{"id":9382,"date":"2020-06-18T11:00:40","date_gmt":"2020-06-18T11:00:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.esafrica.es\/?p=9382"},"modified":"2025-09-18T10:46:50","modified_gmt":"2025-09-18T09:46:50","slug":"achille-mbembe-el-peso-de-la-vida-es-incalculable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.esafrica.es\/pt-pt\/economia-desarrollo\/achille-mbembe-el-peso-de-la-vida-es-incalculable\/","title":{"rendered":"Achille Mbembe : \u00abEl peso de la vida es incalculable\u00bb"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_9383\" aria-describedby=\"caption-attachment-9383\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-9383\" title=\"'Las civilizaciones humanas se basan en cimientos que son al mismo tiempo complejos y sumamente fr\u00e1giles', dice Achile Mbembe. Imagen: Cult\" src=\"https:\/\/www.esafrica.es\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Achile-1-300x199.jpg\" alt=\"'Las civilizaciones humanas se basan en cimientos que son al mismo tiempo complejos y sumamente fr\u00e1giles', dice Achile Mbembe. Imagen: Cult\" width=\"300\" height=\"199\"><figcaption id=\"caption-attachment-9383\" class=\"wp-caption-text\">'Las civilizaciones humanas se basan en cimientos que son al mismo tiempo complejos y sumamente fr\u00e1giles', dice Achile Mbembe. Imagen: Cult<\/figcaption><\/figure>\n<p>Por Achile Mbembe. \u00bfPuede estimarse la vida? Si ello fuera posible, \u00bfc\u00f3mo estimarla? Achille Mbembe, especialista en ciencias pol\u00edticas e historiador, analiza esta idea as\u00ed como las consecuencias de la crisis en el mundo, su evoluci\u00f3n y la direcci\u00f3n que est\u00e1 tomando. \u00bfQui\u00e9n dirige el rumbo entre el capitalismo y los seres vivos?<\/p>\n<p><strong>Estimar vidas: cuestiones de econom\u00eda y seres vivos<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n<p>Tanto si es el resultado de un acto intencionado como si ha sido pura casualidad, la Covid-19 habr\u00e1 confirmado una serie de intuiciones que muchos no han dejado de repetir durante el \u00faltimo medio siglo, a menudo sin ser escuchados.<\/p>\n<p>La primera intuici\u00f3n concierne al estatus y a la situaci\u00f3n de la especie humana en el vasto universo. En efecto, ni somos los \u00fanicos habitantes de la Tierra ni estamos por encima de otros seres vivos.<\/p>\n<p>Estamos atravesados horizontalmente por interacciones fundamentales con microbios, virus y fuerzas vegetales, minerales y org\u00e1nicas. M\u00e1s a\u00fan, estamos en parte conformados de esos otros seres. Ellos nos descomponen y tambi\u00e9n nos recomponen; nos hacen y nos deshacen, empezando por nuestros cuerpos, nuestros h\u00e1bitats y nuestras formas de existir.<\/p>\n<p>De este modo, no solo se nos revela hasta qu\u00e9 punto la estructura y el contenido de las civilizaciones humanas se basan en cimientos que son al mismo tiempo complejos y sumamente fr\u00e1giles. Los seres vivos, en toda su anarqu\u00eda y sus diversas formas, tambi\u00e9n son vulnerables, desde los cuerpos que los albergan hasta el aliento que los llena y todas las sustancias sin las que acabar\u00edan por marchitarse.<\/p>\n<p>Este principio de vulnerabilidad es la condici\u00f3n inevitable de la especie humana. Pero la comparte tambi\u00e9n, en mayor o menor medida, todo lo que puebla este planeta al que poderosas fuerzas amenazan con hacerlo, si no inhabitable, al menos inh\u00f3spito para la gran mayor\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Una cadena planetaria<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n<p>Para aquellos y aquellas que ten\u00edan tendencia a olvidar, la epidemia habr\u00e1 dejado tambi\u00e9n al descubierto esa parte de desorden, violencia e iniquidad que estructura el mundo.<\/p>\n<p>A pesar de los progresos registrados en diversos \u00e1mbitos, \u00abla paz perpetua\u00bb a la que el fil\u00f3sofo alem\u00e1n Immanuel Kant hac\u00eda un llamamiento, sigue siendo mera ilusi\u00f3n para gran parte de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hoy como ayer, la soberan\u00eda y la independencia de muchas naciones son, en \u00faltimo t\u00e9rmino, protegidas y garantizadas por el mecanismo de la guerra, es decir, la posibilidad a\u00fan presente de derramar sangre de forma desproporcionada. Es lo que se define de manera sutil como \u00abel equilibrio de las potencias\u00bb.<\/p>\n<p>En efecto, estamos lejos de establecer un orden internacional solidario dotado de un poder organizado que vaya m\u00e1s all\u00e1 de las soberan\u00edas nacionales. Simult\u00e1neamente, el retorno a imperios aut\u00e1rquicos es ilusorio.<\/p>\n<p>Sin embargo, la tecnolog\u00eda, los medios de comunicaci\u00f3n, las finanzas, en resumen una constelaci\u00f3n de fuerzas tanto f\u00edsicas, como naturales, org\u00e1nicas y mec\u00e1nicas, est\u00e1n tejiendo interconexiones y fracturas entre todas las regiones del mundo. Haciendo caso omiso de las fronteras estatales o, parad\u00f3jicamente, apoy\u00e1ndose en ellas, est\u00e1 emergiendo y consolid\u00e1ndose una <em>cadena planetaria<\/em> muy distinta de las cartograf\u00edas oficiales.<\/p>\n<p>Constituida de entrecruzamientos e interdependencias, esta cadena no equivale a la \u00abmundializaci\u00f3n\u00bb, al menos en el sentido que se da a este t\u00e9rmino desde la ca\u00edda de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p>Se trata m\u00e1s bien de un <em>Todo<\/em> fraccionado, entrelazos de redes, flujos y circuitos que se recomponen sin cesar a velocidades variables y a m\u00faltiples escalas.<\/p>\n<p>Ese <em>Todo<\/em> procede de diferentes mara\u00f1as, empezando por los territorios humanos e ind\u00f3mitos y sus respectivos l\u00edmites, y perfila una <em>maquinaci\u00f3n del mundo<\/em> compuesta de m\u00faltiples extremidades e infinidad de grandes y peque\u00f1os n\u00facleos. Ninguno es independiente. Todos sirven, de una u otra forma, para facilitar la r\u00e1pida circulaci\u00f3n de todo tipo de flujos.<\/p>\n<p>Si bien no todo se mueve al mismo ritmo, la fluctuaci\u00f3n y la velocidad rigen ahora la existencia planetaria en sus m\u00faltiples dimensiones (terrestre, mar\u00edtima, a\u00e9rea, satelital o filaria).<\/p>\n<p>No solo est\u00e1n en movimiento los flujos de capitales. Tambi\u00e9n lo est\u00e1n los humanos, los animales, los pat\u00f3genos y los objetos. La movilidad afecta adem\u00e1s a todo tipo de mercanc\u00edas, datos o informaciones.<\/p>\n<p>Extra\u00eddas aqu\u00ed, las materias primas se escamondan en otro lugar. M\u00e1s adelante, se har\u00e1 un ensamblaje de componentes. Aunque parezcan discontinuos, los procesos suelen ser los mismos, desde el material m\u00e1s crudo hasta la abstracci\u00f3n m\u00e1s et\u00e9rea. En resumen, poco a poco van surgiendo complejos planetarios que se caracterizan por variar escalas y operar en redes m\u00e1s o menos discontinuas geogr\u00e1ficamente.<\/p>\n<p>Hay una parte de caos en el modo de aparici\u00f3n de estas cadenas. Al ser imposible controlarlas, su desarrollo y expansi\u00f3n pueden acelerar las brutalidades y desembocar en una crisis irremediable de las relaciones entre la humanidad, sus instrumentos y el resto de seres vivos.<\/p>\n<p><strong>La sangre prohibida<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n<p>La Covid-19 habr\u00e1 puesto por fin en relieve una de las tr\u00e1gicas bases de todo orden pol\u00edtico, sin duda la que olvidamos con mayor facilidad: para garantizar la continuidad de la comunidad pol\u00edtica, \u00bfqu\u00e9 vidas pueden ser sacrificadas? \u00bfPor qui\u00e9n, en qu\u00e9 momento, por qu\u00e9 y en qu\u00e9 condiciones?<\/p>\n<p>En efecto, no existe comunidad alguna de seres humanos que no se base, en sus cimientos, en una concepci\u00f3n de la \u00absangre prohibida\u00bb: aquella que solo puede ser derramada bajo ciertas condiciones.<\/p>\n<p>Ya sea por origen, religi\u00f3n o raza, la realidad es que cada comunidad est\u00e1 compuesta no por semejantes, sino por desemejantes. La prohibici\u00f3n de la sangre tiene por misi\u00f3n impedir la divisi\u00f3n interna. Evita que los miembros de una misma comunidad se maten entre s\u00ed.<\/p>\n<p>A fin de cuentas, las comunidades humanas de distinguen entre s\u00ed por la manera en que, cuando su existencia se ve amenazada, plantean el siguiente dilema: \u00bfde qui\u00e9n deshacerse para que el curso de la vida no se detenga y se salven el mayor n\u00famero de vidas posible? \u00bfSe puede llevar a cabo tal sacrificio sin que ello aboque a un deterioro de las luchas internas, a la disoluci\u00f3n del v\u00ednculo social y a la destrucci\u00f3n pura y simple de la unidad pol\u00edtica?<\/p>\n<p>En un pasado cercano, y a intervalos m\u00e1s o menos regulares, epidemias y hambrunas pusieron este dilema en el primer plano de las decisiones soberanas.<\/p>\n<p>Se consideraba que las guerras eran, en particular, el prototipo de aquellos acontecimientos hist\u00f3ricos que requer\u00edan sacrificar algunas vidas para proteger otras e incluso prosperar.<\/p>\n<p>Como conflictos devastadores que eran, requer\u00edan el uso despiadado de la fuerza. Hab\u00eda que matar a los enemigos, a quienes se acusaba de poner en peligro la existencia de la comunidad y su perdurabilidad.<\/p>\n<p>Pero la guerra es lo que es, es decir, un intercambio generalizado de muerte, y quienquiera que persiguiera al enemigo sab\u00eda que se expon\u00eda a la posibilidad de ser derribado por \u00e9l.<\/p>\n<p><em>A partir del siglo XIX, fue sobre todo a trav\u00e9s de la econom\u00eda que comenz\u00f3 a llevarse a cabo el recuento y el censo, y m\u00e1s tarde el pesaje de las vidas y, en consecuencia, la redistribuci\u00f3n de las potencialidades sacrificiales.<\/em><em><\/em><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Karl_Polanyi\">Karl Polanyi<\/a> enuncia a este respecto que la econom\u00eda, y en particular el comercio, no siempre han estado relacionados con la paz. En el pasado, se\u00f1ala, <em>\u00abla organizaci\u00f3n del comercio hab\u00eda sido militar y b\u00e9lica. Era un auxiliar del pirata, del corsario, de la caravana armada, del cazador y del trampero, de los mercaderes armados con espadas, de la burgues\u00eda urbana armada, de los aventureros y exploradores, de los plantadores y conquistadores, de los cazadores de hombres y de los traficantes de esclavos, y de los ej\u00e9rcitos coloniales de las compa\u00f1\u00edas privilegiadas\u00bb<\/em> (extracto traducido de la obra en franc\u00e9s <em>Grande Transformation aux origines politiques et \u00e9conomiques de notre temps, 52<\/em>).<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, las vidas no se miden seg\u00fan la proporci\u00f3n de deuda, justicia y obligaci\u00f3n moral que representa la pertenencia de cada persona a la sociedad, sino a partir de una serie de c\u00e1lculos.<\/p>\n<p>Esos c\u00e1lculos resultan de una misma fe y de una misma creencia. La sociedad ya no tiene autonom\u00eda como tal. Se ha convertido en un mero ap\u00e9ndice del mercado. Es el gran dogma y, al mismo tiempo, el gran desaf\u00edo.<\/p>\n<p>De acuerdo con este desaf\u00edo, la ganancia y el beneficio que derivan del comercio (o a veces tambi\u00e9n de la conquista) prevalecen en todo momento sobre los dem\u00e1s motivos humanos. Cualquier ganancia es fruto de la venta de una cosa u otra. Los precios de mercado rigen la existencia.<\/p>\n<p>Por a\u00f1adidura, cada vida humana es una probabilidad, y el c\u00e1lculo de las vidas se asemeja al c\u00e1lculo de probabilidades. En este c\u00e1lculo solo cuenta el requisito de la efectividad. A fin de cuentas, la vida solo existe si se puede gastar y, solo si se acepta deshacerse de algunas, se podr\u00e1 garantizar la vida de la multitud.<\/p>\n<p>En la medida en que el Antropoceno marca nuestra entrada en una nueva era viral y pat\u00f3gena, es probable que la pol\u00edtica, en un futuro previsible, tenga por objeto prioritario saber qu\u00e9 cuerpos corren el riesgo de contaminar a la comunidad y de qu\u00e9 vidas habr\u00e1 que deshacerse para asegurar la vida de la multitud.<\/p>\n<p><strong>Neomalthusianismo y derecho al futuro<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n<p>Teniendo en cuenta el estado en que se encuentra la Tierra, es muy probable que se reproduzcan, en un futuro relativamente cercano, acontecimientos comparables a la Covid-19.<\/p>\n<p>La expansi\u00f3n del monocultivo, la industrializaci\u00f3n del mercado de la carne y la intensificaci\u00f3n de las relaciones entre la especie humana y otras especies, todos ellos factores agravantes del desastre clim\u00e1tico, har\u00e1n que pronto aparezcan nuevas generaciones de pandemias.<\/p>\n<p><em>Esos acontecimientos suscitar\u00e1n grandes miedos acompa\u00f1ados de ataques de irracionalidad, porque cada uno de ellos remitir\u00e1, en \u00faltima instancia, a la posibilidad de nuestra destrucci\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan, cada acontecimiento plantear\u00e1 de manera acuciante la cuesti\u00f3n del derecho a la existencia y del derecho a un futuro<\/em>.<\/p>\n<p>Sin embargo, el derecho a la existencia ser\u00e1 cada vez m\u00e1s inseparable de su reverso: detectar quienes son portadores de los g\u00e9rmenes de la contaminaci\u00f3n, o incluso qui\u00e9n puede ser eliminado para que la multitud pueda sobrevivir.<\/p>\n<p>El gran riesgo del momento que estamos atravesando es que las decisiones aparentemente sanitarias terminen amenazando la supervivencia de los considerados indeseables. Este riesgo subyace tanto en la actual configuraci\u00f3n de la econom\u00eda como en las nuevas pr\u00e1cticas gubernamentales que la epidemia ha hecho posibles.<\/p>\n<p>Por muy necesarias que sean, las tecnolog\u00edas desplegadas en el marco de la actual crisis no eliminan en s\u00ed mismas este peligro. Al contrario, argumentando razones de salud, podr\u00edan f\u00e1cilmente volverse contra cualquier ser humano considerado como un riesgo biol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Muchas de las funciones de regal\u00eda que normalmente realiza el aparato estatal est\u00e1n ya siendo subcontratadas. Las desempe\u00f1an cada vez con mayor frecuencia megaempresas y empresas tecnol\u00f3gicas privadas a la vanguardia en \u00e1mbitos como la inteligencia artificial, la ciencia cu\u00e1ntica, el hipersonido y las t\u00e9cnicas de localizaci\u00f3n, captura y trazado.<\/p>\n<p>A este respecto, hay un gran n\u00famero de cuestiones sin respuesta convincente hasta el momento. Si, a partir de ahora, la realidad solo va a describirse y representarse a trav\u00e9s de n\u00fameros y c\u00f3digos abstractos, y si esos c\u00f3digos y esos n\u00fameros adquieren cada vez m\u00e1s una dimensi\u00f3n cosmog\u00f3nica, \u00bfc\u00f3mo podremos garantizar que la l\u00f3gica que rige el recuento y el pesaje de las vidas no se transformar\u00e1 en una l\u00f3gica de eliminaci\u00f3n y de destrucci\u00f3n? En la era del c\u00e1lculo sin fronteras y cuando se trata de n\u00fameros, \u00bfnos estamos enfrentando a certezas inflexibles o a probabilidades y, por tanto, a apuestas? \u00bfQu\u00e9 quiere decir resistencia inmunol\u00f3gica si medir el riesgo es lo mismo que cuantificar el azar? \u00bfC\u00f3mo identificar a un Estado que, en lugar de \u00abdefender a la sociedad\u00bb, se vuelve contra su poblaci\u00f3n?<\/p>\n<p>En varios pa\u00edses se tom\u00f3 la decisi\u00f3n de confinar a la poblaci\u00f3n en nombre de la protecci\u00f3n y el cuidado, con el prop\u00f3sito de evitar el contagio. A primera vista, se trataba de salvar vidas y de no sacrificar ninguna innecesariamente.<\/p>\n<p>En realidad, ha hecho falta pagar, tanto al por mayor como al por menor. El grueso de la actividad econ\u00f3mica se ha ralentizado aunque muchos talleres de explotaci\u00f3n han seguido funcionando. Los almacenes, los centros de datos, las granjas industriales, las instalaciones c\u00e1rnicas y otros dispositivos del capitalismo digital han permanecido abiertos. Por tanto, no todo se ha parado.<\/p>\n<p>Muchas personas han perdido su empleo, sus medios de vida, o simplemente su vida. El tesoro p\u00fablico est\u00e1 deprimido y se predice una recesi\u00f3n. Se han contra\u00eddo deudas internacionales y se ha hipotecado parte del futuro de las generaciones venideras.<\/p>\n<p>De todos es sabido que en las regiones m\u00e1s pobres de la Tierra, la falta de seguros y de cobertura en caso de un importante cambio temporal o prolongado hacia la pobreza y la indigencia, es un factor estructural de la lucha diaria por la supervivencia.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed, en tiempos normales, la igualdad ante la muerte es un mito. El derecho a existir no tiene contenido mientras no se asocie a su corolario: el derecho a subsistir.<\/p>\n<p>Para conseguir los medios de subsistencia hay que salir y, a menudo, buscarlos lejos, a un coste siempre elevado (transporte incierto, caminatas interminables durante todo el d\u00eda, permisos y autorizaciones de todo tipo). Es preciso andar, intentar conseguir, negociar y regatear de manera incesante, e incluso migrar y, si es preciso, hacerlo por v\u00edas irregulares.<\/p>\n<p>El avituallamiento, el abastecimiento y el acceso a los medios de subsistencia dependen de la capacidad de movimiento, desplazamiento y circulaci\u00f3n. Dependen tambi\u00e9n de las capacidades para integrarse en las redes sociales de solidaridad, incrementar lealtades y dependencias, y convertir lo temporal en un recurso indispensable de permanencia.<\/p>\n<p><em>Sin ese encuentro de los cuerpos, su acumulaci\u00f3n, su proximidad, sin el contacto directo con otros humanos, o incluso la aglomeraci\u00f3n, la lucha diaria por la supervivencia est\u00e1 condenada al fracaso.<\/em><em><\/em><\/p>\n<p>La supervivencia no se consigue a trav\u00e9s del aislamiento f\u00edsico, sino en el cuerpo a cuerpo. En estas condiciones, la inmovilizaci\u00f3n forzada no solo es similar a una condena, sino que tambi\u00e9n pone en situaci\u00f3n de riesgo a gran parte de la poblaci\u00f3n, cuyas fracciones m\u00e1s pobres avanzan sin red en una situaci\u00f3n en la que nadie se hace cargo de ellas, y ni siquiera ellas pueden cuidar de s\u00ed mismas.<\/p>\n<p>Bajo el r\u00e9gimen de confinamiento, los sectores m\u00e1s vulnerables de la poblaci\u00f3n se han enfrentado a un dilema a\u00fan m\u00e1s dram\u00e1tico: obedecer la orden de inmovilizaci\u00f3n, cumplir la ley y morir de hambre, o incumplir la ley, salir y correr el riesgo de contaminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el momento del desconfinamiento, ya no se plantea la disyuntiva entre el virus y el hambre, pero los dilemas siguen siendo acuciantes.<\/p>\n<p>Si tomamos como punto de partida la perspectiva de las fuerzas del mercado, el c\u00e1lculo es el siguiente: hay que relanzar la econom\u00eda cueste lo que cueste y, en caso necesario, a costa de algunas vidas.<\/p>\n<p>Al fin y al cabo, solo un porcentaje \u00ednfimo del conjunto de la poblaci\u00f3n morir\u00e1 a causa de la epidemia. Tarde o temprano, esta fracci\u00f3n de la poblaci\u00f3n, a fin de cuentas inactiva o \u00abinempleable\u00bb, hubiera sido golpeada ineluctablemente y, a corto plazo, se la hubiera llevado el virus o cualquier otro factor de comorbilidad.<\/p>\n<p>Intentar mantener la vida a toda costa no solo cuesta caro a la sociedad. Se afirma que la supervivencia de esa fracci\u00f3n de poblaci\u00f3n costar\u00e1 un n\u00famero mucho m\u00e1s elevado de vidas humanas. Y ese coste es insoportable porque la ruina de la econom\u00eda implicar\u00eda la disoluci\u00f3n de la sociedad. Por consiguiente, conviene dejarla morir de inmediato.<\/p>\n<p>En efecto, desde la perspectiva del libre mercado, el derecho a la existencia o derecho a subsistir es pura especulaci\u00f3n y depende, por consiguiente, de las fluctuaciones del mercado.<\/p>\n<p>Al igual que la subsistencia, la vida hay que gan\u00e1rsela y nadie lo consigue sin hacer nada. Una forma de ganarse la vida es trabajar a cambio de un salario. Los \u00fanicos que tienen derecho a vivir son aquellos que lo consiguen gracias a su salario, a su empleo o a su trabajo. Lo que ocurre es que hoy en d\u00eda muchas personas, aunque as\u00ed lo deseen, no pueden tener un empleo asalariado. Ganarse la vida implica hacer frente a riesgos e incertidumbres.<\/p>\n<p><strong>El tiempo de la decisi\u00f3n<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n<p>La Covid habr\u00e1 puesto en relieve diferentes tipos de degradaci\u00f3n humana y social as\u00ed como distintos ejemplos de dependencia econ\u00f3mica. En la era del capitalismo digital ya no basta con comercializar la mano de obra. El trabajo tiene a\u00fan un valor de mercado, pero cada vez hay menos trabajo asalariado para todo el mundo.<\/p>\n<p>Este es especialmente el caso en las regiones del globo donde el virus golpea a las sociedades ya vulnerables, en peligro de disoluci\u00f3n o bajo el yugo de la tiran\u00eda. Aqu\u00ed, el abandono y la negligencia gubernamental son la regla. Es aqu\u00ed que se llevan a cabo las experimentaciones m\u00e1s brutales (incluidas las m\u00e9dicas) en la zona conflictiva entre los seres vivos y la materia inanimada. Aqu\u00ed, adem\u00e1s, la econom\u00eda de mercado tiende a seguir una pauta de gasto, despilfarro y despojo.<\/p>\n<p><em>El sacrificio, en este contexto, no refleja necesariamente un asesinato gratuito pero tampoco tiene, en su origen, pr\u00e1cticamente nada de sagrado. Su &nbsp;objetivo ya no es conseguir la ayuda de cualquier divinidad.<\/em><em><\/em><\/p>\n<p>El sacrificio exige que nos cuenten, que se realicen c\u00f3mputos y mediciones, que se pesen las vidas y deshacerse de aquellas que aparentemente ya no valen.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, se supone que esas pol\u00edticas de despojo son un hecho normal y no nos planteamos cuesti\u00f3n alguna porque se considera evidente. La pregunta, hoy, es cu\u00e1ndo ser\u00e1 el momento de tomar la decisi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1ndo consideraremos por fin que un sacrificio as\u00ed es socialmente insoportable? \u00bfCu\u00e1ndo volveremos a pensar que los seres vivos no tienen precio? No tener precio es, fundamentalmente, estar m\u00e1s all\u00e1 de cualquier medida. De ese modo, no puede ni contarse ni pesarse. Es, simplemente, incalculable.<\/p>\n<p><em>Achille Mbembe<\/em>&nbsp;<em>es profesor de historia y de ciencias pol\u00edticas en la Universidad de Witwatersrand, en Johanesburgo, Sud\u00e1frica. Es autor de numerosas obras traducidas a m\u00faltiples lenguas. Su \u00faltimo libro,&nbsp;<\/em>Brutalisme&nbsp;<em>(Paris, Editions La Decouverte, 2020), fue escrito antes de la actual pandemia y en \u00e9l anticipa diversos aspectos de esta.<\/em><\/p>\n<p><em>&nbsp;Art\u00edculo publicado originalmente en franc\u00e9s en<a href=\"https:\/\/www.franceculture.fr\/\"> franceculture.fr&nbsp;<\/a>y traducido al espa\u00f1ol por Inmaculada Ortiz.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Achile Mbembe. \u00bfPuede estimarse la vida? Si ello fuera posible, \u00bfc\u00f3mo estimarla? Achille Mbembe, especialista en ciencias pol\u00edticas e historiador, analiza esta idea as\u00ed como las consecuencias de la crisis en el mundo, su evoluci\u00f3n y la direcci\u00f3n que est\u00e1 tomando. \u00bfQui\u00e9n dirige el rumbo entre el capitalismo y los seres vivos? 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