{"id":8968,"date":"2020-04-16T20:59:20","date_gmt":"2020-04-16T20:59:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.esafrica.es\/?p=8968"},"modified":"2025-09-18T10:46:52","modified_gmt":"2025-09-18T09:46:52","slug":"tiempos-extranos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.esafrica.es\/pt-pt\/economia-desarrollo\/tiempos-extranos\/","title":{"rendered":"Tiempos extra\u00f1os"},"content":{"rendered":"<div>\n<div class=\"mceTemp\">\n<figure id=\"attachment_8986\" aria-describedby=\"caption-attachment-8986\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-8986\" title=\"La ciudad es fantasmal. El miedo se ha apoderado de todos. Imagen de Mame Cheikh Ahmadou Mbacke Faye\" src=\"https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Mame-Cheikh-Amhadou-Faye-12-1-300x168.jpg\" alt=\"La ciudad es fantasmal. El miedo se ha apoderado de todos. Imagen de Mame Cheikh Ahmadou Mbacke Faye\" width=\"300\" height=\"168\"><figcaption id=\"caption-attachment-8986\" class=\"wp-caption-text\">La ciudad es fantasmal. El miedo se ha apoderado de todos. Imagen de Mame Cheikh Ahmadou Mbacke Faye<\/figcaption><\/figure>\n<p><em><strong>Diario de una pandemia, <\/strong><\/em><strong>por Felwine Sarr<\/strong><em><strong>.<\/strong><\/em> Extra\u00f1os tiempos en los que la vida se reduce a sus funciones esenciales, biol\u00f3gicas y vegetativas. En estos tiempos de pandemia, la vida se limita a mantener una buena salud. Y para ello, hay que evitar al otro, que es un portador potencial de esta enfermedad infecciosa, maliciosa e invisible. Extra\u00f1os momentos en los que nos damos cuenta de que vivir es m\u00e1s que mantenerse vivo, es tambi\u00e9n vivir con ello; es estar conectado con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=2rLm5SWUDXI\">Dakar<\/a> es una ciudad donde la prox\u00e9mica es fuerte. Esta noci\u00f3n var\u00eda seg\u00fan las culturas. Algunos se tocan, se abrazan, se besan, se agrupan. Otros se mantienen alejados y se saludan con un simple gesto con la cabeza, juntando sus manos o inclinando su cuerpo. Aqu\u00ed, para saludarnos, nos tocamos. Nos damos la mano, e incluso la ponemos en la frente y el coraz\u00f3n del otro. Vivir es estar juntos. Nos agrupamos en peque\u00f1os espacios, en bancos p\u00fablicos, en la entrada de las casas para tomar el t\u00e9, en peque\u00f1as cantinas. Nos reunimos tambi\u00e9n en bodas y bautizos. La sociedad se convierte literalmente en un solo cuerpo.<\/p>\n<p>La ciudad es fantasmal. El miedo se ha apoderado de la gente. En primer lugar, de la poblaci\u00f3n urbana, bien informada, conectada las 24 horas del d\u00eda a los tubos de rayos cat\u00f3dicos que transmiten las mismas informaciones <em>ad nauseam<\/em>: el n\u00famero de casos en aumento, la muerte acechando y arrasando, las dificultades del sistema de atenci\u00f3n sanitaria y la inminente cat\u00e1strofe. Miedo, siempre miedo.<\/p>\n<p>Toque de queda. No se permite salir entre las ocho de la tarde y las seis de la ma\u00f1ana. Durante la primera noche, la polic\u00eda golpe\u00f3 a los rezagados: j\u00f3venes que llegaban tarde a sus casas, taxistas, padres de familia delante de la puerta de sus casas, personal sanitario que no hab\u00eda encontrado transporte p\u00fablico para regresar a sus hogares. Una cultura de violencia estatal bajo nuestro cielo, que se remonta a la \u00e9poca colonial y que nuestros gobiernos poscoloniales han asumido. La gente es considerada como ganado al que controlar a falta de educarles. El presidente de este pa\u00eds ha confiado esta misi\u00f3n a un comisario que destac\u00f3 por su brutalidad durante las protestas del 2012 contra la veleidad de Abdoulaye Wade para un tercer mandato, que provocaron una docena de muertos. La crisis es una bendici\u00f3n para los poderes p\u00fablicos, que se aprovechan de ella para apretar las tuercas, reducir las libertades p\u00fablicas y justificar el giro autoritario con el que todos sue\u00f1an. En Francia, aprovechan la crisis para perseguir a los inmigrantes ilegales y repatriarlos, para ganar terreno en los llamados suburbios dif\u00edciles y para disolver la poblaci\u00f3n marginal, pobre, negra y \u00e1rabe. En Senegal, Costa de Marfil y Burkina Faso someten al pueblo a la represi\u00f3n y a la violencia f\u00edsica. Convertir un problema de salud p\u00fablica en un problema de mantenimiento del orden. Atacar a los m\u00e1s vulnerables en lugar de proporcionarles cuidados y asistencia.<\/p>\n<p>\u00c1frica, el continente menos afectado porque es el menos conectado con la movilidad mundial. Por una vez, la epidemia no surge de aqu\u00ed. Sin embargo, la OMS pide al continente que despierte y que se prepare para lo peor; y <a href=\"https:\/\/news.un.org\/en\/story\/2020\/03\/1060702\">Ant\u00f3nio Guterres<\/a>, Secretario General de la ONU, dice que habr\u00e1 decenas de millones de muertos en el Continente. Siempre la misma cantinela de desprecio, condescendencia y racismo, que ya no se toma la molestia de observar la realidad. \u00c1frica es una realidad imaginaria cuya fuerza de las representaciones que se le asocian cesantea su realidad. Y ello pese a que &nbsp;la mayor\u00eda de los pa\u00edses africanos han tomado medidas muy tempranas, algunas de ellas dr\u00e1sticas, a diferencia de algunos pa\u00edses europeos que han estado dormidos. Prev\u00e9n lo peor para nosotros porque es \u00c1frica. Ser\u00eda il\u00f3gico que nosotros no sali\u00e9ramos demasiado mal parados. Olvidamos que el continente tiene, a pesar de sus dificultades, una larga experiencia en la gesti\u00f3n de enfermedades infecciosas, y ciertamente una mayor resistencia a todo tipo de crisis. Su larga historia est\u00e1 ah\u00ed para demostrarlo. Esto podremos verlo cuando pase esta crisis.<\/p>\n<p>Este virus nos obliga a hacer mundo, incluso negativamente en un principio. Ha trascendido las fronteras geogr\u00e1ficas, f\u00edsicas, econ\u00f3micas, ideol\u00f3gicas y de clase. Es el resultado del antropoceno, de una devastaci\u00f3n de la biodiversidad provocada por el descerebrado modo de producci\u00f3n capitalista y por el arrogante modo de vida de una cuarta parte del planeta: los europeos a los que ahora se suman los chinos. Todo el mundo est\u00e1 pagando el precio de su imprudencia y ego\u00edsmo. Este virus destapa los defectos y fragilidades de la sociedad mundial, su naturaleza profundamente desigual y su falta de solidaridad. Tambi\u00e9n nos recuerda nuestro destino com\u00fan. Nadie escapar\u00e1 a los efectos de una crisis ecol\u00f3gica que ya est\u00e1 en marcha.<\/p>\n<p>Existen dos opciones: un repliegue, el retorno y la intensificaci\u00f3n de las ideolog\u00edas etnonacionalistas; o la <strong>solidaridad, una mayor conciencia ecol\u00f3gica y una refundaci\u00f3n de nuestra civilizaci\u00f3n<\/strong>. Desde el cese impuesto a la sobreproducci\u00f3n industrial, los r\u00edos respiran mejor, los peces regresan, las grandes megal\u00f3polis est\u00e1n menos contaminadas y se respira mejor en Beijing. Rara vez he respirado un aire tan puro en la cornisa de Dakar.<\/p>\n<p>Pero parece que el arte que mejor practicamos es el <em>ars oblivionalis<\/em>, el arte del olvido. Cabe temer que, una vez terminada la crisis, felices de volver a nuestras costumbres, a nuestra vida social y despu\u00e9s de un tiempo de estupefacci\u00f3n, olvidemos la se\u00f1al enviada por la COVID-19 y el significado de esta crisis. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 nuestra ceguera frente al desastre? \u00bfC\u00f3mo es posible que ninguna alarma sea lo suficientemente poderosa para evitar que vayamos alegremente a estrellarnos contra el muro?<\/p>\n<p>Desde el Prec\u00e1mbrico, el cerebro ha sido programado para asegurar su supervivencia: para comer, reproducirse, almacenar informaci\u00f3n, acceder al estatus social y descubrir nuevos territorios. En el coraz\u00f3n del cerebro, el cuerpo estriado realiza esta tarea descargando dopamina para recompensar y motivar comportamientos que aseguren la supervivencia. Esto es lo que el neurocient\u00edfico Sebastian Bohler define como &nbsp;el &#8220;error del cerebro&#8221;: el cerebro est\u00e1 dise\u00f1ado para querer consumir siempre m\u00e1s y m\u00e1s. Este principio, que ha asegurado nuestra supervivencia hasta ahora, es hoy la amenaza, ya que el consumo y la explotaci\u00f3n excesivos de nuestros ecosistemas amenazan nuestra supervivencia como especie.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo podemos autolimitarnos cuando la estructura interna del cerebro y su funcionamiento conducen a la arrogancia? Las religiones y las grandes limitaciones colectivas han intentado moderar esta tendencia, con un \u00e9xito limitado. Pero \u00bfqu\u00e9 se puede hacer cuando el mantra m\u00e1s compartido en el mundo es el del disfrute sin restricciones?<\/p>\n<p>Renunciar al sue\u00f1o del sobreconsumo. Para los del norte industrializado, emprender un trabajo de desintoxicaci\u00f3n consumista. Y para los del Sur, que ya viven bajo una austeridad impuesta, renunciar al imaginario de la modernidad industrial occidental y a ese modelo de civilizaci\u00f3n, e inventar otro modelo. Esta crisis es la oportunidad para ello.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p><em>Felwine Sarr es cad\u00e9mico, escritor y m\u00fasico senegal\u00e9s. Docente en la Universit\u00e9 Gaston Berger de Saint-Louis (Senegal) desde 2007, sus trabajos acad\u00e9micos se centran, entre otros, en las pol\u00edticas econ\u00f3micas, la econom\u00eda del desarrollo, la econometr\u00eda y la historia de las ideas religiosas. En 2010 gan\u00f3 el Premio Abdoulaye Fadiga de investigaci\u00f3n econ\u00f3mica y en 2016 fue premiado con el Grand prix des associations litt\u00e9raires (modalidad de investigaci\u00f3n) por su obra&nbsp;Afrotopia. Entre sus publicaciones destacan adem\u00e1s&nbsp;Dahij&nbsp;(2009),&nbsp;Meditations africaines&nbsp;(2012),&nbsp;Ishindeshin de mon \u00e2me \u00e0 ton \u00e2me&nbsp;(2017) y&nbsp;Habiter le monde, essai de politique relationelle&nbsp;(2018).<\/em><\/p>\n<p><em>Art\u00edculo publicado originalmente en alem\u00e1n en <a href=\"https:\/\/www.sueddeutsche.de\/kultur\/coronavirus-senegal-gesellschaft-1.4869649\">S\u00fcddeutsche Zeitung<\/a>&nbsp;y traducido por Inmaculada Ortiz<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diario de una pandemia, por Felwine Sarr. Extra\u00f1os tiempos en los que la vida se reduce a sus funciones esenciales, biol\u00f3gicas y vegetativas. En estos tiempos de pandemia, la vida se limita a mantener una buena salud. 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