La migración femenina y las transferencias transfronterizas de mercancías: el papel de las trabajadoras senegalesas en el empleo de hogar en Mauritania y Marruecos

Retrato en blanco y negro de una mujer cocinando en una cocina interior, irradiando calidez y sencillez. Imagen: © Jean Marc Bonnel en Pexels

Mbaye Baye Masse

Entrada:

Las trabajadoras senegalesas en el empleo de hogar suelen realizar tareas relacionadas con el hogar, como limpiar, cocinar y cuidar a los niños. Sin embargo, también están involucradas en el comercio a pequeña escala con la compra de mercancía, la organización del envío de esta a su país y la generación de beneficios por reventa. De esta manera, el empleo de hogar se ha convertido en un camino hacia mayores estrategias económicas transnacionales que conectan Marruecos, Mauritania y Senegal.

Introducción

La migración femenina sigue siendo un tema que se deja de lado en los debates públicos (Setrana, 2025). Normalmente se ve eclipsada por las narrativas extremadamente mediáticas de la llamada «migración irregular», término muy utilizado y amplificado por las redes sociales. Sin embargo, debido a la predominancia de los hombres en el proceso de migración a principios del siglo, no es sorprendente que la mayoría de los estudios sobre el fenómeno en general, y en particular en África occidental, se hayan centrado en los hombres (Sudarkasa, 1997, p. 178). Sin embargo, existen 75,6 millones de trabajadoras en empleo de hogar de 15 años o más (Bonnet, Carré, & Vanek, 2022). Más allá de estas representaciones dominantes, existen trayectorias productivas de mujeres senegalesas que merecen más atención. Este artículo busca explorar y analizar estas dinámicas a menudo ignoradas.

Se realizó trabajo de campo en Nuadibú (Mauritania), Agadir y Casablanca (Marruecos) entre los meses de febrero y marzo de 2025, centrado en las trabajadoras senegalesas en empleo de hogar. El estudio mantiene una perspectiva cualitativa y se basa en entrevistas semiestructuradas y la narración de las historias de sus vidas para examinar los perfiles, sus diversos caminos de migración y su actividad dentro de los envíos de bienes a Senegal por rutas terrestres.

Además de la diversificación de los ingresos, otra dimensión clave es la circulación transfronteriza de bienes entre Marruecos, Mauritania y Senegal. Estas mujeres organizan envíos regulares de comida y productos manufacturados a Senegal a través de rutas estructuradas que llegan a Rosso (Mauritania) y se extienden a ciudades senegalesas como Louga, Touba o Rufisque. Al hacer esto, sostienen el flujo transnacional que conecta hogares, apoya la economía local y remodela el concepto de migración más allá de meras estrategias de supervivencia.

  • Perfil de las trabajadoras senegalesas en empleo de hogar en Nuadibú y Casablanca

Estas mujeres suelen tener entre treinta y cuarenta y cinco años. Este rango de edad no es casualidad, es algo que da seguridad a los que las contratan. El hecho de que una mujer esté dentro de ese rango les da a entender que tienen experiencia previa gestionando un hogar, cuidando a niños y anticipándose a sus necesidades y estados de ánimo. A nivel local se repite una misma idea: «Las familias prefieren trabajadoras mayores, más maduras. Las más jóvenes pueden atraer a sus maridos» (A.D., 33 años, Agadir).

La mayoría de estas mujeres están divorciadas o viudas, normalmente desde hace muchos años; son las únicas proveedoras para sus hijos, y migran a países vecinos en busca de autonomía económica. Llegan a Mauritania y a Marruecos a través de rutas terrestres y su entrada en el mercado laboral está definida por las habilidades que han adquirido en su propio contexto familiar, como la gestión del hogar, la organización doméstica y el cuidado de niños.

Su nivel de educación formal suele ser bajo. Aun así, esta limitación educativa se convierte, paradójicamente, en una ventaja para acceder a un puesto de trabajo. «Las mujeres con poco o nada de escolarización son las primeras en ser contratadas. Porque cuando surgen esas oportunidades, las mujeres con estudios pueden irse repentinamente, a menudo en un momento en el que los niños ya se han encariñado con ellas. Los empleadores luego tienen dificultades para encontrar un reemplazo adecuado» (I.C., 36 años, Agadir).

  • El empleo de hogar y la transferencia de mercancías al país de origen (Senegal)

Más allá de la violencia denunciable (Diab, et al., 2023), muchas trabajadoras en empleo de hogar también tienen experiencias laborales respetuosas. El sueldo varía dependiendo de la cantidad de trabajo y suele oscilar entre 4 500 y 7 000 MRU al mes (100 y 150 EUR) en Mauritania y más en Marruecos. A pesar de las quejas recurrentes sobre el retraso de pagos y la acumulación de sueldos sin pagar, estos ingresos siguen viéndose como una ventaja relativa dadas las oportunidades laborales que generan. El salario como tal no es, de hecho, el problema principal.

En vez de enviar dinero, estas mujeres priorizan la compra de mercancía a nivel local. Preparan paquetes con alimentos, como cajas de fruta, bolsas de verduras o aceite, así como montones de ropa, normalmente de segunda mano importadas desde Europa. Estos bienes se envían a Senegal a través de un sistema conocido como «grupaje», el cual es un método en el que se combinan diferentes envíos pequeños de distintos remitentes en un mismo contenedor para mandarlos.

El uso del grupaje en contenedores mauritanos y marroquíes permite compartir los gastos y crear solidaridad en el ámbito comercial. Se juntan las mercancías y se distribuyen los gastos de transporte entre las trabajadoras en empleo de hogar, empresarias, comerciantes y otros actores relacionados con estos circuitos. Los bienes se compran a precios bajos en el extranjero y se envían a Senegal, donde los familiares, normalmente hermanos, se encargan de recibirlos, distribuirlos a nivel local y revenderlos. Los teléfonos móviles son instrumentos clave en la gestión de este comercio a larga distancia (Ilahiane, 2023). Permiten a estas mujeres coordinarse con conductores y gestionar la venta de la mercancía a través de sus familiares que se encuentran en su país de origen. Algunas mujeres aseguran recibir beneficios multiplicados, que ayudan a cubrir gastos esenciales, como el alquiler, la educación de los hijos y las necesidades diarias del hogar.

Aunque siguen sucediendo casos de maltrato por parte de algunos hogares que las contratan, estos están mal vistos socialmente. Las mujeres describen mecanismos locales de regulación que funcionan en diferentes niveles. En situaciones de conflicto, las autoridades religiosas, como los imanes del barrio o delegados comerciales, suelen intervenir como mediadores informales y figuras de supervisión moral. Cuando esta tensión persiste, las asociaciones de migrantes senegaleses aparecen como figuras esenciales de apoyo y se involucran directamente con los empleadores para facilitar la mediación.

Además, los grupos de ancianos, compuestos de generaciones anteriores de senegaleses migrantes establecidos en Mauritania y Marruecos, actúan como intermediarios influyentes. Su familiaridad con las estructuras administrativas les permite intervenir en casos de abuso. La protección recae más en las normas sociales compartidas y las redes de solidaridad, más que en la seguridad policial.

Conclusión

Las trabajadoras en el empleo de hogar no solo dependen de los salarios, sino también de estrategias de conversión y de circulación: convierten los ingresos en mercancía, organizan su envío y maximizan su valor a la vuelta. Así, la autonomía económica no se basa solo en los ingresos, sino también en la habilidad de movilizar redes y de participar en las economías transnacionales. A través del empleo de hogar, las actividades secundarias y el comercio construyen un equilibrio económico frágil, pero efectivo.

Bibliografía

Bonnet, F., Carré, F., & Vanek, J. (2022). «Domestic Workers in the World: a Statistical Profile». Wiego Statistical Brief.

Diab, J. L., Yimer, B., Birhanu, T., Kitoko, A., Gidey, A., & Ankrah, F. (2023). «The gender dimensions of sexual violence against migrant domestic workers in post-2019 Lebanon». Frontiers in Sociology, 7.

Ilahiane, H. (2023). «Made for Maids: Female Domestic Workers and the Use of Mobile Phones in The Slums of Urban Morocco». Anthropology of the Middle East, 18(2), pp. 85-102.

Setrana, M. B. (2025). «Unpacked narratives on migration governance: missing voices of female migrants in migration policies in West Africa». Journal of Ethnic and Migration Studies, 51(18).

Sudarkasa, N. (1977). «Women and Migration in Contemporary West Africa». Journal of Women in Culture and Society, 3(1), pp. 178-179.

Artículo de Mbaye Baye Masse, escrito originalmente en inglés y traducido al español por Nadia Alonso Acosta.

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