El movimiento «sapeur» congoleño va más allá del estilo y la moda: 5 aspectos relevantes y desconocidos de este movimiento

Foto de © Arturo López Illana, ganadora del tercer premio del concurso fotográfico Objetivo África 2025. Fue tomada en Kinshasa. En ella se ve a un hombre que pertenece al movimiento sapeur, que es un movimiento urbano que se caracteriza normalmente por el buen vestir de la alta costura.

Sylvie Ayimpam

En los dos Congos, existe un movimiento cultural desarrollado por la Sociedad de Animadores y Personas Elegantes (Society of Ambience-Makers and Elegant People) (SAPE), conocido como «sapeurs», que mezcla la moda, la cultura y la resistencia social. Aunque se originó principalmente en la República Democrática del Congo (RDC) y en la República del Congo, el movimiento se ha extendido a todo el mundo, a través de la migración congoleña.

Como investigadora, he estudiado SAPE en sus dimensiones culturales, sociales y simbólicas.

SAPE es mucho más que una tendencia de moda. En este artículo destacamos cinco aspectos clave que se deben conocer sobre este movimiento.

  1. La historia de SAPE

SAPE surgió primero en Brazzaville y más tarde en Leopoldville (actual Kinsasa) durante la época colonial, cuando los jóvenes congoleños comenzaron a adoptar y reinterpretar el estilo de vestimenta de los colonizadores. Este movimiento se basaba solamente en la moda. Era una forma en la que las personas podían expresar su autoestima y respetabilidad en un contexto en el que se les había negado o en el que se les menospreciaba. Con el tiempo, se convirtió en una forma sutil, aunque muy poderosa, de resistencia contra el dominio colonial.

Este proceso continuó tras la independencia. Se convirtió en un símbolo de resistencia contra las dictaduras, en particular bajo el régimen de Mobutu Sese Seko en Zaire (actual RDC). Este último defendía los atuendos tradicionales, rechazando las prendas occidentales, pero SAPE insistió con su movimiento como forma de declaración contracultural.

El movimiento se expandió a Europa con la migración congoleña, en los años 70 y 80, cuando los «sapeurs» reinterpretaron la moda europea (incorporando colores vibrantes y detalles excéntricos) convirtiendo el estilo en una herramienta de subversión. Desde el inicio, se formó con diferentes influencias, incluyendo la cultura europea, pero transformándolas para crear un estilo claramente congoleño.

Apropiándose de la vestimenta de los colonialistas, los jóvenes congoleños se apropiaron símbolos de poder y de posición social, adaptándolos a su propia identidad. De este modo, SAPE se convirtió en un medio para elevar el valor de la cultura congoleña bajo la dominación cultural impuesta.

  • Las reglas de SAPE

Se suele comparar a la SAPE con el dandismo europeo del siglo XIX, una tendencia de moda de dicho siglo que surgió en Inglaterra para aquellos hombres que aspiraban a la finura y a la elegancia. Los «sapeurs», con sus prendas de diseño, sus colores atrevidos y su preocupación por la elegancia en el vestir, encarnan una versión africana moderna de esta tradición.

Para ellos, SAPE es mucho más que una forma de vestir. Es una filosofía que se basa en una serie de principios fundamentales: la expresión de la identidad, la búsqueda de la excelencia o la distinción y la resistencia social y cultural.

La «sapología» impone una serie de reglas estrictas: respetar la teoría del color (ningún conjunto debe tener más de tres colores, para asegurar la armonía entre estos), que la higiene de la vestimenta sea impecable y comprometerse con la elegancia constante. Para los «sapeurs», la apariencia es una forma poderosa de causar una impresión y destacar en un entorno definido usualmente por las dificultades.

La elegancia en la vestimenta no se basa solo en llevar ropa cara, sino que también abarca el comportamiento. Los «sapeurs» tienen una actitud específica, hacen uso de un lenguaje sofisticado y de gestos refinados y mantienen una actitud de cortesía y respeto. Algunas de sus acciones en público imitan a los dandis europeos, como una forma específica de caminar (ligeramente encorvados y con los pasos entrecruzados), que emplean para resaltar los detalles de su vestimenta, como las costuras, los calcetines o los zapatos. Su manera de moverse y de hablar es tan importante como la ropa que llevan.

Este rasgo de performance hace de la SAPE un verdadero espectáculo viviente. En los encuentros de «sapeurs», los participantes compiten en elegancia y creatividad, pavoneándose como si estuvieran en una pasarela. Transforman las calles en las que se congregan en un escenario abierto en el que todos pueden expresarse y mostrar su propio estilo.

  • Su expansión por medio de la diáspora

El movimiento SAPE no se limita a las calles de Brazzaville y Kinsasa. Se extendió primeramente entre la diáspora congoleña en París y ha convertido en un fenómeno mundial. Más tarde se extendería a otras ciudades europeas en las que viven estos migrantes, como Bruselas. El movimiento ha llegado incluso a ciudades norteamericanas como Nueva York o Montreal.

Para los congoleños que viven en países occidentales, la SAPE es una forma de reconectar con sus orígenes y reivindicar su identidad, muchas veces en situaciones complicadas. Permite que estos miembros de la diáspora se creen una identidad positiva en una época en la que la discriminación y la precariedad social son el pan de cada habituales.

En las grandes ciudades de Europa, SAPE es una vía para no caer en la invisibilidad social. Los migrantes congoleños, a menudo relegados a los márgenes de la sociedad, usan la SAPE para hacerse visibles, atrayendo la atención y reivindicando su lugar al llevar conjuntos extravagantes.

La SAPE es, por lo tanto, una forma de protesta social, una forma de desafiar las expectativas de la sociedad que les acoge.

  • El papel de la música

Un factor clave en el éxito y el reconocimiento global del movimiento de la SAPE es su fuerte conexión con la música popular congoleña.

Artistas como Papa Wemba y Aurlus Mabélé han tenido un papel fundamental en promover el movimiento SAPE. Han incorporado su estética a sus personalidades públicas y a sus actuaciones. En Francia y Bélgica, los conciertos de Papa Wemba se convirtieron en eventos de envergadura para la comunidad congoleña, ya que les proporcionaban la oportunidad de mostrar y celebrar el movimiento SAPE.

La música popular congoleña ha sido un vehículo para extender los ideales de la SAPE, haciendo que este estilo de vida sea un símbolo de éxito.

En el mundo de la música popular congoleña, la SAPE es ya una religión (Kitendi, la «religión de la tela») y, como religión, tiene su propio papa, sumo sacerdote, sacerdote, sacerdotisa e innumerables seguidores devotos.

Papa Wemba, al que se suelen referir como «El rey del SAPE», fue una figura carismática que combinó a la perfección la música y la moda para crear una identidad cultural poderosa. Cada conjunto que llevó lo escogió para reflejar la elegancia y el prestigio de la SAPE.

Al llevar prendas de marcas prestigiosas, Papa Wemba hizo del movimiento SAPE un símbolo de éxito entre los jóvenes congoleños. También contribuyó a que la SAPE se hiciese conocida fuera de las fronteras africanas.

  • Preservar la dignidad de los pobres

La SAPE encarna una gran paradoja: combina ropa de lujo y un estilo de vida extravagante con condiciones de vida, a menudo, precarias. Para muchos «sapeurs», la elegancia es el objetivo y es superior a la comodidad. Los «sapeurs» invierten gran parte de sus sueldos en ropa de diseño, en ocasiones, anteponiéndola a su calidad de vida diaria, y ven este sacrificio como algo necesario para mantener su posición en la comunidad «sapeur».

Para los «sapeurs», la visibilidad y el reconocimiento son primordiales. Un «sapeur» invisible, según dicen, deja de ser «sapeur». Esto deja clara la complejidad del movimiento.

Los «sapeurs» se perciben a sí mismos como reyes sin corona, aristócratas de las calles que usan su apariencia para desafiar las ideas convencionales de riqueza y estatus. A través de SAPE, socaban las bases de las jerarquías sociales tradicionales, enfatizando que la elegancia y el valor personal no están unidos únicamente al poder adquisitivo. En su lugar, estas cualidades se definen por la capacidad de cada uno de destacar a través de su estilo, creatividad y carisma.

Artículo escrito por Sylvie Ayimpam, publicado originalmente en inglés en The Conversation y traducido al español por Marina Rodríguez Romero para Casa África.

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