, Wicomb public\u00f3 una serie de obras no menos valientes, que profundizan en cuestiones de raza, narraci\u00f3n, secretos familiares y en las figuras excluidas de las historias oficiales: <a href=\"https:\/\/thenewpress.org\/books\/playing-in-the-light\/?v=eb65bcceaa5f\"><em>Playing in the Light<\/em><\/a> (2006), <a href=\"https:\/\/thenewpress.org\/books\/october\/?v=eb65bcceaa5f\"><em>October<\/em><\/a> (2014) y <a href=\"https:\/\/thenewpress.org\/books\/still-life\/?v=eb65bcceaa5f\"><em>Still Life<\/em><\/a> (2020).<\/p>\n\n\n\n<p>En una conversaci\u00f3n que mantuve con ella la semana antes de enterarme de su repentina muerte, no hab\u00eda dicho \u2014como les hab\u00eda contado, con emoci\u00f3n, a mis compa\u00f1eros editores\u2014un \u00abno\u00bb definitivo a mi propuesta de que contribuyera con un cap\u00edtulo sobre Bessie Head para un volumen acad\u00e9mico dedicado a la literatura sudafricana moderna. \u00abQu\u00e9 jugada maestra\u00bb, pens\u00e9: \u00abZo\u00eb Wicomb escribiendo sobre Bessie Head\u00bb. Me explic\u00f3 que necesitaba un par de semanas para pensarlo. No se encontraba bien.<\/p>\n\n\n\n<p>Siento profundamente la inc\u00f3moda tensi\u00f3n entre mi yo p\u00fablico como cr\u00edtico y mi yo privado en este momento. Quienes producimos estudios acad\u00e9micos sobre escritores vivos nos proyectamos a nosotros mismos, y a aquellos a los que estudiamos, de forma consciente o no, m\u00e1s all\u00e1 de la muerte. Tenemos la mirada puesta en el largo plazo, en la reputaci\u00f3n, en el lugar que ocupa la obra en el canon.<\/p>\n\n\n\n<p>No puedo evitar o\u00edr a la se\u00f1ora Shenton dici\u00e9ndome al o\u00eddo:: \u00abMe han matado una y otra vez, as\u00ed que era bastante innecesario inventar mi muerte\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Oigo a la se\u00f1ora Shenton en mi o\u00eddo: \u00abMe has matado una y otra vez. No hac\u00eda falta que tambi\u00e9n te inventaras mi muerte\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Otros escribir\u00e1n sobre las fechas y los acontecimientos que conforman su biograf\u00eda, y ofrecer\u00e1n lecturas m\u00e1s detalladas de las obras de ficci\u00f3n que han consolidado a Wicomb como una de las tres o cuatro escritoras sudafricanas m\u00e1s relevantes del \u00faltimo medio siglo. Yo mismo he defendido algunos de esos <a href=\"https:\/\/scholar.google.com\/scholar?hl=en&amp;as_sdt=0%2C5&amp;q=Andrew+van+der+Vlies+Zoe+Wicomb&amp;oq=Andrew+van+der+vlies+\">argumentos<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora que se ha ido \u2014demasiado pronto\u2014, la voz p\u00fablica resulta insuficiente ante la p\u00e9rdida del otro yo, esa ausencia que muchos compartimos. Ojal\u00e1 pudiera, como la joven escritora Frieda, devolver a la vida a esa figura que tantos de los que tuvimos la suerte de entrar en la \u00f3rbita de Wicomb consider\u00e1bamos una madre feroz de nuestras vocaciones como escritores e intelectuales. Generosa como pocas, siempre dec\u00eda justo lo que pensaba, y eso siempre nos hac\u00eda mejores personas.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Art\u00edculo de <a href=\"https:\/\/theconversation.com\/profiles\/andrew-van-der-vlies-1459370\">Andrew van der Vlies<\/a>, publicado en ingl\u00e9s por <a href=\"https:\/\/theconversation.com\/south-african-writer-zoe-wicomb-embraced-humanity-in-all-its-complexity-267917\">The Conversation<\/a> y traducido en colaboraci\u00f3n con Casa \u00c1frica. Traducci\u00f3n: Rams\u00e9s Cabrera<\/em><\/p>\n\n\n\n<iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/counter.theconversation.com\/content\/267917\/count.gif?distributor=republish-lightbox-advanced\" width=\"1\" height=\"1\" style=\"border: none !important\" referrerpolicy=\"no-referrer-when-downgrade\"><\/iframe>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Wicomb ser\u00e1 recordada como una de las escritoras m\u00e1s audaces e innovadoras de Sud\u00e1frica. Roger Palmer El primer libro de Zo\u00eb Wicomb, You Can\u2019t Get Lost in Cape Town (\u00abNo puedes perderte en Ciudad del Cabo\u00bb, 1987), recorre distintos episodios de la vida de una escritora, Frieda Shenton. 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