Ghana se adelanta a la nueva ley europea contra la deforestación

Cocoa_seeds_1. Imagen: © Ei'eke en Wikimedia Commons

Ana López García

Periodista freelance

Cuando la regulación europea contra la deforestación (EUDR) entre en vigor el 1 de enero de 2027, ningún cargamento de cacao que llegue a la Unión Europea podrá proceder de tierras deforestadas. Mientras muchos países siguen adaptándose a la nueva norma, que ya ha sido aplazada dos veces, Ghana asegura estar ya preparada para cumplir una de las reglamentaciones contra la deforestación más estrictas del mundo.

El 60 % del cacao que exporta este país africano tiene como destino Europa, el mayor importador mundial de esta materia prima, por lo que el Gobierno se tomó muy en serio la adaptación de su mercado a la nueva normativa. «Incluso antes de que la ley fuese aplazada el año pasado, Ghana estaba lista al 95 %», explica el director general de Marketing de Ghana Cocoa Board (COCOBOD), el Dr. Wisdom Kofi Dogbey.

COCOBOD es la empresa pública ghanesa que controla y tiene el monopolio de la venta de cacao en Ghana y fija sus precios. Ghana empezó este proceso en 2019, antes incluso de que se creara la ley, ante la presión social por la deforestación asociada al cacao. Esa presión se explica por un modelo en el que el aumento de la demanda mundial llevó a la expansión de nuevas plantaciones mediante la tala de bosques primarios, en lugar de invertir en las ya existentes. En muchos casos, resultó más rentable abrir nuevas parcelas en zonas boscosas que invertir en fertilizantes, renovación de árboles envejecidos o técnicas agrícolas más eficientes. La combinación de precios internacionales inestables, bajos ingresos para los agricultores y una creciente demanda mundial convirtió la expansión agrícola en una estrategia de supervivencia para miles de pequeños productores. El resultado fue que un tercio de la deforestación registrada en Ghana en los últimos 60 años se deba al cultivo de cacao, según la ONG Mighty Earth.

Detrás de este modelo hay también un problema económico. En Ghana los precios del cacao están regulados, pero dependen de unos mercados internacionales extremadamente volátiles, lo que empuja a los agricultores a una situación muy precaria marcada por la incertidumbre.

«Desde que nací, nací en una familia de agricultores», explica Patrick Newman, secretario de la cooperativa cacaotera de Boase Sibi, en la región de Suhum. El agricultor denuncia la precariedad en la que viven las familias productoras y asegura que la situación ha empeorado: «Mi padre ha sido pobre, y con el tiempo ha ido a peor».

Si los productores no tienen dinero para comprar más tierras, reparten las parcelas entre hijos o nietos. Esto incrementa la precariedad, ya que los ingresos de la venta del cacao se dividen entre más personas.

Hasta ahora, solo algunas empresas han intentado reducir la deforestación de forma voluntaria, animando a los agricultores a aumentar la productividad de las parcelas en lugar de expandir los cultivos. Las multinacionales pagan una prima a quienes consiguen aumentar esa productividad, como es el caso de Nestlé.

El proceso de adaptación comenzó con un objetivo central: demostrar el origen exacto de cada grano de cacao producido en el país. Para ello, los funcionarios de COCOBOD, junto con empresas que ya tenían parcelas geolocalizadas, han trabajado conjuntamente para obtener las coordenadas GPS de cada explotación, llegando a registrar 1,3 millones de fincas y crear un registro nacional de cultivadores de cacao.

Cada agricultor registrado ha recibido una tarjeta con sus datos, su fotografía y un código QR donde, al escanearlo, puede comprobarse si su parcela se encuentra en una zona deforestada antes de 2020. Detrás de ese registro hay una transformación administrativa sin precedentes. Por primera vez, el Estado dispone de una base de datos unificada de prácticamente todos los productores de cacao del país. Esto no solo facilita cumplir con las exigencias europeas de trazabilidad, sino que también permite planificar mejor las políticas agrícolas, distribuir ayudas, realizar controles y conocer con precisión dónde se produce el cacao ghanés.

Ahora puede trazarse esta materia prima desde el campo hasta el puerto marítimo donde será enviada al extranjero para su transformación. Para lograrlo, se han elaborado cartografías con las zonas de cultivo y las áreas deforestadas previamente, de modo que, al cruzar ambos mapas, puede identificarse qué producción es exportable a Europa.

El país dispone además de sistemas avanzados de vigilancia forestal basados en satélites y herramientas geoespaciales, que permiten observar la evolución de la masa forestal casi en tiempo real mediante imágenes satelitales y cambios en el uso del suelo.

«Las imágenes satelitales nos indican en todo momento qué nos queda de bosques, qué estamos degradando y qué tenemos que hacer», explica Joseph Osiakwan, director técnico forestal del Ministerio de Tierras y Recursos Naturales de la República de Ghana.

Durante años predominó entre los agricultores la idea de que el cacao necesitaba una gran exposición al sol, lo que llevó a eliminar árboles de sombra. Sin embargo, investigaciones posteriores del Instituto de Investigación del Cacao de Ghana demostraron lo contrario.

A raíz de estos estudios, Ghana ha impulsado programas para reintroducir árboles en las explotaciones agrícolas. «Durante los últimos diez años, hemos estado suministrando a los productores de cacao árboles para incorporar en sus parcelas», explica el director forestal. El objetivo es que haya al menos 18 árboles por hectárea de cultivo de cacao.

Los campesinos han sido formados sobre esta norma, sensibilizándolos sobre la necesidad de evitar la expansión mediante la quema, así como sobre el trabajo infantil. También han recibido formación para separar los granos de cacao y completar la documentación necesaria para garantizar la trazabilidad del producto. La trazabilidad también implica nuevas obligaciones administrativas y un mayor trabajo para los agricultores que quieran exportar a Europa.

El director general de Cocoa Marketing Ghana, Dr. Wisdom Kofi Dogbey, afirma: «es una cuestión de tiempo que pasemos de aceptar los precios a ser beneficiarios del valor de la cadena de valor». Por el momento, la mayor parte del cacao producido en Ghana no es transformado en Ghana, sino en los países a los que se exporta.

Con la entrada en vigor de la EUDR, algunas organizaciones no gubernamentales como Fern esperan que este modelo deje de ser voluntario. Los importadores de cacao tendrán que buscar nuevas formas de aumentar la productividad en lugar de ampliar la superficie cultivada, por ejemplo, mediante la transición hacia prácticas agroecológicas o apoyando financieramente la replantación de árboles.

Isabel Fernández, consultora de la ONG Mighty Earth, también cree que la EUDR puede abrir una nueva etapa para los países productores. «El hecho de que la cadena de suministro de estas grandes empresas tenga que ser más transparente va a permitir que tanto los países productores como los pequeños agricultores mejoren sus condiciones de vida y reciban un precio más justo por sus materias primas».

Ghana ha demostrado que un país productor puede reorganizar toda su cadena del cacao para adaptarse a una de las normativas ambientales más exigentes del mundo. Ahora el reto será comprobar si esa trazabilidad consigue no solo reducir la deforestación, sino también mejorar las condiciones de vida de los cientos de miles de agricultores que dependen del cacao.

Artículo de Ana López García.

Imagen de portada del artículo: © Ei’eke – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=164817756

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