El nivel del mar alrededor de África está aumentando más rápido que la media mundial: ¿qué hay detrás de esta tendencia alarmante?

Lac_dzialandze. Imagen: © Peioma en Wikimedia Commons

Franck Ghomsi

Durante más de tres décadas, los satélites que orbitan la Tierra han medido la altura de la superficie oceánica con una precisión extraordinaria. Estas mediciones son fundamentales, ya que los cambios en la altura del océano constituyen uno de los indicadores más claros de cómo está respondiendo nuestro planeta al cambio climático. El aumento del nivel del mar es señal de un aumento de las temperaturas, del deshielo y de cambios en las corrientes oceánicas.

Todo ello afecta directamente a las comunidades costeras en forma de inundaciones, erosión y pérdida de hábitats. Incluso un pequeño aumento del nivel del mar de referencia implica que los ciclos normales de las mareas y las marejadas ciclónicas alcancen zonas interiores. Esto puede convertir las mareas altas en inundaciones devastadoras.

Mucha gente da por sentado que el nivel del mar es uniforme, como si el agua permaneciera en reposo en una bañera. En realidad, la superficie del océano es sorprendentemente irregular. Los vientos empujan el agua en determinadas direcciones. Las corrientes oceánicas redistribuyen el calor. Las diferencias de temperatura hacen que el agua se expanda o se contraiga. Incluso las variaciones en el campo gravitatorio de la Tierra crean elevaciones y depresiones en la superficie del mar. La combinación de estos factores hace que el nivel del mar pueda variar en decenas de centímetros de una región a otra.

Cuando afirmamos que el nivel del mar ha aumentado, lo hacemos en comparación con un nivel de referencia estable: la distancia entre el satélite y la superficie del océano.

Soy oceanógrafo y geofísico, especializado en este tipo de mediciones. Mi equipo de investigación y yo analizamos las mediciones de la altura del océano recopiladas por instrumentos de radar en satélites en órbita, correspondientes al período comprendido entre 1993 y 2024, de todas las aguas que rodean África.

Nuestro análisis reveló que los mares africanos han aumentado aproximadamente 11,26 cm desde 1993. Este proceso ha sido impulsado por el calentamiento de las aguas y el deshielo.

Los niveles del mar en África están aumentando aproximadamente 3,54 milímetros por año, lo que supera la media mundial de 3,45 mm/año. Quizá lo más preocupante es que el ritmo de aumento se está acelerando, especialmente en aguas africanas. Esta aceleración constituye una tendencia a largo plazo impulsada por el continuo calentamiento de los océanos y el deshielo de los casquetes polares, y persiste independientemente de que en un año concreto se produzca un fenómeno de El Niño o La Niña. El océano continúa absorbiendo calor y recibiendo agua de deshielo año tras año, y es esta acumulación constante —no un ciclo climático puntual— la que impulsa la aceleración a largo plazo.

Los 38 países costeros de África albergan a más de 200 millones de personas que viven cerca del litoral. El aumento del nivel del mar amenaza a estas comunidades con inundaciones, erosión costera y la salinización del agua potable y de las tierras de cultivo. Asimismo, el aumento del nivel y de la temperatura del mar perturban la pesca, de la que dependen millones de africanos para su alimentación y sustento.

Cambios drásticos

Analizamos 32 años de registros y aislamos las tendencias a largo plazo de las influencias a corto plazo, como el fenómeno meteorológico de El Niño. También examinamos los datos de temperatura y salinidad del océano, desde la superficie hasta los 300 metros de profundidad, con el fin de determinar en qué medida el cambio del nivel del mar se debía al calentamiento y la expansión del océano, ante el incremento de la masa de agua.

Nuestro estudio reveló un hecho notable sobre el periodo comprendido entre 2023 y 2024. El fenómeno de El Niño, que periódicamente distribuye agua cálida por partes del océano Pacífico y altera los patrones climáticos a nivel global, se combinó con otros fenómenos climáticos.

Juntos, provocaron el mayor aumento del nivel del mar jamás registrado en aguas africanas, alcanzando una anomalía de 27 mm.

Los cambios más drásticos se están produciendo en regiones específicas. El océano no responde al calentamiento y a la variabilidad climática de manera uniforme. Factores locales —como la intensidad y dirección de las corrientes oceánicas, la profundidad de las capas superficiales cálidas, la influencia de patrones climáticos regionales como el dipolo del océano Índico y la morfología de la línea de costa y del fondo marino— se combinan para hacer que ciertas áreas sean mucho más sensibles al cambio que otras.

El océano Índico occidental, que incluye las aguas que rodean Mozambique, Madagascar y las islas Comoras, presenta la mayor aceleración del aumento del nivel del mar, con 0,16 mm/año², y una tendencia de 3,88 mm/año.

El Atlántico centro-oriental, que abarca el golfo de Guinea y las aguas frente a países de África occidental como Senegal, Ghana, Nigeria y Camerún, le sigue de cerca con 3,90 mm/año. Estas regiones están experimentando tanto el aumento más rápido como la aceleración más pronunciada, lo que las convierte en zonas prioritarias para la vigilancia y la adaptación.

Impacto de El Niño

El océano Índico occidental y el Atlántico tropical ya presentaban temperaturas anormalmente elevadas en 2023-2024, con temperaturas de la superficie del mar muy por encima de sus medias a largo plazo. Esto creó una base de referencia más elevada a partir de la cual El Niño pudo elevar las temperaturas y, por lo tanto, el nivel del mar.

Patrones de viento inusuales frenaron el proceso normal de afloramiento. Este fenómeno ocurre cuando los vientos desplazan el agua superficial, permitiendo que aguas más frías y ricas en nutrientes de las profundidades del océano asciendan a la superficie. Como resultado, el calor quedó atrapado en la superficie en lugar de mezclarse hacia capas más profundas y ser reemplazado por agua más fría. Las capas oceánicas no se mezclaron adecuadamente.

El resultado fue sorprendente. La expansión térmica por sí sola (agua más cálida) representó más del 70 % del aumento excepcional del nivel del mar durante este episodio, alcanzando casi 30 mm en todo el dominio marino africano. El contenido de calor del océano se cuadruplicó en comparación con el El Niño de 2015-2016.

El periodo 2023-2024 supuso un aumento de 2,34 cm, lo que representa el 19 % del incremento total registrado desde 1993 en tan solo dos años.

Dado que el nivel del mar lleva décadas aumentando de forma constante, el punto de partida antes de cada nuevo fenómeno extremo ya es más alto de lo que solía ser. El océano Índico occidental aumentó 3,87 cm en un solo año, casi un tercio de su incremento total desde 1993.

¿Qué impulsa el aumento del nivel del mar?

Hay dos factores principales que impulsan el aumento del nivel del mar a nivel global. En primer lugar, a medida que el agua del océano se calienta, se expande. En segundo lugar, el deshielo de los glaciares y las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida añade masa de agua a los océanos. Ambos son consecuencias del cambio climático provocado por el ser humano.

Este aumento no es un ciclo natural. Aunque el nivel del mar ha fluctuado a lo largo de la historia de la Tierra, el ritmo actual de aumento es mucho más rápido que cualquier otro observado en miles de años, impulsado por la quema de combustibles fósiles y la acumulación resultante de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

El coste humano del aumento del nivel del mar

Las grandes ciudades se enfrentan a peligros cada vez mayores. Lagos, con más de 20 millones de habitantes, se encuentra en una zona de baja altitud cada vez más vulnerable a las inundaciones. Dar es Salaam, en Tanzania, enfrenta riesgos similares. Los pequeños Estados insulares en desarrollo, como Comoras y Seychelles, están especialmente expuestos.

El nivel de agua «normal» actualmente es unos centímetros más alto que hace 30 años. Cada nuevo fenómeno extremo se produce sobre un océano que ya está sobreelevado por décadas de calentamiento.

Y cuando el afloramiento no ocurre, las poblaciones de peces disminuyen y las comunidades que dependen de ellas pierden tanto alimentos como ingresos.

Qué debe ocurrir a continuación

Abordar esta crisis requiere acción en múltiples frentes. De manera fundamental, las emisiones globales de carbono deben reducirse drásticamente para frenar el calentamiento oceánico. Si no se alcanza la neutralidad en carbono a mediados de siglo, África corre el riesgo de superar los 2 °C de calentamiento para 2100.

La adaptación es igualmente urgente. Los países africanos necesitan ampliar las redes de vigilancia oceánica para hacer un seguimiento de los cambios y emitir alertas tempranas. Las costas deben protegerse mediante diques, la restauración de manglares y la mejora del drenaje.

El Programa de Gestión de las Zonas Costeras de África Occidental, una iniciativa regional respaldada por el Banco Mundial, constituye un modelo prometedor. Su objetivo es ayudar a los países a gestionar la erosión, las inundaciones y la contaminación mediante inversiones en infraestructuras, soluciones basadas en la naturaleza y la coordinación de políticas.

Proteger las costas de África requiere combinar la ciencia oceanográfica con la planificación a nivel comunitario para fortalecer la resiliencia frente a un futuro incierto para los océanos.

Artículo escrito por Franck Ghomsi, publicado el 16 de marzo de 2026 originalmente en inglés en The Conversation y traducido al español por Berenice Jorge Pestana para Casa África.

Imagen de portada: © Peioma – Trabajo propio, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=9563970

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