España y Senegal en el horizonte de la seguridad y el desarrollo

Cayucos de la costa de Senegal ©Cribea para Adobe Stock
Cayucos de la costa de Senegal ©Cribea para Adobe Stock
Indhira García Belda

Indhira García Belda

María Ángeles Alaminos Hervás

Las migraciones africanas a través de la Ruta Atlántica se han reducido significativamente en 2025. Uno de los motivos que da respuesta a este cambio es la creciente cooperación de España con Senegal en el ámbito de seguridad. Con motivo de la reciente noticia sobre la entrega del gobierno español de dos patrulleras a las fuerzas de seguridad del gobierno senegalés, realizamos una aproximación a cómo se configuran las relaciones entre España y los países africanos desde un enfoque de seguridad y desarrollo, recordando los Planes África y en último lugar, la Estrategia España-África, los cuales son el marco de referencia para los posteriores marcos de asociación que se han elaborado para las relaciones entre ambos países. Es por ello que anticipamos que el último Marco de Asociación País Senegal 2024-2028, aún en fase de elaboración, estará en sintonía con los planes predecesores y con su marco de referencia la Estrategia 2025-2028, diseñando ejes de actuación cuyo último fin sea la prevención de las migraciones africanas hacia España.

A comienzos de diciembre del pasado año el ministro del Interior del Gobierno de España, Fernando Grande-Marlaska, viajó a Dakar, donde hizo entrega oficial de dos naves de patrulla costera “para contribuir al ‘trabajo clave’ en prevención migratoria” que están realizando las fuerzas de seguridad senegalesas. La eficacia de las operaciones de seguridad conjuntas entre los dos países para frenar la migración marítima hacia las Islas Canarias queda demostrada por la disminución del número de llegadas a través de la Ruta Atlántica en 2025[1]. Sin embargo, esto no significa que se hayan reducido los intentos de migrar hacia Europa, ya que la intensificación de los controles fronterizos en Senegal y Mauritania ha trasladado los puntos de partida hacia Europa, saliendo ahora desde Gambia y Guinea, lo que, respecto a Guinea, aumenta el riesgo a morir debido a su lejanía con el archipiélago canario.

Entre 2024 y 2025 hemos sido testigos de una creciente colaboración entre España y Senegal en materia de seguridad y defensa[2]. Pero al margen de operaciones específicas, cabe preguntarse cómo se articulan las relaciones bilaterales entre España y Senegal. A día de hoy, estas se estructuran bajo el marco de la Estrategia España-África 2025-2028, una hoja de ruta elaborada por el gobierno español que organiza las relaciones bilaterales y multilaterales con distintos actores africanos (gobiernos nacionales, organismos regionales e internacionales y actores no estatales). Esta reúne los objetivos y prioridades de la política exterior española hacia el continente africano, así como esboza las líneas de acción a desarrollar para los próximos cuatro años.

La Estrategia España-África, que a su vez sigue las pautas del Plan Director de la Cooperación Española para el Desarrollo Sostenible y la Solidaridad Global 2024-2027, es la continuación de los anteriormente llamados Planes África[3]. Todos ellos han estado influenciados por los contextos en los que surgieron, por lo que no es de extrañar que hayan adoptado el nexo seguridad-desarrollo que encontramos tanto a nivel internacional en el marco de las Naciones Unidas como en la esfera de la Unión Europea[4]. En este último caso destacamos La Estrategia Global de la Política Exterior y de Seguridad de la Unión Europea, en donde observamos cómo seguridad y desarrollo se conciben como variables interdependientes, empleando un lenguaje bélico en el que convergen la seguridad interior y la seguridad exterior y que sirve para justificar la expansión de la visión europea más allá de sus fronteras:

Los objetivos, e incluso la propia existencia de nuestra Unión están en entredicho. Y sin embargo nunca tanto como ahora han necesitado nuestros ciudadanos y el resto del mundo una Unión Europea fuerte. Nuestra región, en su extensión más amplia, es cada vez más inestable e insegura. Las crisis dentro y fuera de nuestras fronteras están afectando directamente a la vida de nuestros ciudadanos (…) «Global» no debe entenderse únicamente en el sentido geográfico: también hace referencia al amplio espectro de políticas e instrumentos que promueve la estrategia, que se centra tanto en las capacidades militares y antiterroristas como en las oportunidades de empleo, en unas sociedades inclusivas y en la protección de los derechos humanos. Contempla la consolidación de la paz y la resiliencia de las sociedades y los Estados, en Europa y en los países vecinos[5].

Es en sintonía con este escenario de conflicto en el que tanto los Planes África como la Estrategia España-África dedican especial atención a las relaciones con Senegal, siguiendo su designación como “país prioritario” en los Planes Directores de referencia[6]. Esta asignación corresponde, según el Gobierno español, al preponderante papel de Senegal en la región de África Occidental y a su proximidad con las Islas Canarias[7]. Es por ello que para afianzar las relaciones con el país africano se han cerrado acuerdos como el Marco de Cooperación de 2006, que contemplaba actividades de cooperación en ámbitos como “los servicios sociales de base”, “el acondicionamiento de infraestructuras de desarrollo local”, “la protección de los derechos humanos y de los grupos sociales más vulnerables” y “el refuerzo de las estructuras democráticas y de la sociedad civil” entre otras. Otro ejemplo de ellos son los acuerdos alcanzados en 2021 en torno a la migración que formaban parte del III Plan África (2020-2023) y cuyo objetivo era “atacar la lacra de la emigración irregular y ayudar a garantizar la seguridad de las fronteras”. La reciente Estrategia España-África, en línea con el Plan Director 2024-2027, establece la elaboración de un Marco de Asociación España-Senegal 2024-2028 que refleje la creciente cooperación entre ambos países y de la que hemos sido testigos a lo largo de 2024 y 2025.

Nos referimos no solo al refuerzo de operaciones de seguridad conjuntas, sino a las iniciativas acordadas durante la visita del presidente español Pedro Sánchez a Senegal en agosto de 2024: la ampliación del programa de migración circular y la puesta en marcha de la Alianza África Avanza. La primera consiste en la selección y contratación de trabajadores en Senegal para cubrir las vacantes laborales estacionales, de campaña o de temporada del mercado español.  Según la ministra a cargo de la cartera de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, se trata de “ofrecer una alternativa a la migración irregular”. Sin embargo, el volumen de solicitudes para participar en el programa en 2025 superó con creces la oferta, pues en tan solo 48 horas se recibieron alrededor de 10.000 candidaturas para un anuncio de 350 puestos de trabajo. Además, Senegal será el país piloto donde dará comienzo la Alianza África Avanza, que se basa en la internacionalización de empresas españolas mediante inversiones en la región para así fomentar “el desarrollo de la actividad productiva y la generación del empleo en sectores tractores en países africanos”, lo que pretende fomentar el desarrollo nacional y crear oportunidades laborales, para como fin último, disminuir la migración hacia España. Aunque las relaciones entre España y Senegal han contado con acuerdos bilaterales propios en donde se trazan de manera singular las prioridades y las líneas de acción, estos se han configurado bajo el paraguas de las distintas estrategias de política exterior nacionales así como han estado alineados con la visión de la Unión Europea. Hasta la fecha, la voluntad de colaboración por parte de España se ha enraizado en el nexo de seguridad-desarrollo, un enfoque que, en cuanto a materia de migración se refiere, ha contado con el apoyo del gobierno senegalés. Es por ello que anticipamos que los ejes de actuación que se recojan en el próximo Marco de Asociación seguirán nublando el futuro de una relación bilateral verdaderamente horizontal al fundamentarse en una lógica que obra a favor de la promoción de los intereses propios y del control de las fronteras a través de operaciones de seguridad y del diseño de proyectos de cooperación al desa

Artículo redactado por Indhira García Belda, de la Universidad Internacional de Andalucía, y María Ángeles Alaminos Hervás, de la Universidad Loyola Andalucía, GEA, UNISCI.


[1] Para consultar los datos, véanse las publicaciones quincenales “Inmigración irregular” publicadas por el Ministerio del Interior: Ministerio del Interior | Balances e Informes.

[2] Para un mayor detalle sobre la cooperación en seguridad véase el comunicado publicado en La Moncloa.

[3] Plan África 2006-2008, II Plan África 2009-2012, III Plan África 2020-2023.

[4] Un ejemplo del nexo seguridad-desarrollo es el informe de las Naciones Unidas emitido por el entonces Secretario General Kofi A. Annan: Un concepto más amplio de la libertad: desarrollo, seguridad y derechos humanos para todos (2005).

[5] Prólogo de la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad Federica Mogherini.

[6] Plan África 2006-2008, correspondencia con el II Plan Director de la Cooperación Española 2005-2008; Plan África II 2009-2012, correspondencia con el III Plan Director de la Cooperación Española 2009-2012; Plan África III 2020-2023, correspondencia con el V Plan Director de la Cooperación Española 2018-2021; Estrategia España-África 2025-2028, correspondencia con el VI Plan Director de la Cooperación Española para el Desarrollo Sostenible y la Solidaridad Global 2024-2027.

[7] Según lo expuesto por el gobierno español, Senegal ocupa un lugar distinguido dentro de la región de África Occidental con motivo del afianzamiento de la democracia, así como por el crecimiento económico que estaba atravesando en aquel periodo.

Laisser un commentaire

Votre adresse e-mail ne sera pas publiée. Les champs obligatoires sont indiqués avec *

Compártelo en 

Facebook
WhatsApp
Email