Cuatro africanas que destacan en ciencia

Chief Project Engineer Holds Briefing for a Team of Scientists that are Building Machine Learning System. Displays Show Working Model of Neural Network. Imagen: © Gorodenkoff para iStock

Antoni Castel

Doctor en Ciencias de la Comunicación, miembro de GESA

A pesar de las dificultades, decenas de mujeres africanas llegan a destacar en la investigación científica, tanto en universidades de África como en Estados Unidos y Europa. Son mujeres dotadas de talento e inteligencia, orgullosas de sus orígenes, respetadas por sus aportes a la ciencia y su compromiso con la sociedad.

De entre las numerosas científicas africanas, subrayamos a tres: una que sigue investigando en África y otras dos que trabajan en Estados Unidos. En un momento en que la inteligencia artificial (IA) ocupa los informativos, por la carrera entre las empresas tecnológicas y las alertas de sus potenciales peligros, la profesora Adjie Bousso Dieng, en la Universidad de Princeton (New Jersey), participa en su desarrollo para convertirla en un «instrumento al servicio de todos, en especial de las poblaciones africanas».

Bousso Dieng investiga la inteligencia artificial en Princeton

Para llegar a Princeton, Bousso Dieng tiene que superar muchos obstáculos. Nacida en Kaolack (Senegal), en una familia con 15 hermanos, huérfana de padre a los 4 años, consigue una beca para seguir los estudios de secundaria en Francia. Se matricula en la escuela superior de ingeniería Télécom Paris Tech, después estudia una maestría en estadísticas aplicadas en la Universidad de Cornell (Ithaca) y, finalmente, se doctora en la Universidad de Columbia (Nueva York).

En 2021, se convierte en la primera profesora negra de la escuela de ingeniería de la Universidad de Princeton y en la segunda negra en dar clases de informática en una institución académica perteneciente a la selectiva Ivy League, de la que forman parte ocho universidades privadas del noreste de los Estados Unidos. En Princeton, funda el laboratorio Vertaix, que investiga acerca de la relación entre la inteligencia artificial y las ciencias naturales, y desarrolla un instrumento fundamental en el tratamiento de datos, Vendi Score.

Sus investigaciones han merecido numerosos reconocimientos, entre los que destacan el Annie T. Randall Innovator Award, otorgado por la Asociación Americana de Estadística, en 2022; el Schmidt Sciences AI2050 Early Career Fellowship, del mismo año; y el premio Savage, que concede la Asociación Internacional de Análisis Bayesianos, por su tesis doctoral.

En febrero de este año, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, la nombra como miembro del panel científico que analizará los efectos en la sociedad de la IA. Dicho Panel Científico Independiente Internacional sobre la Inteligencia Artificial, creado en agosto de 2025, lo integran 40 científicos, escogidos entre 2600 candidatos, que deberán dar un informe anual a las Naciones Unidas.

Comprometida con su continente, funda de The Africa I Know, que impulsa el empoderamiento de africanos en las ciencias, bajo los valores del «panafricanismo, optimismo y pragmatismo». Su declaración de intenciones queda clara en su web: «Nuestra misión es cambiar de forma positiva la narrativa acerca de África».

Tebello Nyokong, relevante química

La química Tebello Nyokong, nacida en la Sudáfrica de la discriminación racial, el abominable apartheid, desarrolla su carrera científica en África, con la excepción de un breve periodo en que se doctora en la Universidad de Western Ontario (Canadá) y posteriormente hace un posdoctorado en la Universidad de Notre Dame (Indiana). Criada por sus abuelos en las montañas de Lesoto, comienza tarde su formación porque debe ayudar a la casa pastoreando las ovejas. Con empeño, y el apoyo de su familia, se matricula en la Universidad Nacional de Lesoto, donde se licencia en química y en biología.  

Tras su estancia de tercer ciclo en Canadá y Estados Unidos, regresa a Sudáfrica con el fin de integrarse en el claustro, primero de la Universidad Nacional de Lesoto y, después, de la Universidad de Rhodes (Cabo Oriental), en la que investiga hasta hoy en química médica y la aplicación de la nanotecnología y la fotodinámica al tratamiento oncológico. Su trayectoria ha sido reconocida, entre otros, con el premio L’Oréal-Unesco en el 2009, y la Orden de Mapungubwe en Bronce, recibida de manos del presidente sudafricano Thabo Mbeki en el 2015.

En el laboratorio que dirige, Nyokong no solo investiga. También estimula a sus estudiantes, a los que recuerda la necesidad de que África desempeñe un protagonismo en ciencia, para superar el estereotipo de que es un «continente de guerra y hambre, y no como uno que pueda tener un papel en ciencia y tecnología».

Fadji Zaouna Maina, una hidróloga en la NASA

Fadji Zaouna Maina investiga en la NASA, en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard, en Maryland, desde agosto de 2020. Cuando entra a trabajar en la agencia espacial estadounidense, lo hace con 29 años, una de las científicas más jóvenes en hacerlo, y la primera que procede de Níger.

Nacida en Zínder, una ciudad hausa que sufre como el resto del Sahel la falta de agua, Maina destaca de pequeña por su inteligencia, talento y dedicación. Apoyada por sus padres, marcha a Marruecos a estudiar ingeniería hidrológica en la Universidad de Fez. Prosigue su formación en Estrasburgo, donde cursa una maestría en Ciencias Ambientales y defiende una tesis doctoral en hidrología.

El posdoctorado lo hace en el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, de la Universidad de California. «Escogí ir a California porque el estado tiene un clima similar y una historia de recursos hídricos parecido al de algunas regiones de África», escribe Maina.

California le permite recordar a su Níger natal, en el que las niñas deben dedicar muchas horas al día a buscar agua. Como subraya, ella se sentía privilegiada porque en su casa el agua salía del grifo, y podía ir a la escuela. Sus investigaciones de los efectos del cambio climático en California no pasan desapercibidas: la revista Forbes la incluye en la lista del año 2020 de los 30 científicos de menos de 30 años con un futuro prometedor (30 under 30 science). La NASA también se fija en ella, y la contrata para investigar acerca del ciclo del agua a nivel mundial.

Chandani Appadoo, el estudio de los gammáridos

Fascinada por la variedad y riqueza de la vida marina, presente en las aguas de la isla en que nace, Mauricio, Chandani Appadoo estudia primero química y biología. Completa su formación con una maestría en la Universidad Memorial, en Newfoundland y Labrador (Canadá), y un doctorado en la University College de Cork (Irlanda).  

A su regreso a su país, se integra a la Universidad de Mauricio, donde se centra en el estudio de los gammáridos, unos pequeños crustáceos pertenecientes a la orden de Amphipoda. Los gammáridos, fundamentales en la cadena alimenticia de los peces, son indicadores de los ecosistemas costeros, muy sensibles a los contaminantes.

Con sus investigaciones, Appadoo ha identificado 69 especies de Amphipoda, de las 130 que se encuentran en las aguas de Mauricio, y ha estudiado la reproducción de tres gammáridos, Cymadusa filosa Savigny, Ampithoe laxipodus Appadoo and Myers y Mallacoota schellenbergi Ledoyer. Unas investigaciones fundamentales en la biología marina del Índico.

Artículo de Antoni Castel.

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