El modelo energético de Ghana: avanzar en renovables sin romper con los combustibles fósiles

El ministro de Energía y de la Transición Verde de Ghana en la conferencia internacional de la Agencia Internacional de la Energía, celebrada este año en París. Imagen: © International Energy Agency

Ana López García

Periodista freelance

El ministro ghanés de Energía y Transición Verde Richard Gyan-Mensah promueve una estrategia de transición gradual basada en el gas como combustible puente y el impulso de las renovables.

Ghana se ha consolidado como uno de los países con mayor acceso a la electricidad en África Occidental: cerca del 90 % de su población está conectada a la red, frente a una media regional que apenas alcanza el 50 %.

Los ingresos procedentes del sector extractivo, junto con el oro, principal exportación del país, han permitido sostener parte de la expansión de las infraestructuras energéticas en las últimas décadas. La energía no es solo un servicio básico, sino un elemento central para la industrialización del país y el crecimiento de sectores como la minería, la manufactura o la agroindustria.

Pero estos avances podrían desmoronarse ante la presión que sufre el sistema energético de este país debido a diversos factores. La elevada dependencia del gas para producir energía ha incrementado la vulnerabilidad del sistema energético por la volatilidad de los precios del petróleo y del gas a nivel mundial desde el comienzo de la crisis en Oriente Medio y el estrecho de Ormuz. Ghana genera alrededor de dos tercios de su electricidad a partir de combustibles fósiles, principalmente gas, mientras que la energía hidroeléctrica aporta cerca de un tercio y las renovables siguen siendo minoritarias. Aunque Ghana produce unos 130 000 barriles de petróleo al día, las cantidades de crudo que consiguen refinar en el país son muy limitadas, por lo que exportan esta materia bruta e importan petróleo ya refinado.

En 2024, Ghana ingresó alrededor de 1360 millones de dólares por el petróleo, una cifra récord debido a los altos precios del crudo en el mercado internacional. El gobierno está desarrollando nuevos proyectos industriales para ampliar la capacidad de refinado y reducir las importaciones de combustible, ya que esto expone al país a una mayor dependencia del exterior y supone una pérdida de valor del oro negro.

Por otro lado, el Estado acumula deudas estratosféricas, debiendo a productores independientes de electricidad y de gas 2500 millones de dólares. Estos impagos están provocando cortes de luz y que el suministro no esté garantizado.

Además, existe una necesidad urgente de inversión en infraestructuras de electrificación, ya que se pierde alrededor del 27 % en la distribución de la electricidad y ciertas infraestructuras están obsoletas.

El resultado es un sistema que, aunque ha logrado ampliar de forma notable el acceso a la electricidad en las últimas décadas, sigue siendo vulnerable a fluctuaciones en los precios internacionales de la energía y a interrupciones en el suministro de combustibles, lo que limita su fiabilidad y condiciona la planificación de la transición energética. Aunque Ghana produce gas gracias a su industria petrolera offshore, la cantidad no es suficiente para cubrir las necesidades del país, por lo que debe importarlo. El gas ha ayudado a reforzar la producción de electricidad en el país, ya que hace funcionar las centrales térmicas.

En este contexto, el ministro de Energía y Transición Verde de Ghana defiende, en la entrevista concedida a Casa África, la posición de su gobierno de avanzar hacia las renovables sin abandonar los combustibles fósiles.

De acuerdo al ministro, los problemas energéticos de los países africanos están muy relacionados, siendo principalmente dos: el acceso a la energía y la seguridad del suministro. Debido a que el país ha basado su desarrollo en las energías fósiles, salir de ellas abruptamente podría poner en peligro su economía; por ello, el gobierno ha optado por una solución intermediaria. “La política de transición ecológica de Ghana no significa necesariamente que nos estemos alejando completamente de los combustibles fósiles”, confirma el ministro.

La estrategia del gobierno para la transición energética se basa en la exploración y producción eficiente y efectiva de combustibles fósiles, mejorando su uso mediante tecnología e innovación. Según Gyan Mesah, la idea es “asegurarnos de que las tecnologías aplicadas no causen un impacto negativo en el medio ambiente y minimizar las emisiones de carbono”.

Entre los ambiciosos objetivos fijados por el gobierno, destaca que en 2026 deberían alcanzar el 90 % de acceso a la electricidad de la población y, para 2030, el 99 %. Para conseguir este ambicioso objetivo han implementado políticas tanto de electrificación rural como de minirredes. “Estamos enfocándonos en las zonas rurales donde no hay electricidad disponible a través del uso del sistema de minirred, el sistema fuera de la red, y especialmente para las comunidades insulares”, explica el alto funcionario. Estas minirredes generan y distribuyen energía de forma autónoma respecto de la red eléctrica nacional, lo que permite llegar a zonas aisladas o rurales.

El país ha desarrollado políticas para potenciar el uso doméstico del gas y extenderlo a la industria, mientras la mayoría de sus plantas térmicas ya usan este combustible. “Estamos promoviendo tanto el desarrollo de energías limpias como el uso del gas como combustible de transición, especialmente para la cocción y usos industriales”. Para el gobierno, el gas es importante para la industrialización del país.

Actualmente, Ghana quiere alcanzar el 10 % de su generación eléctrica a partir de energías renovables, excluyendo la hidroeléctrica. “Hemos hecho progresos en la energía hidroeléctrica, pero ahora queremos desarrollar otras fuentes modernas, como la eólica y la solar”, afirma el político ghanés. El plan incluye también la biomasa y la valorización de residuos, mientras que, a largo plazo, el país quiere explorar la energía nuclear.

A pesar de que una gran parte de los ghaneses tiene acceso a la electricidad, solo el 23 % cocina con energías limpias, es decir, la mayoría sigue utilizando carbón o madera para guisar. Según la Organización Mundial de la Salud, la contaminación del aire en interiores por el uso de combustibles como la leña o el carbón provoca millones de muertes prematuras cada año. Esto afecta mayormente a las mujeres, que se encargan de las tareas domésticas y están expuestas al humo generado por estas materias primas. “Ghana ha progresado en términos de cocina limpia, pero todavía tenemos mucho que hacer”, sentencia el ministro de Energía. Además, las cocinas eléctricas o de gas implican una inversión en electrodomésticos y en electricidad o gas que muchas familias no pueden permitirse.

Ghana busca atraer inversiones para cubrir sus necesidades energéticas. El gobierno ha creado un fondo de transición ecológica para financiar proyectos de energías limpias y ha reformado su legislación para facilitar la entrada de capital. “Estamos implementando una solución de asociación público-privada en nuestros proyectos”, explica Gyan-Mensah.

En un contexto internacional marcado por la volatilidad de los precios de los combustibles fósiles y la presión para acelerar la descarbonización por parte de las instituciones internacionales, Ghana ha optado por un modelo que combina la expansión del acceso a la electricidad, la atracción de inversión y el uso estratégico de los combustibles fósiles y de las energías renovables para diversificar el sistema energético. Su estrategia se define como una transición gradual en la que la estabilidad energética y el acceso a ella son claves para el desarrollo económico del país.

Artículo de Ana López García.

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