{"id":8199,"date":"2018-10-02T14:23:55","date_gmt":"2018-10-02T14:23:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.esafrica.es\/?p=8199"},"modified":"2018-10-02T14:23:55","modified_gmt":"2018-10-02T14:23:55","slug":"africa-en-bicicleta-mauritania-extremos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.esafrica.es\/pt-pt\/viajar-africa\/africa-en-bicicleta-mauritania-extremos\/","title":{"rendered":"\u00c1frica en bicicleta: Mauritania y sus extremos"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_8206\" aria-describedby=\"caption-attachment-8206\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/MauritaniaBicicleta01-1-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-8206\" title=\"Este contenedor abandonado nos permiti\u00f3 resguardarnos de la arena y el viento durante la noche\" src=\"https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/MauritaniaBicicleta01-1-300x168.jpg\" alt=\"Este contenedor abandonado nos permiti\u00f3 resguardarnos de la arena y el viento durante la noche\" width=\"300\" height=\"168\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-8206\" class=\"wp-caption-text\">Este contenedor abandonado nos permiti\u00f3 resguardarnos de la arena y el viento durante la noche<\/figcaption><\/figure>\n<p>La entrada a Mauritania por el norte es una tierra de nadie. Unos cinco kil\u00f3metros de camino polvoriento y pedregoso que recuerda a algunas escenas de la pel\u00edcula <em><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=hEJnMQG9ev8\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Mad Max<\/a><\/em> y que parec\u00eda presagiar la dureza del camino que ten\u00edamos por delante. La carretera se aleja de la costa y se adentra m\u00e1s de ochenta kil\u00f3metros en el interior del desierto, nada bueno para nosotros y nuestras bicicletas. El term\u00f3metro marca 54 grados. Colapsado, deja de funcionar y, para colmo de nuestras desdichas, un viento brutal en nuestra contra que acaba en una tormenta de arena y nos vapulea sin piedad.<\/p>\n<p>Cuando llegamos a la primera aldea est\u00e1bamos exhaustos pero decidimos arriesgar y seguir avanzando en un intento desesperado de salir de aquel infierno. Fue una mala decisi\u00f3n. Aquella tierra era inh\u00f3spita y no admit\u00eda errores. Las distancias son grandes as\u00ed como conseguir agua y v\u00edveres. Aun as\u00ed tuvimos suerte y despu\u00e9s de pedalear m\u00e1s de cinco horas encontramos un contenedor, abandonado en mitad de la nada, pero que nos vali\u00f3 para protegernos de los elementos y pasar la noche, aunque aun ten\u00edamos el problema del agua y la comida.<\/p>\n<p>Era medianoche, entre bostezos y ronquidos, intentando conciliar el sue\u00f1o con el est\u00f3mago rugiendo por culpa del ayuno y apenas con un par de litros de agua para el d\u00eda siguiente. De repente, en la m\u00e1s absoluta oscuridad de la noche y bajo la tormenta de arena, vimos aparecer a tres hombres con turbantes entrando por el umbral de la puerta. Al agitarse la ropa para deshacerse de la arena, nos miraron con cara desafiante.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfQu\u00e9 haces aqu\u00ed? \u2013imaginamos que nos preguntaban.<\/p>\n<p>Y entre el miedo, el cansancio y el hambre, les respondimos en nuestra mezcla de idiomas:<\/p>\n<p>\u2013Somos dos ciclistas espa\u00f1oles. \u00bfY vosotros?<\/p>\n<p>\u2013Somos camioneros haciendo la ruta a Nuakchot, y hemos parado aqu\u00ed para cenar.<\/p>\n<p>Mientras observaban nuestras bicicletas y sin saber las intenciones, mir\u00e9 de reojo y vi un enorme perolo de cusc\u00fas junto a una garrafa grande de agua. Fueron unos segundos pero bast\u00f3 para que todos nos relaj\u00e1ramos.<\/p>\n<p>Con un adem\u00e1n nos indicaron que est\u00e1bamos invitados a cenar, los cinco en cuclillas alrededor del enorme plato met\u00e1lico. Aprendimos a comer como ellos, con la mano derecha haciendo una bola de arroz y con alg\u00fan pedazo de cordero. Despu\u00e9s se despidieron r\u00e1pidamente, dej\u00e1ndonos agua suficiente para dos d\u00edas. Se subieron al cami\u00f3n y desaparecieron en mitad de la noche.<\/p>\n<p>Al tumbarme de nuevo y antes de cerrar las pesta\u00f1as pienso: \u00ab\u00bfQu\u00e9 ha pasado aqu\u00ed?\u00bb. Hace 20 minutos estaba hambriento y sediento. Ahora tengo la panza llena, agua y mucha paz. De esa forma me fui quedando dormido mientras el sonido de la arena golpeaba sobre el hierro del contenedor que ahora sonaba a m\u00fasica celestial.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, continuamos nuestra lucha contra las altas temperaturas, el viento y la arena. Mi mirada desesperada hacia el infinito parece enga\u00f1arme y por un momento dudo de si es real o un espejismo. Llev\u00e1bamos seis horas de pedaleo y divisamos una poblaci\u00f3n que no aparec\u00eda en ninguno de nuestros mapas. Guiados por nuestro olfato entramos en un chamizo, donde parec\u00edan servir comida, junto a un hervidero de viajeros que llegaba en peque\u00f1as furgonetas camino de Nuadib\u00fa. Cabras, ovejas y hasta vacas eran bajadas de los techos de estos veh\u00edculos.<\/p>\n<figure id=\"attachment_8207\" aria-describedby=\"caption-attachment-8207\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/MauritaniaBicicleta03-1-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-8207\" title=\"Los sacos de arena se vierten sobre las acequias de agua donde se formara el barro y que m\u00e1s tarde ser\u00e1 filtrado gramo a gramo.\" src=\"https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/MauritaniaBicicleta03-1-300x168.jpg\" alt=\"Los sacos de arena se vierten sobre las acequias de agua donde se formara el barro y que m\u00e1s tarde ser\u00e1 filtrado gramo a gramo.\" width=\"300\" height=\"168\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-8207\" class=\"wp-caption-text\">Los sacos de arena se vierten sobre las acequias de agua donde se formara el barro y que m\u00e1s tarde ser\u00e1 filtrado gramo a gramo.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Entre gritos y un desbarajuste de equipajes alguien nos pregunta.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfSois espa\u00f1oles?<\/p>\n<p>\u2013As\u00ed es \u2013respondimos.<\/p>\n<p>\u2013Yo soy Hama, espa\u00f1ol saharaui, y este es mi negocio. Parec\u00e9is hambrientos. Sentaos y os servir\u00e9 algo de comer.<\/p>\n<p>Hama nos dijo que el pueblo se llamaba Chami. Este lugar no exist\u00eda unos meses atr\u00e1s. Todos llegaron aqu\u00ed atra\u00eddos por la fiebre del oro. Nos propuso acompa\u00f1arle ya que conoc\u00eda a alguien en la mina, pero lo primero era relajarse y descansar bajo la jaima.<\/p>\n<p>Cuando llegamos a la explotaci\u00f3n, el sol estaba muy bajo. Se trataba de una ciudad fantasmag\u00f3rica y polvorienta con cientos y cientos de personas trabajando de d\u00eda y de noche.\u00a0 En ese caos, los coches y camiones circulan a toda velocidad como en un circuito junto a montones de sacos apilados formando peque\u00f1as monta\u00f1as. Tra\u00eddos de los lugares mas rec\u00f3nditos del desierto antes de verterlos sobre las acequias de agua donde se formara el barro que m\u00e1s tarde ser\u00eda filtrado, gramo a gramo y de forma artesanal. El impacto medioambiental de los miles de litros de agua contaminada por el mercurio hacen de esta y otras explotaciones \u00e1reas irrecuperables, por no hablar de la salud de los trabajadores.<\/p>\n<p>Le dije a mi compa\u00f1ero que ten\u00edamos que irnos lo antes posible, pero Hama era demasiado hospitalario y ya nos hab\u00eda ofrecido pasar la noche en su antro \u2013as\u00ed es como llamaba a su hogar\u2013 y aceptamos.<\/p>\n<p>Con una inmensa paciencia y esfuerzo, la carretera nos llev\u00f3 a la costa. All\u00ed el trazado cambi\u00f3 de 60 a 80 grados de direcci\u00f3n a nuestro favor. Parece un detalle insignificante para un veh\u00edculo a motor, pero en la bicicleta es la diferencia entre lo imposible y seguir avanzando. Lo hab\u00edamos conseguido y por fin el viento nos daba de costado.<\/p>\n<p>Aquella noche ten\u00edamos una lata de sardinas y agua con sabor a alberca, un men\u00fa que ya desde el S\u00e1hara Occidental era habitual. No hab\u00eda poblaciones, para variar, y divisamos una enorme antena en el lado izquierdo de la carretera que nos servir\u00eda para protegernos del viento. Pero al girar un momento a la derecha, nos pareci\u00f3 que despu\u00e9s de un camino de tierra pod\u00edamos oler el agua. Nos miramos durante un instante y, sin hacer preguntas, seguimos pedaleando. Pocos minutos despu\u00e9s est\u00e1bamos en la playa.<\/p>\n<p>Encalladas en la arena, vimos una hilera de barcazas rodeadas de basura y junto a un destartalado asentamiento informal a base de pl\u00e1stico y tablas de aglomerado, las cabras y ovejas pastaban tratando de buscar algo de comida.<\/p>\n<p>Aparcamos las bicicletas junto a un chamizo que parec\u00eda el lugar de encuentro y enseguida todo el poblado estaba all\u00ed haci\u00e9ndonos preguntas. El aparente due\u00f1o nos invito a cusc\u00fas de pescado. A la media hora de estar all\u00ed me sent\u00eda como en mi barrio, entrando de una chabola a otra y bromeando con todo el que se me cruzaba. Cuando cay\u00f3 la noche, nos hospedaron en una de sus viviendas, preparando lo que probablemente fuera lo mejor que ten\u00edan para comer. Una enorme fuente de macarrones y nuevamente, todos en cuclillas compartiendo el perolo e intercambiando culturas.<\/p>\n<figure id=\"attachment_8208\" aria-describedby=\"caption-attachment-8208\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/MauritaniaBicicleta04-1-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-8208\" title=\"Fue emocionante ver a los pescadores subir en los cayucos y despedirse con un fuerte apret\u00f3n de manos.\" src=\"https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/MauritaniaBicicleta04-1-300x168.jpg\" alt=\"Fue emocionante ver a los pescadores subir en los cayucos y despedirse con un fuerte apret\u00f3n de manos.\" width=\"300\" height=\"168\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-8208\" class=\"wp-caption-text\">Fue emocionante ver a los pescadores subir en los cayucos y despedirse con un fuerte apret\u00f3n de manos.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Antes de que saliera el sol, todo el poblado se levant\u00f3 y nosotros con ellos. Fue emocionante verlos subir en los cayucos para salir a pescar y despedirse con un fuerte apret\u00f3n de manos, ante la duda de si algunos no se vuelven a ver. A sabiendas de las condiciones en las que salen a la mar para traer pescado a la aldea y de ver a unos valientes que se juegan la vida por seguir pescando de manera precaria.<\/p>\n<p>A nuestra llegada a Nuakchot, capital de Mauritania, conseguimos encontrar un hospedaje barato y pr\u00f3ximo al centro. Por fin pudimos descansar un par de d\u00edas. Era reconfortante dejar de mascar arena y no escuchar el ensordecedor sonido del viento. No encontramos que esta ciudad tuviera algo destacable. Tampoco vimos a otros viajeros o turistas como en otras zonas. As\u00ed que tras reparar alg\u00fan pinchazo, proseguimos nuestro camino.<\/p>\n<p>Los \u00faltimos cien kil\u00f3metros hacia la frontera con Senegal fueron emocionantes. Llev\u00e1bamos dos meses sin ver rastro alguno de vegetaci\u00f3n y de una forma paulatina empezaron a aparecer acacias y matorrales. Fue como un regalo sentir que el S\u00e1hara se desped\u00eda de nosotros y nos recib\u00eda el Sahel. Una estrecha franja de 200 a 300 kil\u00f3metros de latitud que recorre \u00c1frica entera de este a oeste; un ecosistema muy peculiar que hace de puente entre el desierto y el tr\u00f3pico.<\/p>\n<p>A nuestra llegada a la frontera de Rosso, cientos de buscavidas trataron de sacarnos unos euros por facilitarnos la burocracia. Una batalla de paciencia que nos demor\u00f3 mas de dos horas ante nuestra negativa a pagar, sin duda una de las fronteras m\u00e1s corruptas de las que hayamos visitado, seg\u00fan nuestra precepci\u00f3n. Una vez pasado el tr\u00e1mite, tomamos el peque\u00f1o ferry que atraviesa el r\u00edo Senegal y que hace de frontera entre estos dos pa\u00edses. All\u00ed comienza otra fascinante aventura que vais a poder seguir a trav\u00e9s de este blog.<\/p>\n<p><em>Jos\u00e9 Luis Valencia y Gorka Etxebeste firman este post. De prosa accesible y cercana, han trabajado como blogueros para la gu\u00eda de viajes Trotamundos. En este proyecto llamado\u00a0<strong><a href=\"https:\/\/www.esafrica.es\/tag\/afreeka\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Afreeka<\/a><\/strong>, compartir\u00e1n sus relatos con los lectores de este Blog \u00c1frica Vive durante los muchos meses que van a explorar todo el continente africano. Nos van a ir mostrando lo profundo de las ra\u00edces africanas con sus penurias y sus alegr\u00edas y las van a compartir con todo el mundo a trav\u00e9s de este portal.<\/em><\/p>\n<p><strong>[box]Si est\u00e1s interesado o interesada en seguir las aventuras de estos\u00a0<strong>dos ciclistas apasionados de los viajes y de \u00c1frica, puedes seguirlos en\u00a0<a href=\"https:\/\/twitter.com\/afreekabike\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Twitter<\/a>,\u00a0<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCbpbrEXASCLgJQtLgPQ_sTA\">YouTube<\/a>\u00a0y\u00a0<a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/people\/Jose-Luis-Valencia\/100010823700755\">Facebook<\/a>\u00a0<\/strong>[\/box]<\/strong><\/p>\n<p><em>La publicaci\u00f3n de este art\u00edculo se enmarca en el Proyecto CONFIAFRICA,\u00a0que forma parte del Programa INTERREG MAC 2014-2020 y es cofinanciado por el Fondo de Desarrollo Regional FEDER.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La entrada a Mauritania por el norte es una tierra de nadie. 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