La ambición africana de la Turquía de Erdogan

Antonio Navarro Armuedo

Ankara combina poderío comercial, inversor y militar con el diplomático y religioso a fin de extender su influencia en el continente

No podrán negarle los detractores del presidente -desde hace ya casi un cuarto de siglo los especialistas aseveran que medio país lo adora y otro medio lo detesta- la consolidación de la Turquía de Recep Tayyip Erdogan como potencia regional e internacional. Merced a un sostenido crecimiento económico y esfuerzo modernizador, Turquía, que cuenta con el segundo ejército de la OTAN y hace tiempo que cerró la puerta a la integración en la UE, es un actor ineludible en los grandes temas de seguridad de su zona de influencia, desde Siria a Libia pasando por Ucrania y Gaza.

Politólogos y periodistas han recurrido insistentemente al término neootomanismo -su implementación se relaciona a menudo al exministro de Exteriores Ahmet Davutoglu, también vinculado con la política exterior de “cero problemas” con los vecinos- para referirse a las ambiciones con ribetes imperiales del mandatario turco en las tierras que una vez integraron la Sublime Puerta. La influencia turca se basa en los factores comerciales y militares, pero también religiosos -Erdogan, líder del AKP, es desde hace décadas promotor de un islamismo moderado en el mundo suní- y culturales -las series turcas hacen furor en los hogares de Casablanca a Beirut pasando por Belgrado o Atenas, en una muestra de lo que se ha dado en llamar como soft power.

Así las cosas, la Turquía de Erdogan, que se encuentra en la fase culminante de su carrera política y aspira a volver a obtener el apoyo de su pueblo en las elecciones presidenciales de 2028, ha sido capaz de tejer simultáneamente vínculos económicos y militares con Occidente, Rusia, China y Oriente Medio, donde Ankara aspira a desempeñar un papel de liderazgo político y moral cada vez más importante. Lo hace en competencia con otras potencias regionales islámicas como Arabia Saudí e Irán amén de Israel, que ha dejado de manifiesto su poderío militar especialmente en los dos últimos años y medio.

La fulgurante operación militar liderada por el exyihadista y hoy presidente Ahmed al Sharaa que supuso la caída de Bachar al Asad en Damasco tuvo un indudable sello turco. Sin Ankara tampoco se explica el reciente desmantelamiento de la autonomía kurda en Siria. Turquía es clave en el mantenimiento del Gobierno de Unidad Nacional libio con sede en Trípoli y el reconocimiento de la ONU, país en el que Ankara ha desplegado entrenadores militares y drones. Ankara también será fundamental en el futuro de Gaza tras su adhesión a la Junta de Paz de Trump. La intervención del presidente Recep Tayyip Erdogan fue igualmente esencial para evitar la escalada entre Etiopía y Somalia. El mismo objetivo de aumentar su influencia en el Cuerno de África explica el rol mediador turco en la crisis sudanesa.

Objetivo África

Pero las ambiciones de Erdogan van más allá de sus patrios traseros de Siria y Turquía y de Oriente Medio en su conjunto. Y es que, desde hace años el presidente turco y sus gobiernos vienen desarrollando una lenta pero sostenida estrategia de penetración e influencia comercial, inversora y militar en África, un continente donde compite también con Rusia y China por ocupar el vacío dejado por las viejas potencias coloniales europeas. Una estrategia que, no exenta de contradicciones, combina ayuda y cooperación civil y humanitaria con la venta de armas en el continente.

No en vano, el Imperio otomano dominó partes de las actuales Argelia, Túnez, Libia y Egipto durante varios siglos, y eso no ha pasado desapercibido para Erdogan. Turquía ha consolidado sus relaciones con la Unión Africana (UA), de la que es miembro observador desde 2005 y socio estratégico desde 2008. Asimismo, Turquía ha multiplicado el número de embajadas en África, pasando de 12 en 2002 a 44 en 2022.

Récord comercial con el continente

Los datos avalan la expansión comercial turca en el continente africano: el valor del comercio entre Turquía y África ha pasado de 5400 millones de dólares en 2003 a más de 40 000 millones en 2025, concentrado principalmente en productos químicos, agricultura, acero y hierro. Hasta la fecha, contratistas turcos han participado en más de 2000 proyectos en todo el continente por un valor de 100 000 millones de dólares, según aseveraba el propio Erdogan recientemente. “Turquía considera a África Oriental como un elemento central de sus ambiciones a largo plazo, desde la energía hasta el espacio, y está utilizando el apoyo militar para afianzarse”, aseguraba recientemente a Bloomberg Serhat Erkmen, director del Centro de Análisis de Seguridad y Riesgos Pros&Cons, con sede en Ankara. A su juicio, Turquía también se está posicionando para proyectar influencia sobre uno de los corredores marítimos más estratégicos del mundo.

Si importante ha sido el aumento de los intercambios comerciales, no menos ha sido el experimentado por las ventas de material militar turco a los distintos países de África. Según el Stockholm International Peace Research Institute, Turquía fue el tercer país por valor de exportaciones de armas en 2024. Los drones constituyen uno de los pilares de este crecimiento, con la compañía Baykar a la cabeza. Ese año los aparatos no tripulados supusieron una cuarta parte de las ventas de material militar turco a África. Hasta 18 países del continente cuentan ya con estos drones. Por otra parte, las empresas militares privadas turcas también experimentan una rápida expansión en el continente, y están activas en nueve países africanos (concentrados en el área saheliana).

Uno de los Estados que ha apostado por la tecnología turca es Marruecos. Desde 2021 y coincidiendo con el aumento de las tensiones con Argelia y el Frente Polisario, Rabat viene adquiriendo drones turcos no tripulados Bayraktar TB2.  Según el portal español defensa.com, las fuerza armadas de Marruecos cuentan ya con 25 de esos aparatos.

El aumento de las adquisiciones turcas por parte de Marruecos no ha ido en perjuicio de las relaciones con Argelia, gran rival de Rabat en la batalla por el Sáhara Occidental y la hegemonía en el norte de África. Turquía es uno de los cinco países que más gas natural argelino adquiere. En noviembre de 2022, las empresas Turkish Petroleum y Sonatrach crearon una sociedad conjunta para la exploración de gas natural y petróleo en la región. Más recientemente, en septiembre de 2024, el citado grupo Sonatrach y la empresa turca Ronesans anunciaron la decisión de invertir en un proyecto conjunto para la extracción de hidrógeno del propano y la producción de polipropileno en territorio turco. A comienzos de año, una compañía turca, Tosyali, está llevando a cabo uno de los proyectos siderúrgicos integrados más importantes de África y el Mediterráneo en Bethioua, Orán.

Somalia: relaciones privilegiadas

Ankara opera su mayor base militar en el extranjero en Mogadiscio, donde las fuerzas turcas han entrenado a más de un tercio del Ejército somalí desde 2017 y le ha vendido drones armados para usarlos contra Al Shabaab, la filial local de Al Qaeda. El mes pasado, Turquía desplegó aviones F-16, tanques y helicópteros para reforzar las posiciones gubernamentales, según informaba recientemente Bloomberg. Asimismo, Turquía construye una base naval y un campo de pruebas de misiles balísticos en el citado país africano, al igual que el primer puerto espacial de Turquía, cuya construcción comenzó a principios de este año.

En el capítulo civil, las autoridades somalíes inauguraron en 2015 en Mogadiscio el hospital Recep Tayyip Erdogan, uno de los centros médicos más avanzados de África Oriental. Hace más de una década que Turquía asumió la gestión operativa del puerto de Mogadiscio y del aeropuerto Internacional Aden Adde a través de empresas privadas. Este mismo mes de febrero, el buque turco de perforación submarina Cagri Bey partió hacia Somalia en busca de gas y petróleo en la primera búsqueda turca en aguas profundas fuera del país. No en vano, la búsqueda de nuevas fuentes de energía en el continente es otra de las múltiples y crecientes ambiciones turcas en África.

Artículo redactado por Antonio Navarro Amuedo.

Imagen de portada: © Bart Maat / Ministry of Foreign Affairs of the Netherlands / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=168455513

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