Los factores sociofamiliares de la migración juvenil en África occidental

Mbaye Baye Masse

Este artículo argumenta que la migración de la juventud senegalesa en África occidental no es solo más significativa en cuanto a escala, sino también en cuanto a organización social y familiar. Muestra que la migración está determinada por las dinámicas sociofamiliares, incluidas las expectativas familiares y las estrategias colectivas. En este sentido, la migración no debería entenderse como una decisión individual, sino como un proceso arraigado en las estructuras familiares y en otras relaciones sociales, como los grupos religiosos (dahira[1]) o de compañeros y asociaciones culturales o deportivas.

INTRODUCCIÓN

Durante estos últimos años, muchos medios y personas suelen centrarse en la migración irregular de jóvenes africanos por el mar, particularmente en los viajes de los jóvenes senegaleses hacia Europa. «El precio es devastador. Entre enero y agosto de 2024, más de 25 500 migrantes, mayoritariamente senegaleses y otros africanos occidentales, llegaron a las islas Canarias. Sin embargo, tras estos números se hallan incontables vidas que se perdieron en el mar» (Diop, 2025).

Sin embargo, esta perspectiva pasa por alto una realidad más común y menos visible. La mayoría de los jóvenes senegaleses migran a otros países de África occidental, como Mauritania, Marruecos, Mali, Gambia o Nigeria. Estas migraciones regionales suelen ser más accesibles y menos peligrosas, y mantienen una profunda relación con la vida económica y social diaria.

Esta sección se basa en trabajos etnográficos de campo llevados a cabo entre enero y marzo de 2026 en las ciudades de Dakar, Saint-Louis y Thiès, que incluyen siete grupos focales y observaciones prolongadas en centros de educación secundaria, clubes juveniles, asociaciones deportivas y culturales y círculos religiosos. El objetivo de este estudio era entender cómo percibe la juventud como colectivo la migración y cómo esas percepciones se producen debido a la sociedad.

La estructura familiar senegalesa como caldo de cultivo de la migración juvenil

Muchos migrantes vienen de estructuras familiares extensas y no de familias nucleares. Estas familias extensas normalmente están organizadas en grandes grupos de varios segmentos paternos bajo la autoridad de un líder polígamo que tiene de dos a cuatro mujeres, cada una con hijos. Los niños varones tienen un valor particular, ya que se espera que mantengan el apellido familiar y que asuman responsabilidades a largo plazo.

Con el tiempo, los hijos adultos se quedan en el grupo familiar y forman un espacio doméstico colectivo donde varias unidades familiares coexisten. Cada hermano desarrolla una actividad económica, construye una habitación dentro del grupo familiar y forma su propia familia de manera gradual. Conforme nacen los niños, el grupo se vuelve cada vez más denso. Sin embargo, esta densidad no se ve como privación, sino que se experimenta como proximidad, solidaridad e interacción social continua. Los niños se crían de manera colectiva, yendo de hogar en hogar, y comparten comidas, dormitorios y lazos emocionales.

Esta estructura de familia extensa constituye una base, a veces ignorada, para los proyectos de migración. Mientras las actividades económicas locales se vuelven menos productivas, muchos hombres ya no alcanzan a satisfacer las crecientes necesidades de sus hogares. La migración, entonces, aparece como una estrategia necesaria. Los jóvenes suelen irse a lugares como Mauritania, Gambia o Marruecos, donde suelen trabajar de manera informal o por días (Tandian, 2018).

Un principio social clave en la estructura de estas dinámicas es la noción del nawlé, un término en wolof que describe una forma de rivalidad social entre iguales dentro de una misma familia. Hermanos, y otros familiares, se encuentran en medio de una comparación continua de logros, reconocimiento y responsabilidad. La migración se convierte en el terreno de juego principal para esta competición. El éxito en el extranjero permite a los individuos apoyar económicamente a sus madres; financiar proyectos religiosos, como el peregrinaje a la Meca; casarse, y ganar prestigio en la familia. De manera contraria, si fracasan se exponen a comparaciones y presión social.

Esta lógica de rivalidad no afecta solo a los hombres. Las mujeres y los niños también internalizan estas comparaciones, que condicionan su comportamiento, aspiraciones y prácticas de consumo. La apariencia material, la generosidad y la capacidad de proveer se convierten en marcadores clave de valor social. En todos los niveles de la estructura familiar, se utiliza la comparación como unidad de evaluación de los individuos. En este contexto, la migración no es solo una necesidad económica, sino también una obligación moral y social bien arraigada en las expectativas familiares y el honor colectivo. Más allá de la familia, la migración también está definida por los compañeros y los círculos sociales.

Del dicho al hecho: tea groups y dahiras como espacios de inspiración para la migración juvenil

Más allá de la esfera familiar, los compañeros y los espacios juveniles juegan un papel importante en la definición del deseo de migrar entre la juventud senegalesa. Estos debates revelan una fuerte tensión en la manera en la que los jóvenes senegaleses ven la migración. Por un lado, muchas personas expresan el deseo de quedarse en Senegal y apoyar a sus familias. «Si todo el mundo se va, ¿quién va a enterrar a nuestros padres? ¿Quién va a cuidar de la familia?», dijo un participante. En este sentido, la migración puede entenderse como una forma de abandono moral. Mientras que por el otro lado, irse suele considerarse necesario para escapar de las expectativas sociales. Otro participante explicó que la migración les permite «volver más fuertes y demostrar su valor frente a su nawlé».

En grupos religiosos como las dahiras, los migrantes tienen mucho valor. Su contribución económica se reconoce públicamente y se les suele nombrar durante las reuniones. En las escuelas y entre los estudiantes más jóvenes, la migración está definida por cómo la imaginan y por lo que observan a su alrededor. Muchos de ellos expresan el deseo de descubrir otros países africanos, pero no siempre están seguros de su elección desde el principio. Con el tiempo, cada destino se va asociando con una oportunidad específica de acuerdo a los bienes y los regalos que traen los migrantes durante las festividades religiosas. En estas vueltas a casa ocasionales, el migrante actúa como un «mensajero» (Glyniadak, Ratzmann, & Stier, 2025), influyendo a otros a migrar a otros países africanos.

Las reuniones entre jóvenes, especialmente los tea groups, son espacios importantes donde se evalúa a los migrantes. Estos grupos actúan como la representación del éxito local o el fracaso. «Aquellos que se van a Europa sufren. Hablan sobre papeles y esperas largas. Al final, solo construyen una casa para sí mismos. Pero aquellos en países africanos contribuyen con cosas más útiles para el barrio entero», afirmó un participante para diferenciar los destinos.

Estas comparaciones muestran una preferencia clara por la migración a otros países de África. Los destinos africanos suelen verse como más accesibles y más conectados con la vida local. Los migrantes pueden volver más a menudo, mantener el contacto con sus familias y mostrar resultados visibles. Al contrario, Europa suele asociarse con distancia, aislamiento y sacrificios psicológicos.

CONCLUSIONES

En general, este estudio muestra que la migración de la juventud senegalesa no es principalmente una decisión económica. Está definida por un reconocimiento social, la influencia de los compañeros y el intercambio de experiencias. Dentro de estos espacios sociales, incluídos las dahiras, los tea circles y los clubes juveniles, los jóvenes comparan y evalúan distintas rutas de migración. Además, las estructuras familiares, particularmente los hogares polígamos comunes en Senegal, juegan un papel clave, ya que los jóvenes se guían por la rivalidad y el deseo de honrar a su familia, lo cual otorga a la migración un significado social y un peso moral.

Como resultado, la migración hacia otras partes de África se percibe cada vez más como algo alcanzable y más valorado socialmente que hacia Europa. Muchos jóvenes prefieren destinos cercanos que ofrecen oportunidades más realistas.

Bibliografía

Diop, M. (2025). Senegal’s migration challenge: between hope and tragedy. Dialogue Migration. Récupéré sur https://dialoguemigration.com/en/news/senegals-migration-challenge-between-hope-and-tragedy/

Glyniadak, K., Ratzmann, N., & Stier, J. (2025). Migrant returnees as (anti-) migration messengers? A case of street-level representative bureaucracy in Senegal. International Migration. Récupéré sur https://doi.org/10.1111/imig.13382

Tandian, A. (2018). Senegalese Migration: Between Local Motives and International Factors. Heinrich-Böll-Stiftung.


[1] Una dahira es un grupo religioso senegalés, normalmente relacionado con las hermandades sufíes, en el que los miembros se reúnen para el refuerzo de la fe, guía moral y rezos por familiares, lo que crea una red social fuerte que puede influenciar a los jóvenes a migrar.

Este artículo ha sido financiado con cargo al proyecto “COMPASS” (1/MAC/4/7.2/0018), aprobado en el marco del programa de cooperación territorial INTERREG VI D MADEIRA-AZORES-CANARIAS, MAC 2021-2027, cofinanciado en un 85% con fondos FEDER

Laisser un commentaire

Votre adresse e-mail ne sera pas publiée. Les champs obligatoires sont indiqués avec *